Reportaje
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viernes, 13 de diciembre de 2019 | 1:42
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Belloterra, 100% ibérico de bellota
REDACCIÓN
AÑORA
Belloterra, con su equipo de profesionales, desarrolla un sistema basado en el control de todas las fases del proceso como forma de garantizar la calidad de nuestros productos.
La crianza: se lleva a cabo fincas de gran extensión dedicadas exclusivamente a la producción de cerdo ibérico con amplias zonas de monte de encina donde los animales campean en libertad alimentados de bellota de encina en invierno y pasto en verano.
El sacrificio: se lleva a cabo en mataderos homologados por la Unión Europea “donde continuamos con el control de la materia prima a un nivel fitosanitario”.
La fabricación: “nuestras instalaciones cuentan con las últimas innovaciones tanto en el tratamiento del producto como en la gestión empresarial además de con los sellos de calidad necesarios para garantizar el producto ante nuestros clientes”.
En Belloterra “pensamos que la calidad de la materia prima no es suficiente para mantener nuestros criterios de satisfacción al cliente. Por ello, cuidamos especialmente la presentación del producto y el perfecto envasado”.
INNOVACIÓN Y EXPERIENCIA
El Secadero de Jamones Ibéricos de Belloterra cuenta con la más moderna tecnología aplicada a la perfecta curación del jamón que garantiza la homogeneidad de todas las piezas. Junto a esto se utilizan métodos tradicionales especialmente en la salazón y en la maduración.
La Bodega está ubicada a 5 metros bajo tierra, para conseguir los parámetros de temperatura y humedad óptimos. Está preparada para albergar más de 80.000 piezas en condiciones que permiten una curación absolutamente natural.
La Fábrica de embutidos y derivados del cerdo ibérico de los Pedroches, facilita la elaboración de más de 30 artículos y en ella se lleva a cabo un cuidadoso sistema de envasado, almacenaje, etiquetado y distribución.
INSTALACIONES
Las instalaciones de Belloterra se encuentran en Añora, corazón de Los Pedroches. Este enclave permite al cerdo ibérico alimentarse en absoluta libertad con la mejor materia prima: la bellota de encina, cuyo alto contenido en azúcares naturales aporta al jamón de Los Pedroches su característico sabor dulce.
La Tienda – Exposición se encuentra dentro del propio secadero. Una vez allí el personal especializado de la empresa explicará a los visitantes toda la información acerca del mundo del ibérico y de la dehesa de los Pedroches, se responderán a las preguntas y curiosidades que se vayan planteando: ¿Cómo diferenciar un auténtico Jamón Ibérico de Bellota?, ¿Cómo saber si un jamón ibérico está en su punto óptimo de curación? o ¿Cómo empezar un Jamón Ibérico?
En la exposición encontrará todos los productos que se elaboran a partir del cerdo ibérico de bellota de Los Pedroches y pondrá adquirir, si lo desea, jamones, embutidos, carnes, cremas, loncheados, además de presentaciones para regalo.ν
AÑORA
Belloterra, con su equipo de profesionales, desarrolla un sistema basado en el control de todas las fases del proceso como forma de garantizar la calidad de nuestros productos.
La crianza: se lleva a cabo fincas de gran extensión dedicadas exclusivamente a la producción de cerdo ibérico con amplias zonas de monte de encina donde los animales campean en libertad alimentados de bellota de encina en invierno y pasto en verano.
El sacrificio: se lleva a cabo en mataderos homologados por la Unión Europea “donde continuamos con el control de la materia prima a un nivel fitosanitario”.
La fabricación: “nuestras instalaciones cuentan con las últimas innovaciones tanto en el tratamiento del producto como en la gestión empresarial además de con los sellos de calidad necesarios para garantizar el producto ante nuestros clientes”.
En Belloterra “pensamos que la calidad de la materia prima no es suficiente para mantener nuestros criterios de satisfacción al cliente. Por ello, cuidamos especialmente la presentación del producto y el perfecto envasado”.
INNOVACIÓN Y EXPERIENCIA
El Secadero de Jamones Ibéricos de Belloterra cuenta con la más moderna tecnología aplicada a la perfecta curación del jamón que garantiza la homogeneidad de todas las piezas. Junto a esto se utilizan métodos tradicionales especialmente en la salazón y en la maduración.
La Bodega está ubicada a 5 metros bajo tierra, para conseguir los parámetros de temperatura y humedad óptimos. Está preparada para albergar más de 80.000 piezas en condiciones que permiten una curación absolutamente natural.
La Fábrica de embutidos y derivados del cerdo ibérico de los Pedroches, facilita la elaboración de más de 30 artículos y en ella se lleva a cabo un cuidadoso sistema de envasado, almacenaje, etiquetado y distribución.
INSTALACIONES
Las instalaciones de Belloterra se encuentran en Añora, corazón de Los Pedroches. Este enclave permite al cerdo ibérico alimentarse en absoluta libertad con la mejor materia prima: la bellota de encina, cuyo alto contenido en azúcares naturales aporta al jamón de Los Pedroches su característico sabor dulce.
La Tienda – Exposición se encuentra dentro del propio secadero. Una vez allí el personal especializado de la empresa explicará a los visitantes toda la información acerca del mundo del ibérico y de la dehesa de los Pedroches, se responderán a las preguntas y curiosidades que se vayan planteando: ¿Cómo diferenciar un auténtico Jamón Ibérico de Bellota?, ¿Cómo saber si un jamón ibérico está en su punto óptimo de curación? o ¿Cómo empezar un Jamón Ibérico?
En la exposición encontrará todos los productos que se elaboran a partir del cerdo ibérico de bellota de Los Pedroches y pondrá adquirir, si lo desea, jamones, embutidos, carnes, cremas, loncheados, además de presentaciones para regalo.ν
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Reportaje
viernes, 30 de agosto de 2019 | 1:37
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Una historia maravillosa
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Juan Castro Garrido es el niño al que Antonio López Calero le salvó la vida hace 57 años sacándolo del pozo. Un mediodía de finales de octubre, Juan estaba jugando en la calle Olivo, en la casi recién estrenada barriada de San Gregorio, acompañado de sus amigos y junto a un pozo donde jugaban con un palo para intentar llegar a las ranas que saltaban entre el agua. Nadie les avisó de que estaban muy en el borde. Tanto se metió en el juego que el palo cayó y Juan con él. Intentó salir a flote pero el pozo era demasiado profundo. Tan solo tenía 5 años. Su vida se escapaba si alguien no lo evitaba.
Antonio, un joven albañil de 31 años, estaba almorzando cuando escuchó los gritos de una mujer y de varios niños pidiendo socorro. Acudió y sin pensárselo dos veces se tiró a por él. Perdió la zapatilla y el reloj al lanzarse. Una vez dentro, lo sacó a flote justo cuando el chavalín ya había dejado de pelear con el agua. Le lanzaron unas cuerdas y fueron sacados arriba. Una vez fuera, Antonio lo llevó a su casa en brazos. Allí estaba la madre del niño quien estaba en cama recuperándose de un aborto. Su madre decía siempre lo que hubiera sido de ella si se hubiera quedado sin su Juanín ya que había perdido antes una niña y el niño del aborto que había sufrido.
Salvador y superviviente vivieron una aventura posterior que duró mucho tiempo. Desde entonces, esa madre le mandaba cada 13 de junio, día de San Antonio, una cesta a Antonio López Calero. No olvidaba lo que había hecho por su hijo. El 13 de junio del 2019 fue la última vez que Juan Castro habló con su salvador pues el pasado viernes 23 de agosto fallecía Antonio. Habían pasado casi 57 años de aquél suceso. Alguien lo recordó en el Tanatorio cuando Juan fue a dar el pésame a la familia: “Ahí, ahí está el que te salvó del pozo”. Se formó un gran revuelo. Cuando llegó a su casa, sacó el periódico que había comentado el suceso: El Cronista del Valle del 3 de noviembre de 1962. Le hizo una foto que publicó en Facebook haciendo público su agradecimiento al hombre que le salvó la vida. En el funeral coincidió con la viuda de Antonio que sacó fuerzas para susurrarle al oído “ay cuando te sacó del pozo”.
Ha pasado más de medio siglo de aquel suceso. Por entonces, Pozoblanco era un pueblo que crecía por la zona de San Gregorio que estaba en construcción. Las calles no estaban definidas, eran de tierra y había muchos pozos pues no había agua potable. Antonio era un joven de 31 años con una fortaleza envidiable. También con un corazón grande pues arriesgó su vida para salvar a un niño que estaba ahogándose en el pozo. Ahora que se ha ido, se ha hecho público lo que un día hizo: arriesgar todo lo que tenía. Los hijos estará orgullosos de su padre porque fue un hombre bueno y porque siempre tendrá presente que hizo algo maravilloso: rescatar otra vida.
Esta semana, aquel niño de cinco años que cayó al pozo, ha estado en la radio y no solo ha contado la historia. Ha ido a agradecer a Dios le pusiera en su camino a Antonio afirmando “todo lo que tengo: mi mujer, mis hijos, mi mundo se lo debo a él al salvarme la vida”. Dice que le tendrá un eterno agradecimiento. Ahora será su ángel de la guarda en el cielo. Ya lo fue en la tierra hace mucho tiempo.
POZOBLANCO
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Juan Castro Garrido.
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Juan Castro Garrido es el niño al que Antonio López Calero le salvó la vida hace 57 años sacándolo del pozo. Un mediodía de finales de octubre, Juan estaba jugando en la calle Olivo, en la casi recién estrenada barriada de San Gregorio, acompañado de sus amigos y junto a un pozo donde jugaban con un palo para intentar llegar a las ranas que saltaban entre el agua. Nadie les avisó de que estaban muy en el borde. Tanto se metió en el juego que el palo cayó y Juan con él. Intentó salir a flote pero el pozo era demasiado profundo. Tan solo tenía 5 años. Su vida se escapaba si alguien no lo evitaba.
Antonio, un joven albañil de 31 años, estaba almorzando cuando escuchó los gritos de una mujer y de varios niños pidiendo socorro. Acudió y sin pensárselo dos veces se tiró a por él. Perdió la zapatilla y el reloj al lanzarse. Una vez dentro, lo sacó a flote justo cuando el chavalín ya había dejado de pelear con el agua. Le lanzaron unas cuerdas y fueron sacados arriba. Una vez fuera, Antonio lo llevó a su casa en brazos. Allí estaba la madre del niño quien estaba en cama recuperándose de un aborto. Su madre decía siempre lo que hubiera sido de ella si se hubiera quedado sin su Juanín ya que había perdido antes una niña y el niño del aborto que había sufrido.
