La cultura del olivar de Los Pedroches

ARTURO LUNA BRICEÑO


Lo que conocemos o denominamos en la Comarca de los Pedroches como la Cultura del Olivar, es en realidad la suma de retazos de la cultura popular que a lo largo de los siglos ha llegado y enraizado en estos pagos.

El olivar, como gran cultivo, no llega a Los Pedroches hasta bien mediado el Siglo XIX. Su nacer viene con la Desamortización de la gran dehesa de la Concordia. Aunque no debíamos denominar como dehesa a esa gran extensión de sierra y serrezuela que compartían la Siete Villas de los Pedroches con la Villa de Obejo. Se le denominó dehesa cuando lo que se le debió llamar era El Desierto de la Concordia, porque era un terreno similar a los desiertos que Pedro Pablo de Olavide eligió en tierras de Sevilla, Córdoba, Jaén y La Mancha para en ellos establecer las Colonias Andaluzas a mediados del siglo XVIII. 



Pero si para poblar los desiertos andaluces, Olavide trajo familias alemanas y suizas, a las que pagó 300 reales, le dio vivienda, tierra y animales, Y para amueblar su casa, no se le ocurrió al ilustrado otra cosa, que expulsar a los Jesuitas y se da el caso que ambas Cedulas Reales se firmaron al tiempo. Y se recomendaba en la que se refería a Las Colonias, que los muebles, aperos y enseres que había en los Conventos se les diese a los que vinieron por trescientos reales. Hoy las nuevas poblaciones son pueblos que tienen como principal fuente de ingresos el olivar.

El origen popular de nuestra cultura del olivar surge de los que fueron a desmontar y rozar las tierras. Iban incentivados con la promesa de que la tierra que rozaran y plantaran de olivos, en un tiempo limitado, le sería entregada y registrada a su nombre sin que tuvieran que pagar nada por ella.

Surgió un personaje que aún conserva presencia y fama en Pozoblanco y en la Comarca: El zoleja. 



Zoleja es una palabra muy nuestra. Si la buscáis en los diccionarios tal vez no la encontréis. Para conocer mejor el origen del vocablo y a que se refiere he echado mano del “VOCABULARIO ANDALUZ” de Antonio Alcalá Venceslada. Libro publicado por la Real Academia Española, de la que este autor era Correspondiente. Costeó la publicación “La Fundación Conde de Cartagena” y apareció en las librerías el año de 1951.

En la página 669 leo: “ZOLEJA” Azolejo, especie de escardillo de palo corto y corte recto. (Belálcazar, Córdoba)” Todas las palabras llevan acotadas el lugar de dónde la captó el autor del vocabulario y luego añade una frase de la manera en que es usada: “Con la zoleja escardó en dos días el habar”.

La palabra azolejo no aparece en la primera edición del Espasa Calpe, que fue publicado cuando los vecinos de Los Pedroches andaban a zolejazo limpio contra las jaras y los madroños. 

Calle Real, 1930.


Estos héroes de la sierra rozaban las tierras de sol a sol, para sembrar en terreno limpio los olivos. Lo hacían con la ilusión de poseer un buen olivar, aunque con el tiempo ellos mismos hablaban de estas parcelas ganadas al monte como: “Un rabiaero”

Pasaban los días en el campo y venían al pueblo, exhaustos y con las zolejas al hombro. (La zoleja taruga era una azada que era escardillo por la parte baja y hachuela por la parte alta, algo distinta a la de Belácazar) Y solían lo rozadores colgársela del hombro y entraban de esta guisa al pueblo camino de sus casas. Y por esta imagen que le daba el instrumento colgando, se les comenzó a conocer como Zolejas. 

Cortijo antiguo.


Gracias a estos esforzados hombres se pobló la sierra de los Pedroches de olivos y cortijos. De gañanes arando, leñadores talando. Faneguerías recolectando las aceitunas y recuas de arrieros transportándolas a las molinas para extraer el aceite. Los zolejas fueron los autores del marco sobre el que se plasmó el lienzo de la Cultura del Olivar de los Pedroches. 

Posada de la Carretera. 1901.





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