Navidad

ANTONIO A. MORENO
TREMP

Comienza el gran mercado de la NAVIDAD, el “agosto” de la sociedad de consumo y las relaciones ficticias de amistad y de amor “nevado”. Por Navidad cada año se repite la misma operación.
Con un esquema muy sencillo: los deseos y las necesidades de relación, interacción, comunicación, sorpresa, amistad... , se convierten en un gran simulacro que podemos satisfacer con una tarjeta de plástico, con una tarjeta de crédito y lo que haga falta; comer todos juntos, sin reñir, llenar a los niños de regalos, mirar con quien tenemos que quedar bien ...

Las ciudades, los pueblos parecen que respiran un aire falso, engañoso, ficticio. Los abetos que crecen en el asfalto son obras de magia, las bombillas de colores cuelgan en el cielo contaminado de las calles y la música cálida que no acaba de disimular el ruido de los coches.

Y los políticos sonríen, los empresario se dan la mano, las guerras hacen un momento de silencio y el Papa vuelve a lanzar su anual mensaje de paz. Todo demasiado bonito, Todo demasiado fácil, Porque solamente ha de durar un par de días de cartón piedra y de anuncios televisivos; es una tregua corta y fácil.

Cuando llega Navidad habría que dar un toque de atención. Es necesario que intentemos, tanto en la Navidad pagana, corno en la Navidad cristiana, situar la fiesta en el lugar que le toca. ¿Son días de descanso y la diversión solamente? No lo creo. ¿Es lo mismo la Navidad de la ciudad, que la del pueblo, que la del campo? Yo creo que hay que mantener todo el ruralismo del pueblo y el abeto urbano, no son contradictorias e incluso pueden ir juntas, el “belén” y el árbol pueden estar juntos.


La Navidad es de todos y para todos y hay que desechar toda “modernización” de fiestas tan entrañables. Son fiestas llenas de tradición que poco a poco tienen un sentido “light” fuera de aquellas fiestas tan hogareñas de antaño pero esperamos que no se pierda lo esencial de tan estimadas fiestas.


No hay comentarios :

Publicar un comentario