Salvador y superviviente vivieron una aventura posterior que duró mucho tiempo. Desde entonces, esa madre le mandaba cada 13 de junio, día de San Antonio, una cesta a Antonio López Calero. No olvidaba lo que había hecho por su hijo. El 13 de junio del 2019 fue la última vez que Juan Castro habló con su salvador pues el pasado viernes 23 de agosto fallecía Antonio. Habían pasado casi 57 años de aquél suceso. Alguien lo recordó en el Tanatorio cuando Juan fue a dar el pésame a la familia: “Ahí, ahí está el que te salvó del pozo”. Se formó un gran revuelo. Cuando llegó a su casa, sacó el periódico que había comentado el suceso: El Cronista del Valle del 3 de noviembre de 1962. Le hizo una foto que publicó en Facebook haciendo público su agradecimiento al hombre que le salvó la vida. En el funeral coincidió con la viuda de Antonio que sacó fuerzas para susurrarle al oído “ay cuando te sacó del pozo”.
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Recorte de prensa de la hazaña en El Cronista del Valle.
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Ha pasado más de medio siglo de aquel suceso. Por entonces, Pozoblanco era un pueblo que crecía por la zona de San Gregorio que estaba en construcción. Las calles no estaban definidas, eran de tierra y había muchos pozos pues no había agua potable. Antonio era un joven de 31 años con una fortaleza envidiable. También con un corazón grande pues arriesgó su vida para salvar a un niño que estaba ahogándose en el pozo. Ahora que se ha ido, se ha hecho público lo que un día hizo: arriesgar todo lo que tenía. Los hijos estará orgullosos de su padre porque fue un hombre bueno y porque siempre tendrá presente que hizo algo maravilloso: rescatar otra vida.
Esta semana, aquel niño de cinco años que cayó al pozo, ha estado en la radio y no solo ha contado la historia. Ha ido a agradecer a Dios le pusiera en su camino a Antonio afirmando “todo lo que tengo: mi mujer, mis hijos, mi mundo se lo debo a él al salvarme la vida”. Dice que le tendrá un eterno agradecimiento. Ahora será su ángel de la guarda en el cielo. Ya lo fue en la tierra hace mucho tiempo.
viernes, 5 de julio de 2019 | 9:11
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Los niños bielorrusos
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
El 26 de abril de 1986, en Chernóbil ocurrió el accidente nuclear más grave sufrido en una central. 30 personas murieron directamente. 135.000 fueron evacuadas. 600.000 sufrieron terribles enfermedades por la radiación. Todavía hoy se padecen las consecuencias. Generaciones contaminadas por lo que ocurrió aquel día. No solo humanos sino también animales que como consecuencia de la radiación, habían sufridos terribles mutaciones y desarrollado todo tipo de enfermedades. Como se comentaba recientemente en un medio de comunicación, “arañas con cáncer, ranas con tumores más grandes que su tamaño animales a los que les crecían extremidades sin sentido”. La contaminación permanecerá en la zona miles de años.
No solo no se ha superado ni se superará la infinita radiación existente, sino que también está estigmatizada la zona. El tema está ahora más que nunca de actualidad por el estreno de una serie de televisión, de nombre Chernobyl a través de la plataforma HBO. Aquella tragedia tiene misterios que desvelar y secretos que no se han contado jamás.
En la serie nos cuenta como fue el accidente, cómo se expandió la nube tóxica y la desesperación que provocó. Los niños bielorrusos que cada año visitan nuestra zona no son ajenos a lo que aquello provocó en la vida de sus abuelos y padres. Nacieron en una tierra contaminada donde se va contando de generación a generación lo que ocurrió aquel fatídico día. Lejos de aquella catástrofe, los niños que nos visitan vienen de un mundo que parece no ser el nuestro. Ellos viven de otra forma. Quizás aquí saboreemos la vida más. A los españoles se nos critica muchas cosas pero lo que no se nos puede negar es que sabemos darle sabor a la vida. Es como si tuviéramos esa pastilla de ‘avecrem’ que otros no han dado con ella.
Lejos de la innegable vida que se le da a los niños en estos viajes y estancia con nuestro sol, está también la experiencia de acoger y recibir a alguien que, de repente, y durante unos días forma parte de tu vida. Despiertan sentimientos e historias que serían difíciles de imaginar si no pasas por ellas. Un amigo mío acogió, hace unos años, a un niño bielorruso. Decía que esos días, los niños “darían vida a su cuerpo para desintoxicarse de la radiación”. Lo que no sabía era que esos días los niños le darían vida a él y a toda su casa. El niño entró en ella como un niño asustado y se fue como si hubiera permanecido allí durante años. Sus ojos brillaban como si en efecto le esperara una sorpresa. Llevaba su vida marcada en sus ojos. Al tercer día, el miedo era la parte de atrás de su vida, ya no convivía con el aire más peligroso del mundo y sí con una familia maravillosa.
Y luego se fue su niño bielorruso. Se fue pero, según me comentaba mi amigo, el niño seguía teniendo presente la casa que dejó atrás. Le contaba por carta que los tenía presentes en la casa, en la escuela, en los libros y en sus cuentos. Luego vino otro año y otro más. Hasta que se hizo grande y partió para no regresar al año siguiente. La experiencia de tener a un niño bielorruso es de lo más gratificante aunque sabiendo que duele mucho cuando parten. Y más cuando sabes que no volverá al año siguiente.
Le cambias la vida por unos días a unos niños. ¿Hay algo más grande que eso? Sí, que te la cambien a ti como ellos hacen.
POZOBLANCO
El 26 de abril de 1986, en Chernóbil ocurrió el accidente nuclear más grave sufrido en una central. 30 personas murieron directamente. 135.000 fueron evacuadas. 600.000 sufrieron terribles enfermedades por la radiación. Todavía hoy se padecen las consecuencias. Generaciones contaminadas por lo que ocurrió aquel día. No solo humanos sino también animales que como consecuencia de la radiación, habían sufridos terribles mutaciones y desarrollado todo tipo de enfermedades. Como se comentaba recientemente en un medio de comunicación, “arañas con cáncer, ranas con tumores más grandes que su tamaño animales a los que les crecían extremidades sin sentido”. La contaminación permanecerá en la zona miles de años.
No solo no se ha superado ni se superará la infinita radiación existente, sino que también está estigmatizada la zona. El tema está ahora más que nunca de actualidad por el estreno de una serie de televisión, de nombre Chernobyl a través de la plataforma HBO. Aquella tragedia tiene misterios que desvelar y secretos que no se han contado jamás.
En la serie nos cuenta como fue el accidente, cómo se expandió la nube tóxica y la desesperación que provocó. Los niños bielorrusos que cada año visitan nuestra zona no son ajenos a lo que aquello provocó en la vida de sus abuelos y padres. Nacieron en una tierra contaminada donde se va contando de generación a generación lo que ocurrió aquel fatídico día. Lejos de aquella catástrofe, los niños que nos visitan vienen de un mundo que parece no ser el nuestro. Ellos viven de otra forma. Quizás aquí saboreemos la vida más. A los españoles se nos critica muchas cosas pero lo que no se nos puede negar es que sabemos darle sabor a la vida. Es como si tuviéramos esa pastilla de ‘avecrem’ que otros no han dado con ella.
Lejos de la innegable vida que se le da a los niños en estos viajes y estancia con nuestro sol, está también la experiencia de acoger y recibir a alguien que, de repente, y durante unos días forma parte de tu vida. Despiertan sentimientos e historias que serían difíciles de imaginar si no pasas por ellas. Un amigo mío acogió, hace unos años, a un niño bielorruso. Decía que esos días, los niños “darían vida a su cuerpo para desintoxicarse de la radiación”. Lo que no sabía era que esos días los niños le darían vida a él y a toda su casa. El niño entró en ella como un niño asustado y se fue como si hubiera permanecido allí durante años. Sus ojos brillaban como si en efecto le esperara una sorpresa. Llevaba su vida marcada en sus ojos. Al tercer día, el miedo era la parte de atrás de su vida, ya no convivía con el aire más peligroso del mundo y sí con una familia maravillosa.
Y luego se fue su niño bielorruso. Se fue pero, según me comentaba mi amigo, el niño seguía teniendo presente la casa que dejó atrás. Le contaba por carta que los tenía presentes en la casa, en la escuela, en los libros y en sus cuentos. Luego vino otro año y otro más. Hasta que se hizo grande y partió para no regresar al año siguiente. La experiencia de tener a un niño bielorruso es de lo más gratificante aunque sabiendo que duele mucho cuando parten. Y más cuando sabes que no volverá al año siguiente.
Le cambias la vida por unos días a unos niños. ¿Hay algo más grande que eso? Sí, que te la cambien a ti como ellos hacen.
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viernes, 21 de junio de 2019 | 8:53
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Los antiguos silos de la Covap
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Mirando los silos de la Covap podemos ver otra época. Siempre los divisamos en nuestros viajes por la carretera de Villanueva. Es la señal más evidente de que estamos llegando al pueblo. Las fotos de las cosas, que siempre han existido, se han hecho viejas. Esos silos han sido una referencia de lo que ha sido nuestro modo de vida o de lucha. La construcción más alta del lugar en una época de trabajos sin descanso, en la fábrica y en el campo. Por la mañana temprano llegaba el primero y hasta bien entrada la noche no se iba el último.
Los silos se han ido oxidando y perdiendo color a medida que fueron perdiendo la actividad. Lo mismo le pasa a las personas cuando han dejado de hacer lo que hacían. Sin embargo, esos silos siguen ahí. Ya no almacenan materia prima. Solo unos cuantos recuerdos cuando pasamos por ellos o los vemos a lo lejos.
A veces es como si esos silos nos observaran desde las alturas. Desde allí se divisa todo el pueblo con sus habitantes cuerdos y locos, soñadores y realistas, con sus casas, esquinas, barrios, puestos, comercios, los gatos deambulando por las aceras…en definitiva la vida que existe al otro lado de la calle.
La gente recuerda que debajo de esos silos también estaba el recordado ‘Economato’ cuando era uno de los grandes supermercados. La gente tenía costumbre de llenarlo los sábados. Se sabía de memoria quien trabajaba allí. No había tantas marcas de productos como ahora pero tenía variedad y era el modelo que hoy pueden tener los ‘Mercadona’, ‘Lidl’, ‘Día’, ‘Súper-Merca’ y ‘7 Villas’. Aquellas compras en familia serán siempre recordadas. Eran unos lugares donde contar historias.
Esperemos que no se derrumben los silos de la Covap. Representan un tiempo que ya no existe. Se puede conservar como están o rehabilitarlos. Lo que no tendría sentido es que un día fueran demolidos. Y es que pertenecen a la memoria, esa que pega trozos sueltos en nosotros . Trozos de lo que fuimos asociándonos a momentos y a cosas que ya no están o que están a punto de desaparecer. Mirar los silos es dejarse invadir por sensaciones de otro tiempo.
POZOBLANCO
Mirando los silos de la Covap podemos ver otra época. Siempre los divisamos en nuestros viajes por la carretera de Villanueva. Es la señal más evidente de que estamos llegando al pueblo. Las fotos de las cosas, que siempre han existido, se han hecho viejas. Esos silos han sido una referencia de lo que ha sido nuestro modo de vida o de lucha. La construcción más alta del lugar en una época de trabajos sin descanso, en la fábrica y en el campo. Por la mañana temprano llegaba el primero y hasta bien entrada la noche no se iba el último.
Los silos se han ido oxidando y perdiendo color a medida que fueron perdiendo la actividad. Lo mismo le pasa a las personas cuando han dejado de hacer lo que hacían. Sin embargo, esos silos siguen ahí. Ya no almacenan materia prima. Solo unos cuantos recuerdos cuando pasamos por ellos o los vemos a lo lejos.
A veces es como si esos silos nos observaran desde las alturas. Desde allí se divisa todo el pueblo con sus habitantes cuerdos y locos, soñadores y realistas, con sus casas, esquinas, barrios, puestos, comercios, los gatos deambulando por las aceras…en definitiva la vida que existe al otro lado de la calle.
La gente recuerda que debajo de esos silos también estaba el recordado ‘Economato’ cuando era uno de los grandes supermercados. La gente tenía costumbre de llenarlo los sábados. Se sabía de memoria quien trabajaba allí. No había tantas marcas de productos como ahora pero tenía variedad y era el modelo que hoy pueden tener los ‘Mercadona’, ‘Lidl’, ‘Día’, ‘Súper-Merca’ y ‘7 Villas’. Aquellas compras en familia serán siempre recordadas. Eran unos lugares donde contar historias.
Esperemos que no se derrumben los silos de la Covap. Representan un tiempo que ya no existe. Se puede conservar como están o rehabilitarlos. Lo que no tendría sentido es que un día fueran demolidos. Y es que pertenecen a la memoria, esa que pega trozos sueltos en nosotros . Trozos de lo que fuimos asociándonos a momentos y a cosas que ya no están o que están a punto de desaparecer. Mirar los silos es dejarse invadir por sensaciones de otro tiempo.
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Reportaje
viernes, 3 de mayo de 2019 | 8:56
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Doña Carmen, la médica de los niños
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la consulta del médico estaba en la casa de este. Allí atendía a sus pacientes. Eran médicos 24 horas. Médicos de familia, de urgencias y médicos cercanos. Dispuestos a atender al enfermo todos los días, incluidos sábados y domingos.
En los años 70 estaban Don Arturo, Don Emilio, Don Domingo, Don Heliodoro, Don Agustín y Doña Carmen Domínguez que era la pediatra de Pozoblanco. “La médica de los niños” como le llamaban. Por su consulta han pasado más de 12.000 historias clínicas. En tiempos muy diferentes a los de ahora. Mucha gente vivía en el campo. Y venían al pueblo cuando el niño o la niña se ponía malo o se encendía en fiebre.
Hubo momentos duros. La epidemia de poliomielitis a mediados de los años 50. Existían enfermedades que actualmente están totalmente erradicadas como la viruela. Y otras que prácticamente no se dan como la polio, el tétanos, difteria, tosferina, sarampión, y rubéola. Doña Carmen luchó continuamente para que los menores de la zona estuvieran vacunados. Logró que casi la totalidad de los niños, que pasaron por su consulta, estuvieran vacunados. Para ello se apoyó mucho en Doña María García Conde.
En 1945 se fue a Madrid a estudiar Medicina. Por aquellos años ir a la capital de España era un viaje interminable en aquellos trenes que se calentaban con leña y carbón. Doña Carmen era novia ya de Don Guillermo Blanco quien también iba a estudiar medicina. Gonzalo -padre de Carmen- decidió que no estaba bien que estuvieran los dos en la misma ciudad. Guillermo tuvo que cambiar su matrícula a la Universidad de Salamanca.
Estudió en la Facultad de Medicina y Hospital Clínico de San Carlos de la Universidad Complutense entre los años 1945-1951. Posteriormente estudió la especialidad de Pediatría y Puericultura.
Doña Carmen, durante mucho tiempo, fue la única especialista de la comarca. Las consultas eran muy numerosas, Siempre auxiliada por Leonor García. Las dos formaban un tándem estupendo. Niños, a los que atendió, que hoy son padres y algunos hasta abuelos. Fue pionera en la alimentación infantil, pionera en el tema de la lactancia materna y en el modo de entender la medicina. Siempre cerca del niño. Bien es verdad, que en los años 70 y 80, los padres no protegían a los niños como ahora. Si acudían a la consulta era porque se necesitaba de verdad la asistencia médica.
Hace unos días se apagó la vida de Carmen Domínguez Calero y se encendieron los recuerdos de tantos niños que pasaron por su consulta. Primero en su casa y luego en el Centro de Salud (a partir de 1986). En aquellos primeros años de ‘Ambulatorio’ donde estaba junto a Don José Madrid y Don José Rubio. Fueron 44 años de servicio a la medicina. Una persona muy activa que siempre se sentaba en la misma butaca en la iglesia y que no faltaba los martes en San Antonio. Madre de siete hijos. Muchos de ellos dedicados, de una manera u otra, al mundo de la medicina como sus padres.
Con su fallecimiento se va una parte de la historia de la medicina de Los Pedroches. Hablo de esa medicina en la que el paciente era algo más que un número en la lista. Cierto es que ahora todo ha mejorado con la informatización de las historias clínicas y los tratamientos médicos. Pero también lo es que la medicina de antes era para valientes que dedicaban toda su vida a la profesión.
POZOBLANCO
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la consulta del médico estaba en la casa de este. Allí atendía a sus pacientes. Eran médicos 24 horas. Médicos de familia, de urgencias y médicos cercanos. Dispuestos a atender al enfermo todos los días, incluidos sábados y domingos.
En los años 70 estaban Don Arturo, Don Emilio, Don Domingo, Don Heliodoro, Don Agustín y Doña Carmen Domínguez que era la pediatra de Pozoblanco. “La médica de los niños” como le llamaban. Por su consulta han pasado más de 12.000 historias clínicas. En tiempos muy diferentes a los de ahora. Mucha gente vivía en el campo. Y venían al pueblo cuando el niño o la niña se ponía malo o se encendía en fiebre.
Hubo momentos duros. La epidemia de poliomielitis a mediados de los años 50. Existían enfermedades que actualmente están totalmente erradicadas como la viruela. Y otras que prácticamente no se dan como la polio, el tétanos, difteria, tosferina, sarampión, y rubéola. Doña Carmen luchó continuamente para que los menores de la zona estuvieran vacunados. Logró que casi la totalidad de los niños, que pasaron por su consulta, estuvieran vacunados. Para ello se apoyó mucho en Doña María García Conde.
En 1945 se fue a Madrid a estudiar Medicina. Por aquellos años ir a la capital de España era un viaje interminable en aquellos trenes que se calentaban con leña y carbón. Doña Carmen era novia ya de Don Guillermo Blanco quien también iba a estudiar medicina. Gonzalo -padre de Carmen- decidió que no estaba bien que estuvieran los dos en la misma ciudad. Guillermo tuvo que cambiar su matrícula a la Universidad de Salamanca.
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Doña Carmen falleció a los 91 años de edad
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Estudió en la Facultad de Medicina y Hospital Clínico de San Carlos de la Universidad Complutense entre los años 1945-1951. Posteriormente estudió la especialidad de Pediatría y Puericultura.
Doña Carmen, durante mucho tiempo, fue la única especialista de la comarca. Las consultas eran muy numerosas, Siempre auxiliada por Leonor García. Las dos formaban un tándem estupendo. Niños, a los que atendió, que hoy son padres y algunos hasta abuelos. Fue pionera en la alimentación infantil, pionera en el tema de la lactancia materna y en el modo de entender la medicina. Siempre cerca del niño. Bien es verdad, que en los años 70 y 80, los padres no protegían a los niños como ahora. Si acudían a la consulta era porque se necesitaba de verdad la asistencia médica.
Hace unos días se apagó la vida de Carmen Domínguez Calero y se encendieron los recuerdos de tantos niños que pasaron por su consulta. Primero en su casa y luego en el Centro de Salud (a partir de 1986). En aquellos primeros años de ‘Ambulatorio’ donde estaba junto a Don José Madrid y Don José Rubio. Fueron 44 años de servicio a la medicina. Una persona muy activa que siempre se sentaba en la misma butaca en la iglesia y que no faltaba los martes en San Antonio. Madre de siete hijos. Muchos de ellos dedicados, de una manera u otra, al mundo de la medicina como sus padres.
Con su fallecimiento se va una parte de la historia de la medicina de Los Pedroches. Hablo de esa medicina en la que el paciente era algo más que un número en la lista. Cierto es que ahora todo ha mejorado con la informatización de las historias clínicas y los tratamientos médicos. Pero también lo es que la medicina de antes era para valientes que dedicaban toda su vida a la profesión.
viernes, 8 de marzo de 2019 | 7:49
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Israel, Mónica y sus aventuras en el Sahara
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Israel García y Mónica Jurado son dos jóvenes que han vivido una aventura apasionante en el Sahara. Allí fueron para correr el Sahara Maratón y lo que se han traído son las historias de un mundo que no tiene nada que ver con el nuestro. A veces, la gente trae historias para contarlas y compartirlas. A mí, me gusta que las cuenten pues cuando las oigo, imagino cosas.
Nunca he ido allí pero con sus palabras y sus gestos, me imagino a aquella gente y los veo como si quisieran confirmarnos que la felicidad es bien poca cosa. Es dar con lo sencillo. Fuera de la ambición, del dinero y del lujo. Para los saharauis ni siquiera la salud es un tema prioritario. El concepto de vida y muerte lo tienen mejor asumido. Como diría Vila-Matas en uno de sus libros “hay personas de otros mundos que siguen las conversaciones de los demás y sonríen todo el rato. Un mundo mudo, exquisito. Un lugar aún más atractivo si uno sospecha que ahí afuera permanece, incesante y atroz, la desatada charlatanería global”.
Hace falta un mundo en el que haya menos engaños, menos prisas y más silencios respirables. Un mundo alejado de todo y mucho más del ‘run- run’ de la política donde hay tanto ruido que hasta los corazones se descomponen.
Flaubert, en al final de su vida seguía la regla indeleble de apartarse de todo lo que le resultara enojoso. Ellos, los saharauis, se apartaron de las armas, de reclamar incisivamente lo que les pertenecía y se quedaron donde las circunstancias los dejaron. En una tranquilidad tan absoluta que hasta asusta. Pero donde uno se encuentra y también encuentra a los demás.
Decía Mónica en facebook: “hemos estado de vacaciones en los campamentos de refugiados saharauis. Una experiencia única, llena de momentos, aprendizajes y personas extraordinarias. “Nosotros tenemos los relojes, pero ellos tienen el tiempo”. Justo lo que más vale. Gastamos nuestro tiempo buscando una riqueza ficticia. A los dos jóvenes pozoalbenses le extrañó que la gente no tuviera prisa. Los saharauis toman el té tres veces al día y es todo un ritual. Echan de un vaso a otro y vuelta a la tetera una y otra vez. Le pregunto Israel que por qué hacían eso y le contestaron literalmente “para matar el tiempo, aquí no hay trabajo, no hay nada solo tomar té”. Como si estuvieran en el café de la Mairie donde Max Aub anotó en su diario parisino: “El hombre es el único animal que ha nacido para ver pasar el tiempo”.
Era, el Sahara Maratón, una carrera contra el olvido. Que no es otro que el de unos refugiados que, en la actualidad, resisten en medio de la nada, rodeados del desierto más extenso del mundo. Horizontes interminables. Sin ser de nadie. Ni nadie que los reclame. Cuenta Israel que al llegar a la casa de sus anfitriones, la señora de la casa cogió el autobús y se fue al pueblo más cercano a comprar de todo para ellos. Compraba de lo que los suyos no comían nunca, para dárselo a Israel y Mónica. Hubo un tiempo, cuando todos vivíamos en la infancia, donde nos gustaba mucho más dar que recibir. La avaricia de los tiempos que corren es algo que vino mucho después. Pero que ahora nos pilla de lleno. Hablo de cuando nuestros corazones estaban más blandos (en la infancia) y las cosas aún no tenían la extrema ferocidad actual. No es la misma sociedad en la que vivimos que la de hace 30 ó más años. El Sahara Occidental es un caballete en medio del desierto puesto para atrapar un paisaje y reanimar la memoria de lo olvidado. De vez en cuando alguien se acuerda de ellos y los visita. Pero luego, todo se olvida. Y para ellos la vida sigue en la tranquilidad más absoluta.
Decía Israel y Mónica que “te reciben desde el principio como uno más de la familia. Su amabilidad y entrega es increíble, sobre todo, teniendo en cuenta dónde están y que dependen totalmente de la ayuda internacional”. El Sahara Maratón es el arma que tienen los saharauis para luchar contra el olvido. Luchan con el deporte y con la paz. Sus casas, sus calles, su pobreza, emiten signos de una calma rara que nos lleva a sentir que en verdad hemos llegado a nuestro lugar.
Fuera de las prisas y las luchas. Esas que añadimos nosotros para perder la felicidad y la tranquilidad. Porque perdió el Betis y allí nadie entendía que eso le doliera a Israel...No lo entendía ni el que le birló la televisión al vecino para que nuestro amigo viera el fútbol. Al final del viaje, nunca olvides lo que has visto, nunca olvides a la gente del Sahara occidental decía el lema de este viaje. Ellos no lo olvidarán pues cuando Isra y Mónica se despidieron de este viaje, todos lloraban desconsoladamente por su adiós.
“¿Hemos vuelto a entrar en el olvido?” se preguntaba un saharaui.
“¡Como si alguna vez hubiéramos logrado salir de él!” contestaba otro cuando éstos se alejaban.
POZOBLANCO
Israel García y Mónica Jurado son dos jóvenes que han vivido una aventura apasionante en el Sahara. Allí fueron para correr el Sahara Maratón y lo que se han traído son las historias de un mundo que no tiene nada que ver con el nuestro. A veces, la gente trae historias para contarlas y compartirlas. A mí, me gusta que las cuenten pues cuando las oigo, imagino cosas.
Nunca he ido allí pero con sus palabras y sus gestos, me imagino a aquella gente y los veo como si quisieran confirmarnos que la felicidad es bien poca cosa. Es dar con lo sencillo. Fuera de la ambición, del dinero y del lujo. Para los saharauis ni siquiera la salud es un tema prioritario. El concepto de vida y muerte lo tienen mejor asumido. Como diría Vila-Matas en uno de sus libros “hay personas de otros mundos que siguen las conversaciones de los demás y sonríen todo el rato. Un mundo mudo, exquisito. Un lugar aún más atractivo si uno sospecha que ahí afuera permanece, incesante y atroz, la desatada charlatanería global”.
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Israel García y Mónica Jurado en el Sáhara.
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Hace falta un mundo en el que haya menos engaños, menos prisas y más silencios respirables. Un mundo alejado de todo y mucho más del ‘run- run’ de la política donde hay tanto ruido que hasta los corazones se descomponen.
Flaubert, en al final de su vida seguía la regla indeleble de apartarse de todo lo que le resultara enojoso. Ellos, los saharauis, se apartaron de las armas, de reclamar incisivamente lo que les pertenecía y se quedaron donde las circunstancias los dejaron. En una tranquilidad tan absoluta que hasta asusta. Pero donde uno se encuentra y también encuentra a los demás.
Decía Mónica en facebook: “hemos estado de vacaciones en los campamentos de refugiados saharauis. Una experiencia única, llena de momentos, aprendizajes y personas extraordinarias. “Nosotros tenemos los relojes, pero ellos tienen el tiempo”. Justo lo que más vale. Gastamos nuestro tiempo buscando una riqueza ficticia. A los dos jóvenes pozoalbenses le extrañó que la gente no tuviera prisa. Los saharauis toman el té tres veces al día y es todo un ritual. Echan de un vaso a otro y vuelta a la tetera una y otra vez. Le pregunto Israel que por qué hacían eso y le contestaron literalmente “para matar el tiempo, aquí no hay trabajo, no hay nada solo tomar té”. Como si estuvieran en el café de la Mairie donde Max Aub anotó en su diario parisino: “El hombre es el único animal que ha nacido para ver pasar el tiempo”.
Era, el Sahara Maratón, una carrera contra el olvido. Que no es otro que el de unos refugiados que, en la actualidad, resisten en medio de la nada, rodeados del desierto más extenso del mundo. Horizontes interminables. Sin ser de nadie. Ni nadie que los reclame. Cuenta Israel que al llegar a la casa de sus anfitriones, la señora de la casa cogió el autobús y se fue al pueblo más cercano a comprar de todo para ellos. Compraba de lo que los suyos no comían nunca, para dárselo a Israel y Mónica. Hubo un tiempo, cuando todos vivíamos en la infancia, donde nos gustaba mucho más dar que recibir. La avaricia de los tiempos que corren es algo que vino mucho después. Pero que ahora nos pilla de lleno. Hablo de cuando nuestros corazones estaban más blandos (en la infancia) y las cosas aún no tenían la extrema ferocidad actual. No es la misma sociedad en la que vivimos que la de hace 30 ó más años. El Sahara Occidental es un caballete en medio del desierto puesto para atrapar un paisaje y reanimar la memoria de lo olvidado. De vez en cuando alguien se acuerda de ellos y los visita. Pero luego, todo se olvida. Y para ellos la vida sigue en la tranquilidad más absoluta.
Decía Israel y Mónica que “te reciben desde el principio como uno más de la familia. Su amabilidad y entrega es increíble, sobre todo, teniendo en cuenta dónde están y que dependen totalmente de la ayuda internacional”. El Sahara Maratón es el arma que tienen los saharauis para luchar contra el olvido. Luchan con el deporte y con la paz. Sus casas, sus calles, su pobreza, emiten signos de una calma rara que nos lleva a sentir que en verdad hemos llegado a nuestro lugar.
Fuera de las prisas y las luchas. Esas que añadimos nosotros para perder la felicidad y la tranquilidad. Porque perdió el Betis y allí nadie entendía que eso le doliera a Israel...No lo entendía ni el que le birló la televisión al vecino para que nuestro amigo viera el fútbol. Al final del viaje, nunca olvides lo que has visto, nunca olvides a la gente del Sahara occidental decía el lema de este viaje. Ellos no lo olvidarán pues cuando Isra y Mónica se despidieron de este viaje, todos lloraban desconsoladamente por su adiós.
“¿Hemos vuelto a entrar en el olvido?” se preguntaba un saharaui.
“¡Como si alguna vez hubiéramos logrado salir de él!” contestaba otro cuando éstos se alejaban.
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viernes, 18 de enero de 2019 | 10:02
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El gerente del Hospital analiza el déficit de especialistas
ANTONIO MANUEL CABALLERO
LOS PEDROCHES
El director gerente del Área Sanitaria Norte, Pedro Ceballos, acompañado por el director financiero, la directora médica, la de enfermería y otros responsables directivos participaron el pasado miércoles en un desayuno informativo con los medios de comunicación para dar a conocer la situación acerca de cómo se encuentran las distintas unidades del Hospital Valle de los Pedroches y aportar cifras en Atención Primaria junto al balance del 2018.
Pedro Ceballos señaló que en cuanto a la plantilla de facultativos, en 2018 hubo algunas bajas en Otorrino y dermatología que ya se superaron y los problemas se han producido en las especialidades de Hematología, Urología y Anestesia por falta de especialistas.
Ceballos aseguró que hay una escasez de estos especialistas a nivel nacional que se hace notar más en zonas rurales y que el Área tiene presupuesto y condiciones adecuadas para contratarlos, pero no se encuentran.
En la actualidad, el problema se ha solucionado en Hematología dónde están todos los facultativos, mientras que se desplazan especialistas del Hospital Universitario Reina Sofía para apoyar a Urología y Anestesia. Una situación que se viene produciendo desde octubre.
De Anestesia dijo que al ser “más transversal” incide más ya que las intervenciones quirúrgicas con anestesia general se vieron afectadas.
El gerente negó que no se estuvieran ofreciendo contratos de calidad para retener o atraer a médicos especialistas y manifestó que se han ofertado contratos de interinidad “que son los mejores que se pueden tener salvo los de plaza que claro se logran al superar una oposición”. De hecho insistió en que desde hace más de un año no se realizan contratos de sólo dos meses.
Además, describió los esfuerzos realizados para cubrir los huecos en especialistas a través de otras unidades, con la bolsa del SAS o incluso a través del Colegio de Médicos.
Pedro Ceballos, que aseguró que escuchó las intervenciones en la reunión de ciudadanos y profesionales que se celebró en diciembre en el Auditorio del Recinto Ferial y dijo que algunas le parecieron no ajustadas a la verdad y otras que pueden crear alarma social, fue describiendo la situación en cada una de las especialidades.
ANESTESISTAS Y URÓLOGOS
En cuanto a los anestesistas dijo que hay 4 facultativos de las 7 plazas para el Hospital de Pozoblanco y son 3 los que acuden desde Córdoba sin ser siempre los mismos ya que van rotándose, “una problemática que en dos o tres meses esperamos quede resuelta, volviendo a la situación anterior”.
Y en relación con Urología, aseguró Pedro Ceballos que el jefe de servicio se jubiló y otro se marchó en agosto “pero poco a poco vamos retomando la normalidad”. Concretamente en este servicio hay sólo un urólogo trabajando de las tres plazas que tiene el Hospital y desde el Reina Sofía acuden dos más de forma rotatoria.
Más allá de estas especialidades, en la actualidad están todos los especialistas en Cirugía General y Digestiva, Medicina Interna, Obstetricia y Ginecología, Pediatría, Unidad de Aparato Locomotor, Unidad de Salud Mental, Medicina Intensiva, Aparato Digestivo, Cardiología, Neumología, Dermatología, Hematología, Oftalmología, Otorrino, Anatomía Patológica, Radiodiagnóstico, Farmacia Hospitalaria, Análisis Clínicos, Medicina Preventiva, Epidemiología y Urgencias Hospitalarias dónde hay 13 médicos asignados en plantilla.
El director gerente añadió que en las demás categorías de personal sanitario; enfermeros, técnicos, auxiliares, etc., no existe la escasez que encontramos con los facultativos y “a día de hoy podemos decir que la plantilla en estas categorías se encuentra cubierta en su totalidad”.
REORGANIZACIÓN DE LAS PLANTAS
Pedro Ceballos destacó que en 2018 se reformó y equipó la cocina, se reformó la Planta de Pediatría, las Urgencias y la Unidad de Cuidados Críticos, con una inversión de 1.656.266 euros desde 2015.
Al respecto, avanzó que se va a producir un cambio estructural y funcional en cuanto a las plantas de hospitalización ya que la planta primera se dedicará a las especialidades quirúrgicas, la segunda a Medicina Interna y la tercera será el Materno Infantil.
MÁS TIEMPO DE ATENCIÓN EN EL CENTRO DE SALUD
El gerente del Área Sanitaria Norte, Pedro Ceballos, avanzó que se han llegado a una serie de acuerdos y en lugar de 5 minutos se van a reorganizar las agendas para que cada médico del Centro de Salud de Pozoblanco pueda dedicar 8 minutos a cada paciente.
Sobre este cambio insistió en que “tendremos que ver si crece la demora” por lo que se darán un tiempo para ver cómo funciona esta reforma.
En Atención Primaria la situación es que el Área mantiene los puestos de médico de familia cubiertos en su totalidad, pero hay problemas para realizar sustituciones puntuales y cortas de estos profesionales. Cuando se produce alguna baja se reparten los pacientes entre el resto de compañeros o se desplaza algún médico de otro centro.
Por tanto, aunque no de manera tan acusada como con los especialistas, los médicos disponibles para contratar son escasos. El resto de personal sanitario en Atención Primaria se mantiene con normalidad y sin problemas para bajas y sustituciones.
LOS PEDROCHES
El director gerente del Área Sanitaria Norte, Pedro Ceballos, acompañado por el director financiero, la directora médica, la de enfermería y otros responsables directivos participaron el pasado miércoles en un desayuno informativo con los medios de comunicación para dar a conocer la situación acerca de cómo se encuentran las distintas unidades del Hospital Valle de los Pedroches y aportar cifras en Atención Primaria junto al balance del 2018.
Pedro Ceballos señaló que en cuanto a la plantilla de facultativos, en 2018 hubo algunas bajas en Otorrino y dermatología que ya se superaron y los problemas se han producido en las especialidades de Hematología, Urología y Anestesia por falta de especialistas.
Ceballos aseguró que hay una escasez de estos especialistas a nivel nacional que se hace notar más en zonas rurales y que el Área tiene presupuesto y condiciones adecuadas para contratarlos, pero no se encuentran.
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Pedro Ceballos el martes en el encuentro con los medios de comunicación. /SÁNCHEZ RUIZ
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En la actualidad, el problema se ha solucionado en Hematología dónde están todos los facultativos, mientras que se desplazan especialistas del Hospital Universitario Reina Sofía para apoyar a Urología y Anestesia. Una situación que se viene produciendo desde octubre.
De Anestesia dijo que al ser “más transversal” incide más ya que las intervenciones quirúrgicas con anestesia general se vieron afectadas.
El gerente negó que no se estuvieran ofreciendo contratos de calidad para retener o atraer a médicos especialistas y manifestó que se han ofertado contratos de interinidad “que son los mejores que se pueden tener salvo los de plaza que claro se logran al superar una oposición”. De hecho insistió en que desde hace más de un año no se realizan contratos de sólo dos meses.
Además, describió los esfuerzos realizados para cubrir los huecos en especialistas a través de otras unidades, con la bolsa del SAS o incluso a través del Colegio de Médicos.
Pedro Ceballos, que aseguró que escuchó las intervenciones en la reunión de ciudadanos y profesionales que se celebró en diciembre en el Auditorio del Recinto Ferial y dijo que algunas le parecieron no ajustadas a la verdad y otras que pueden crear alarma social, fue describiendo la situación en cada una de las especialidades.
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El director gerente subraya la gran labor de los profesionales. /SÁNCHEZ RUIZ
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ANESTESISTAS Y URÓLOGOS
En cuanto a los anestesistas dijo que hay 4 facultativos de las 7 plazas para el Hospital de Pozoblanco y son 3 los que acuden desde Córdoba sin ser siempre los mismos ya que van rotándose, “una problemática que en dos o tres meses esperamos quede resuelta, volviendo a la situación anterior”.
Y en relación con Urología, aseguró Pedro Ceballos que el jefe de servicio se jubiló y otro se marchó en agosto “pero poco a poco vamos retomando la normalidad”. Concretamente en este servicio hay sólo un urólogo trabajando de las tres plazas que tiene el Hospital y desde el Reina Sofía acuden dos más de forma rotatoria.
Más allá de estas especialidades, en la actualidad están todos los especialistas en Cirugía General y Digestiva, Medicina Interna, Obstetricia y Ginecología, Pediatría, Unidad de Aparato Locomotor, Unidad de Salud Mental, Medicina Intensiva, Aparato Digestivo, Cardiología, Neumología, Dermatología, Hematología, Oftalmología, Otorrino, Anatomía Patológica, Radiodiagnóstico, Farmacia Hospitalaria, Análisis Clínicos, Medicina Preventiva, Epidemiología y Urgencias Hospitalarias dónde hay 13 médicos asignados en plantilla.
El director gerente añadió que en las demás categorías de personal sanitario; enfermeros, técnicos, auxiliares, etc., no existe la escasez que encontramos con los facultativos y “a día de hoy podemos decir que la plantilla en estas categorías se encuentra cubierta en su totalidad”.
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Cuadro con la situación en Anestesia.
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Hematología y Oftalmología están cubiertas.
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Informe sobre los facultativos en Urología.
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REORGANIZACIÓN DE LAS PLANTAS
Pedro Ceballos destacó que en 2018 se reformó y equipó la cocina, se reformó la Planta de Pediatría, las Urgencias y la Unidad de Cuidados Críticos, con una inversión de 1.656.266 euros desde 2015.
Al respecto, avanzó que se va a producir un cambio estructural y funcional en cuanto a las plantas de hospitalización ya que la planta primera se dedicará a las especialidades quirúrgicas, la segunda a Medicina Interna y la tercera será el Materno Infantil.
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Cuadro con los médicos en Atención Primaria.
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Inversiones realizadas en Atención Primaria el pasado año.
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MÁS TIEMPO DE ATENCIÓN EN EL CENTRO DE SALUD
El gerente del Área Sanitaria Norte, Pedro Ceballos, avanzó que se han llegado a una serie de acuerdos y en lugar de 5 minutos se van a reorganizar las agendas para que cada médico del Centro de Salud de Pozoblanco pueda dedicar 8 minutos a cada paciente.
Sobre este cambio insistió en que “tendremos que ver si crece la demora” por lo que se darán un tiempo para ver cómo funciona esta reforma.
En Atención Primaria la situación es que el Área mantiene los puestos de médico de familia cubiertos en su totalidad, pero hay problemas para realizar sustituciones puntuales y cortas de estos profesionales. Cuando se produce alguna baja se reparten los pacientes entre el resto de compañeros o se desplaza algún médico de otro centro.
Por tanto, aunque no de manera tan acusada como con los especialistas, los médicos disponibles para contratar son escasos. El resto de personal sanitario en Atención Primaria se mantiene con normalidad y sin problemas para bajas y sustituciones.
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viernes, 4 de enero de 2019 | 8:59
0
‘Desde Siempre, para siempre’, un movimiento para darse a los demás
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Mari Ángeles Martos Higuera tiene la foto de su hijo Antonio en su perfil de facebook. Hace tres años y medio que Antoñito partió. La leucemia Bifenotípica se cruzó en su camino. Pese a su enfermedad, dio un ejemplo de vida hasta el final, pues en los últimos meses que estuvo con sus amigos les decía “te quiero y desde siempre, para siempre”. Ese ‘siempre’ era una declaración de intenciones pues quería estar en los corazones de los que lo querían. Todavía está, ya que lo recuerdan constantemente y hasta sus frases aparecen tatuadas en los cuerpos de alguno de sus amigos. Unos tatúan su cariño en el cuerpo y otros en el alma. Pero lo llevan de una manera u otra.
Hace un año y medio, Mari Ángeles Martos y Emiliano Pozuelo, acudieron a un Congreso en Sevilla de la Fundación ‘Lo Que De Verdad Importa’, en el que había miles de jóvenes implicados en un proyecto transformador. Vieron un formato espectacular lleno de energía, valores y de verdad. Eran experiencias que la gente transmitía desde muy ‘adentro’. Todas eran experiencias diferentes pero todas acababan en lo mismo: valorar lo que de verdad importa. ¿Y qué es eso? Pues importa la gente, las vidas de todos (sean perfectas o no) y las cosas sencillas que tenemos y que no vemos. Empezando por vivir. Como decía Mari Ángeles Martos “hay muchas soledades en la planta de un Hospital en momentos que son complicados”. Se sufre mucho y tener cerca a gente es muy importante.
Las historias de la gente las tenemos en la calle y a veces no sabemos qué hacer con ellas. Es por ello que el Movimiento se puso en marcha con esa frase de Antonio: ‘Desde siempre, para siempre’. Se quiso desde el inicio que los jóvenes de 14 a 18 años fueran los actores del proyecto. ¿Por qué? Pues porque en ellos está el cambio. Ellos son el futuro que late aunque estén en esa edad donde le cueste encontrar su sitio. En esa edad estaría Antoñito, quien partió sabiendo muy bien lo que era la vida a causa de ese sufrimiento que siempre supo llevar.
El Movimiento tiene ese componente solidario a través de la venta de unas pulseras por el alumnado de los institutos de la comarca de Los Pedroches donde Mari Ángeles y Emiliano presentaron su proyecto. Todo lo que se ha recaudado será para la Unidad de Hematología del Hospital Reina Sofía. En esa planta tercera, Antonio Díaz Martos pasó muchas horas. Es por ello que sería importante que los niños, que ahora se encuentren en esa situación, tengan un grupo de amigos de clase, de facebook o de Instagram que los acompañe en esos ratos en los que están luchando tan valientemente. La vida puede ser más fácil si ayudamos a los que están en dificultades. Nadie estamos a salvo de momentos que nos pongan a prueba. Por eso es importante ayudar al que lo esté pasando mal. El proyecto ha estado respaldado por la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno.
Como dice Emiliano Pozuelo, el momento más importante de esta primera actividad de este nuevo movimiento, será la jornada del miércoles 23 de enero en el Teatro El Silo de Pozoblanco. En ella estará presente Irene Villa, quien sufrió un grave atentado de ETA cuando tenía 12 años. Nos regalará una lección de vida hablándonos sobre su experiencia, su voluntad por superarse cada día o dar perdón a los que un día le arrancaron una parte de su vida o de su alma. Junto a ella estará, Toni Nadal, entrenador de Rafa Nadal durante muchos años, y una persona comprometida con los valores de la sociedad. Los Mejía también se sumarán a esta jornada haciendo lo que mejor saben: teatro, humor, provocar que la gente reflexione, viva y vea el arte.
Uno de los momentos más emocionantes del Congreso será la presencia de dos compañeros de Antonio en el Hospital Reina Sofía. Mari Ángeles cuenta que cuando él entró en el Hospital había diez niños dentro del grupo. De ellos, ocho fallecieron, pero dos lograron superar la enfermedad y vendrán al Congreso. También estarán dos Hematólogos del Reina Sofía, quienes recogerán el cheque con lo recaudado por la venta de pulseras así como el cariño y el apoyo de los jóvenes que se den cita para apoyar esta causa.
Hace tiempo que a los jóvenes (que ya no son niños) los hemos dejado sin sitio. Se programan muchas actividades sin tenerlos muy en cuenta. Cuando son la parte más importante de la sociedad. Están en la edad de crear, de mover al mundo y de transformar realidades que los adultos no somos capaces de cambiar. Tendrá que llegar ese tiempo donde se comparta más, donde predominen las historias de superación y sepamos de verdad donde están las cosas importantes de la vida. El movimiento ‘Desde siempre, para siempre’ nace inspirado en Antonio Díaz Martos y en la vida misma. La suya y la de tantos que se enfrentan a un obstáculo (en ocasiones insalvable). Su objetivo es tratar de recuperar los valores; el deseo de cambiar, la voluntad de perdonar y el amor a los demás, demostrándolo hasta en los momentos más difíciles. En la vida solo somos un grupo, los que vivimos. Y todo sería mucho más bonito si nos ayudáramos todos. Consiste en dar y en recibir. No solo en los segundo. Enhorabuena a los creadores del proyecto.
POZOBLANCO
Mari Ángeles Martos Higuera tiene la foto de su hijo Antonio en su perfil de facebook. Hace tres años y medio que Antoñito partió. La leucemia Bifenotípica se cruzó en su camino. Pese a su enfermedad, dio un ejemplo de vida hasta el final, pues en los últimos meses que estuvo con sus amigos les decía “te quiero y desde siempre, para siempre”. Ese ‘siempre’ era una declaración de intenciones pues quería estar en los corazones de los que lo querían. Todavía está, ya que lo recuerdan constantemente y hasta sus frases aparecen tatuadas en los cuerpos de alguno de sus amigos. Unos tatúan su cariño en el cuerpo y otros en el alma. Pero lo llevan de una manera u otra.
Hace un año y medio, Mari Ángeles Martos y Emiliano Pozuelo, acudieron a un Congreso en Sevilla de la Fundación ‘Lo Que De Verdad Importa’, en el que había miles de jóvenes implicados en un proyecto transformador. Vieron un formato espectacular lleno de energía, valores y de verdad. Eran experiencias que la gente transmitía desde muy ‘adentro’. Todas eran experiencias diferentes pero todas acababan en lo mismo: valorar lo que de verdad importa. ¿Y qué es eso? Pues importa la gente, las vidas de todos (sean perfectas o no) y las cosas sencillas que tenemos y que no vemos. Empezando por vivir. Como decía Mari Ángeles Martos “hay muchas soledades en la planta de un Hospital en momentos que son complicados”. Se sufre mucho y tener cerca a gente es muy importante.
Las historias de la gente las tenemos en la calle y a veces no sabemos qué hacer con ellas. Es por ello que el Movimiento se puso en marcha con esa frase de Antonio: ‘Desde siempre, para siempre’. Se quiso desde el inicio que los jóvenes de 14 a 18 años fueran los actores del proyecto. ¿Por qué? Pues porque en ellos está el cambio. Ellos son el futuro que late aunque estén en esa edad donde le cueste encontrar su sitio. En esa edad estaría Antoñito, quien partió sabiendo muy bien lo que era la vida a causa de ese sufrimiento que siempre supo llevar.
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Mari Ángeles Martos y Emiliano Pozuelo en los estudios de COPE Pozoblanco.
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El Movimiento tiene ese componente solidario a través de la venta de unas pulseras por el alumnado de los institutos de la comarca de Los Pedroches donde Mari Ángeles y Emiliano presentaron su proyecto. Todo lo que se ha recaudado será para la Unidad de Hematología del Hospital Reina Sofía. En esa planta tercera, Antonio Díaz Martos pasó muchas horas. Es por ello que sería importante que los niños, que ahora se encuentren en esa situación, tengan un grupo de amigos de clase, de facebook o de Instagram que los acompañe en esos ratos en los que están luchando tan valientemente. La vida puede ser más fácil si ayudamos a los que están en dificultades. Nadie estamos a salvo de momentos que nos pongan a prueba. Por eso es importante ayudar al que lo esté pasando mal. El proyecto ha estado respaldado por la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno.
Como dice Emiliano Pozuelo, el momento más importante de esta primera actividad de este nuevo movimiento, será la jornada del miércoles 23 de enero en el Teatro El Silo de Pozoblanco. En ella estará presente Irene Villa, quien sufrió un grave atentado de ETA cuando tenía 12 años. Nos regalará una lección de vida hablándonos sobre su experiencia, su voluntad por superarse cada día o dar perdón a los que un día le arrancaron una parte de su vida o de su alma. Junto a ella estará, Toni Nadal, entrenador de Rafa Nadal durante muchos años, y una persona comprometida con los valores de la sociedad. Los Mejía también se sumarán a esta jornada haciendo lo que mejor saben: teatro, humor, provocar que la gente reflexione, viva y vea el arte.
Uno de los momentos más emocionantes del Congreso será la presencia de dos compañeros de Antonio en el Hospital Reina Sofía. Mari Ángeles cuenta que cuando él entró en el Hospital había diez niños dentro del grupo. De ellos, ocho fallecieron, pero dos lograron superar la enfermedad y vendrán al Congreso. También estarán dos Hematólogos del Reina Sofía, quienes recogerán el cheque con lo recaudado por la venta de pulseras así como el cariño y el apoyo de los jóvenes que se den cita para apoyar esta causa.
Hace tiempo que a los jóvenes (que ya no son niños) los hemos dejado sin sitio. Se programan muchas actividades sin tenerlos muy en cuenta. Cuando son la parte más importante de la sociedad. Están en la edad de crear, de mover al mundo y de transformar realidades que los adultos no somos capaces de cambiar. Tendrá que llegar ese tiempo donde se comparta más, donde predominen las historias de superación y sepamos de verdad donde están las cosas importantes de la vida. El movimiento ‘Desde siempre, para siempre’ nace inspirado en Antonio Díaz Martos y en la vida misma. La suya y la de tantos que se enfrentan a un obstáculo (en ocasiones insalvable). Su objetivo es tratar de recuperar los valores; el deseo de cambiar, la voluntad de perdonar y el amor a los demás, demostrándolo hasta en los momentos más difíciles. En la vida solo somos un grupo, los que vivimos. Y todo sería mucho más bonito si nos ayudáramos todos. Consiste en dar y en recibir. No solo en los segundo. Enhorabuena a los creadores del proyecto.
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viernes, 4 de enero de 2019 | 8:51
0
Cuando había muchas casas y pocos pisos
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
No hace tanto tiempo la gente vivía en casas. Unas más viejas y otras más nuevas. Más amuebladas o menos. No había apenas pisos. Casi todo el mundo tenía un número de casa sin letra en una calle del pueblo. Todo ocurrió mucho antes de que llegaran los agobios de la construcción que nos dejó otro pueblo muy distinto al que existió.
Si las casas eran el rincón familiar, las calles eran el sitio de recreo y ocio de los niños. Se pasaban horas y horas en las puertas de sus casas. De pequeños sabíamos quién pertenecía a este barrio o al otro. Los niños nos conocíamos en la calle y no en las redes sociales. Te tenías que defender del más grande y aprender el lenguaje de la calle.
Cuando yo era pequeño, vivía en la calle Romo que era una cuesta interminable que desembocaba en el corazón que separaba el barrio de San Bartolomé (todo hacia abajo) y el de San Sebastián (todo hacia arriba). Entre dos amores estábamos.
Por entonces, las calles no estaban todas asfaltadas y había casas con puertas muy viejas (algunas a medio caer y sin pintar). Veías por la calle a mayores con chaquetas viejas y a niños con pantalones rotos. Se llevaban los zurcidos, los dobladillos o meterle un poco a los bajos del pantalón.
Viví en el número 16 de la calle Romo hasta que con cinco años me marché a la calle Andrés Peralbo (el barrio de Los Salesianos). Siempre he dicho que eran dos mundos diferentes. El primero más aventurero y el segundo más ordenado. Cada uno tenía su fantasía que todavía veo cuando paseo por allí o veo una fotografía como esta. Cambié de domicilio pero nunca desaparecí de mi barrio en el que empecé a crecer. Sigo viviendo en esos mundos de antes cuando no sabías de qué iba esto. Me refiero a vivir.
Las calles guardan partidos de fútbol, batallitas, juegos de escondite, canicas, comba, trompos. Era una vida más pobre pero muy alegre. Pasabas por los barrios y te enredabas en sus olores, te mezclabas con su gente y te quedabas con sus paisajes. Los cotidianos. Los barrios de antes eran unos lugares donde poder contar historias. Porque antes las historias se contaban en la calle y no en las redes sociales. Y es que la sociedad estaba en la calle.
Hay cosas que solo se viven y se aprenden en la infancia. Esta tiene domicilio para siempre. Cambias de calle, de casa y de barrio pero siempre sabes que regresas a ese período cuando todo comenzó. El mío fue aquel en el que había muchas casas y pocos pisos. Todo cambió tanto que parece que fueran vidas diferentes. A lo mejor lo son.
POZOBLANCO
No hace tanto tiempo la gente vivía en casas. Unas más viejas y otras más nuevas. Más amuebladas o menos. No había apenas pisos. Casi todo el mundo tenía un número de casa sin letra en una calle del pueblo. Todo ocurrió mucho antes de que llegaran los agobios de la construcción que nos dejó otro pueblo muy distinto al que existió.
Si las casas eran el rincón familiar, las calles eran el sitio de recreo y ocio de los niños. Se pasaban horas y horas en las puertas de sus casas. De pequeños sabíamos quién pertenecía a este barrio o al otro. Los niños nos conocíamos en la calle y no en las redes sociales. Te tenías que defender del más grande y aprender el lenguaje de la calle.
Cuando yo era pequeño, vivía en la calle Romo que era una cuesta interminable que desembocaba en el corazón que separaba el barrio de San Bartolomé (todo hacia abajo) y el de San Sebastián (todo hacia arriba). Entre dos amores estábamos.
Por entonces, las calles no estaban todas asfaltadas y había casas con puertas muy viejas (algunas a medio caer y sin pintar). Veías por la calle a mayores con chaquetas viejas y a niños con pantalones rotos. Se llevaban los zurcidos, los dobladillos o meterle un poco a los bajos del pantalón.
Viví en el número 16 de la calle Romo hasta que con cinco años me marché a la calle Andrés Peralbo (el barrio de Los Salesianos). Siempre he dicho que eran dos mundos diferentes. El primero más aventurero y el segundo más ordenado. Cada uno tenía su fantasía que todavía veo cuando paseo por allí o veo una fotografía como esta. Cambié de domicilio pero nunca desaparecí de mi barrio en el que empecé a crecer. Sigo viviendo en esos mundos de antes cuando no sabías de qué iba esto. Me refiero a vivir.
Las calles guardan partidos de fútbol, batallitas, juegos de escondite, canicas, comba, trompos. Era una vida más pobre pero muy alegre. Pasabas por los barrios y te enredabas en sus olores, te mezclabas con su gente y te quedabas con sus paisajes. Los cotidianos. Los barrios de antes eran unos lugares donde poder contar historias. Porque antes las historias se contaban en la calle y no en las redes sociales. Y es que la sociedad estaba en la calle.
Hay cosas que solo se viven y se aprenden en la infancia. Esta tiene domicilio para siempre. Cambias de calle, de casa y de barrio pero siempre sabes que regresas a ese período cuando todo comenzó. El mío fue aquel en el que había muchas casas y pocos pisos. Todo cambió tanto que parece que fueran vidas diferentes. A lo mejor lo son.
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Fotos para el recuerdo
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Pozoblanco
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Reportaje
viernes, 28 de diciembre de 2018 | 8:08
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Las elevadas temperaturas reducen la presencia de las aves migratorias en Los Pedroches
SATURNINO MUÑOZ
LOS PEDROCHES
Un final de otoño extremadamente cálido y el comienzo de un invierno con los mismos valores térmicos están teniendo una incidencia muy destacada la invernada de aves procedentes del norte de Europa en la comarca de los Pedroches. Una falta de heladas que también ha provocado que la niebla se ha hecho la dueña de encinares y olivares, dificultando la recogida de la aceituna.
Esta diferencia de temperaturas con respecto a otros años está siendo comentada por ganaderos y agricultores como algo inusual y que suele ocurrir, según los de más avanzada edad, en muy raras ocasiones. Así, muchos de ellos contemplan sorprendidos como se ha reducido la estancia en esta época del año de avefrías y grullas en busca de alimento.
Según los expertos el descenso en el número de grullas invernante en la Península Ibérica se explica porque en países como Alemania y en Polonia aún quedan miles de ejemplares, en torno a 50.000 grullas, que no viajaran hacia el sur nada más que cuando arrecie algún temporal de frío.
Habitualmente en las comarcas de los Pedroches y el Guadiato se concentra el mayor número de grullas que vuelan cada año Andalucía provocando imágenes de gran belleza plástica, que este año son más difíciles de contemplar y admirar. Su presencia en estos parajes se ha convertido en uno de los atractivos naturales más importantes con los que cuentan estas regiones. Un atractivo que cada año provoca la llegada de un gran número de visitantes atraídos por el medio natural y que desean pasar unos días contemplando a este especie y conociendo de primera mano algunas de sus características más importantes.
Las rutas que utilizan en sus vuelos desde el norte de Europa están definidas por la localización de los lugares adecuados para realizar sus paradas intermedias en busca de sustento. Esos espacios siempre están asociados a cursos de agua, que son utilizados por estas aves como dormideros, como ocurre en nuestra comarca donde son empleados pequeños embalses. La captura y radiomarcaje de grullas adultas y jóvenes en España, así como otro gran número de estudios de biólogos y especialista, han podido establecer de manera preliminar que la grulla común retorna al mismo lugar de invernada cada año. Son zonas que nunca abandonan y que pasan de los animales adultos a los más jóvenes.
La grulla común se alimenta fundamentalmente de materia vegetal, raíces de hierbas, ramillas tiernas y vegetación subacuática de las orillas de estanques y pantanos. También come pequeños y medianos moluscos y crustáceos. Cuando inicia la emigración otoñal y frecuenta campos de labor, devora infinidad de semillas de toda clase de plantas, pero en nuestra comarca su principal alimento son las bellotas. De mediados de noviembre a últimos de enero sus lugares preferidos para comer son los encinares, mejor los destinados a la «montanera» o ceba de cerdos en los que se varean las encinas para que caigan las bellotas al suelo.
LOS PEDROCHES
Un final de otoño extremadamente cálido y el comienzo de un invierno con los mismos valores térmicos están teniendo una incidencia muy destacada la invernada de aves procedentes del norte de Europa en la comarca de los Pedroches. Una falta de heladas que también ha provocado que la niebla se ha hecho la dueña de encinares y olivares, dificultando la recogida de la aceituna.
Esta diferencia de temperaturas con respecto a otros años está siendo comentada por ganaderos y agricultores como algo inusual y que suele ocurrir, según los de más avanzada edad, en muy raras ocasiones. Así, muchos de ellos contemplan sorprendidos como se ha reducido la estancia en esta época del año de avefrías y grullas en busca de alimento.
Según los expertos el descenso en el número de grullas invernante en la Península Ibérica se explica porque en países como Alemania y en Polonia aún quedan miles de ejemplares, en torno a 50.000 grullas, que no viajaran hacia el sur nada más que cuando arrecie algún temporal de frío.
Habitualmente en las comarcas de los Pedroches y el Guadiato se concentra el mayor número de grullas que vuelan cada año Andalucía provocando imágenes de gran belleza plástica, que este año son más difíciles de contemplar y admirar. Su presencia en estos parajes se ha convertido en uno de los atractivos naturales más importantes con los que cuentan estas regiones. Un atractivo que cada año provoca la llegada de un gran número de visitantes atraídos por el medio natural y que desean pasar unos días contemplando a este especie y conociendo de primera mano algunas de sus características más importantes.
Las rutas que utilizan en sus vuelos desde el norte de Europa están definidas por la localización de los lugares adecuados para realizar sus paradas intermedias en busca de sustento. Esos espacios siempre están asociados a cursos de agua, que son utilizados por estas aves como dormideros, como ocurre en nuestra comarca donde son empleados pequeños embalses. La captura y radiomarcaje de grullas adultas y jóvenes en España, así como otro gran número de estudios de biólogos y especialista, han podido establecer de manera preliminar que la grulla común retorna al mismo lugar de invernada cada año. Son zonas que nunca abandonan y que pasan de los animales adultos a los más jóvenes.
La grulla común se alimenta fundamentalmente de materia vegetal, raíces de hierbas, ramillas tiernas y vegetación subacuática de las orillas de estanques y pantanos. También come pequeños y medianos moluscos y crustáceos. Cuando inicia la emigración otoñal y frecuenta campos de labor, devora infinidad de semillas de toda clase de plantas, pero en nuestra comarca su principal alimento son las bellotas. De mediados de noviembre a últimos de enero sus lugares preferidos para comer son los encinares, mejor los destinados a la «montanera» o ceba de cerdos en los que se varean las encinas para que caigan las bellotas al suelo.
viernes, 14 de diciembre de 2018 | 8:34
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Don José Madrid en el recuerdo
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Hace unos meses fallecía Don José Madrid, un médico muy conocido y querido en Pozoblanco. Era un hombre muy entregado a la medicina y a ayudar a las personas. En 1980 llegó a Pozoblanco instalándose en el número 3 de la calle Celestino Martínez. Allí pasaba consulta. Lo hacía con un trato exquisito al paciente. Educado, muy observador y un médico excelente en el diagnóstico. También muy querido por sus compañeros de profesión. En su vida encontró historias increíbles que se daban con mucha frecuencia en su consulta. Historias de vida que dan vidas. Siempre hizo un gran seguimiento al paciente. Tenía un lado humano muy grande. Muchas noches en vela para salvar pacientes, para asistir partos complicados y aliviar a enfermos.
Don José Madrid nació en Espiel el 27 de agosto de 1939. Estudió Medicina en Sevilla y su primer destino fue Villaharta. En 1965 contrajo matrimonio con Antonia Soriano. Tuvo cuatro hijos. Sus otros destinos fueron Azuel, Villaviciosa y Paradas (Sevilla).
Aquellos años en los que pasaba consulta pertenecen a otra época. En ella estaba Don Domingo García Rubio (calle Doctor Rodríguez Blanco), Don José Rubio Pizarro (calle La Feria) y Don Juan Pablo (calle San Antonio) o Don José María Galán (calle San Cayetano). Luego estaba Doña Carmen Domínguez como pediatra y los análisis que los hacía Don Emilio Dueñas. Tiempos en los que el médico estaba las 24 horas al servicio del paciente. No se cogían números, era por orden de cola. Y muchas veces los médicos no sabían si iban a tener un rato para ellos. En más de una ocasión, Don José Madrid comentó que sus pacientes eran sus amigos pues le llaman a su casa y le consultan por la calle. Los que lo conocían bien dicen que no se cansaba de repetir “hay que resolver todos los problemas que podamos”. Eso es lo que hizo. Tanto en su casa como cuando salía. En los años 80 con menos artilugios médicos que ahora pues salía con su coche, el maletín, el estetoscopio, el tensiómetro y algo de medicación, pues no tenían tanto como ahora. Confiaba mucho en su ojo clínico. El médico de antes era médico de todo. Por entonces no había tantos médicos especialistas. Las nuevas herramientas con tecnología avanzada vinieron mucho después y crearon otro tipo de médico que busca perfeccionarse en las grandes ciudades y que deja a los médicos rurales cada vez más cortos de efectivos. Don José Madrid no solo asistió a gente de los pueblos sino también se trasladó a gente que vivía en los campos. Era otra sociedad, más bondadosa en la que el médico era visto como un ‘Dios’ y al que le regalaban huevos, chorizos, dulces.
Estuvo de Guardia Permanente mucho tiempo, le despertaban de noche, le quitaron de muchos almuerzos en familia, de siesta, de eventos familiares. Quien lo buscaba, lo encontraba.
Posteriormente en 1986 se abrió el Hospital y el Centro de Salud. Don José Madrid se adaptó siempre muy bien a los cambios. Fue incluso director del Centro de Salud de Pozoblanco durante dos años. Como dice Rafael Rodríguez, jefe de Atención al Ciudadano del Área Sanitaria Norte, “Don José Madrid fue un médico que aunaba experiencia con sabiduría al estar continuamente estudiando los avances de la medicina”. Los pacientes hablaron siempre muy bien de él pues tenía muchas solicitudes para que fuera su médico. Su cupo estaba cubierto. Lo mismo que ahora lo está el de Don Antonio Domínguez, quien fue el médico de Don José Madrid en sus últimos años de vida. Domínguez lo describe como “un paciente extraordinario, colaborador que nunca se quejó y asumió hasta el final su enfermedad”. Antonio Domínguez asumió muchos de los pacientes de Don José Madrid y cuenta como anécdota que todavía hay pacientes que “le llaman Don José”. Destaca su afán “por atender al paciente y por estar al día de los avances que la medicina traía”. No le duelen prendas al decir que “Pozoblanco tuvo la suerte de tener un médico de la valía humana y profesional de Don José Madrid”.
Los últimos años de ejercicio de la Medicina, ya jubilado, los dedicó en la Residencia de Ancianos Sagrada Familia de Villanueva del Duque. Muy vinculado a la política municipal en los primeros años de la democracia. Fue el primer Presidente local de Alianza Popular.
Finalizada su etapa profesional, se centró en su otra gran pasión, el campo y sus labores de hortelano. Amaba el mundo agrario.
Madrid Cazorla hizo mucho por las personas que vivieron en Pozoblanco. Y lo hizo siempre con mucha humildad, sin alterar nunca el tono del discurso. Nadie habló mal de él. Su sabiduría la acompañó de humildad a pesar de la gran consideración que en su época tenían los médicos. Será recordado siempre. Rafael Rodríguez lo recordó hace tres semanas en el programa de Prevenir en Salud diciendo que “ante todo era una buena persona, gran compañero y muy querido por sus pacientes”. En los mismos términos lo hace Antonio Domínguez destacando “por ser cercano y tener una enorme calidez humana”. Aspectos que lo definen además de la gran profesionalidad que demostró. Como decía Rodríguez “se preocupaba por su profesión, leyendo y estudiando porque le apasionaba lo que hacía”.
POZOBLANCO
Hace unos meses fallecía Don José Madrid, un médico muy conocido y querido en Pozoblanco. Era un hombre muy entregado a la medicina y a ayudar a las personas. En 1980 llegó a Pozoblanco instalándose en el número 3 de la calle Celestino Martínez. Allí pasaba consulta. Lo hacía con un trato exquisito al paciente. Educado, muy observador y un médico excelente en el diagnóstico. También muy querido por sus compañeros de profesión. En su vida encontró historias increíbles que se daban con mucha frecuencia en su consulta. Historias de vida que dan vidas. Siempre hizo un gran seguimiento al paciente. Tenía un lado humano muy grande. Muchas noches en vela para salvar pacientes, para asistir partos complicados y aliviar a enfermos.
Don José Madrid nació en Espiel el 27 de agosto de 1939. Estudió Medicina en Sevilla y su primer destino fue Villaharta. En 1965 contrajo matrimonio con Antonia Soriano. Tuvo cuatro hijos. Sus otros destinos fueron Azuel, Villaviciosa y Paradas (Sevilla).
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Don José Madrid vivió entregado a la medicina y en ayudar a las personas.
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Aquellos años en los que pasaba consulta pertenecen a otra época. En ella estaba Don Domingo García Rubio (calle Doctor Rodríguez Blanco), Don José Rubio Pizarro (calle La Feria) y Don Juan Pablo (calle San Antonio) o Don José María Galán (calle San Cayetano). Luego estaba Doña Carmen Domínguez como pediatra y los análisis que los hacía Don Emilio Dueñas. Tiempos en los que el médico estaba las 24 horas al servicio del paciente. No se cogían números, era por orden de cola. Y muchas veces los médicos no sabían si iban a tener un rato para ellos. En más de una ocasión, Don José Madrid comentó que sus pacientes eran sus amigos pues le llaman a su casa y le consultan por la calle. Los que lo conocían bien dicen que no se cansaba de repetir “hay que resolver todos los problemas que podamos”. Eso es lo que hizo. Tanto en su casa como cuando salía. En los años 80 con menos artilugios médicos que ahora pues salía con su coche, el maletín, el estetoscopio, el tensiómetro y algo de medicación, pues no tenían tanto como ahora. Confiaba mucho en su ojo clínico. El médico de antes era médico de todo. Por entonces no había tantos médicos especialistas. Las nuevas herramientas con tecnología avanzada vinieron mucho después y crearon otro tipo de médico que busca perfeccionarse en las grandes ciudades y que deja a los médicos rurales cada vez más cortos de efectivos. Don José Madrid no solo asistió a gente de los pueblos sino también se trasladó a gente que vivía en los campos. Era otra sociedad, más bondadosa en la que el médico era visto como un ‘Dios’ y al que le regalaban huevos, chorizos, dulces.
Estuvo de Guardia Permanente mucho tiempo, le despertaban de noche, le quitaron de muchos almuerzos en familia, de siesta, de eventos familiares. Quien lo buscaba, lo encontraba.
Posteriormente en 1986 se abrió el Hospital y el Centro de Salud. Don José Madrid se adaptó siempre muy bien a los cambios. Fue incluso director del Centro de Salud de Pozoblanco durante dos años. Como dice Rafael Rodríguez, jefe de Atención al Ciudadano del Área Sanitaria Norte, “Don José Madrid fue un médico que aunaba experiencia con sabiduría al estar continuamente estudiando los avances de la medicina”. Los pacientes hablaron siempre muy bien de él pues tenía muchas solicitudes para que fuera su médico. Su cupo estaba cubierto. Lo mismo que ahora lo está el de Don Antonio Domínguez, quien fue el médico de Don José Madrid en sus últimos años de vida. Domínguez lo describe como “un paciente extraordinario, colaborador que nunca se quejó y asumió hasta el final su enfermedad”. Antonio Domínguez asumió muchos de los pacientes de Don José Madrid y cuenta como anécdota que todavía hay pacientes que “le llaman Don José”. Destaca su afán “por atender al paciente y por estar al día de los avances que la medicina traía”. No le duelen prendas al decir que “Pozoblanco tuvo la suerte de tener un médico de la valía humana y profesional de Don José Madrid”.
Los últimos años de ejercicio de la Medicina, ya jubilado, los dedicó en la Residencia de Ancianos Sagrada Familia de Villanueva del Duque. Muy vinculado a la política municipal en los primeros años de la democracia. Fue el primer Presidente local de Alianza Popular.
Finalizada su etapa profesional, se centró en su otra gran pasión, el campo y sus labores de hortelano. Amaba el mundo agrario.
Madrid Cazorla hizo mucho por las personas que vivieron en Pozoblanco. Y lo hizo siempre con mucha humildad, sin alterar nunca el tono del discurso. Nadie habló mal de él. Su sabiduría la acompañó de humildad a pesar de la gran consideración que en su época tenían los médicos. Será recordado siempre. Rafael Rodríguez lo recordó hace tres semanas en el programa de Prevenir en Salud diciendo que “ante todo era una buena persona, gran compañero y muy querido por sus pacientes”. En los mismos términos lo hace Antonio Domínguez destacando “por ser cercano y tener una enorme calidez humana”. Aspectos que lo definen además de la gran profesionalidad que demostró. Como decía Rodríguez “se preocupaba por su profesión, leyendo y estudiando porque le apasionaba lo que hacía”.
sábado, 24 de noviembre de 2018 | 8:34
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Sandoval y esas tardes en el Arcángel
EMILIO GÓMEZ
LOS PEDROCHES
Sandoval ya no está en el Córdoba C.F. aunque nunca se irá del todo. Tocó el alma blanquiverde y las cosas que llegan ahí (a esa zona tan delicada) nunca se olvidan. Dejó huella. Me lo decía un viejo aficionado blanquiverde el domingo antes de que todo se fuera al traste “lo que se vivió el año pasado fue un milagro que no se dará nunca, ese hombre hizo magia”. Tenía razón. Fue una cosa muy grande. Tenía a 13 puntos la salvación y ya habían pasado tres entrenadores.
El de Humanes se marchó afligido. Para él, el Córdoba ha sido una historia maravillosa en un momento muy importante de su vida. Es un sentimental que sabe muy bien que si lo hubieran dejado acabaría triunfando (otra vez). No hubo ni un silbido en su despedida. Todo lo contrario. La gente sufrió por él. Y mucho. Ha sido un tipo que ha caído bien y esto no es fácil en Córdoba. Encontró el año pasado un club hundido, descendido y con la ilusión de los aficionados ya perdida. En poco tiempo el campo estaba lleno de pasión, de gente, de cánticos y el equipo con la moral por las nubes. Era otro Córdoba. Lo transformó. Y en cierto modo, transformó a la ciudad. La gente no paraba de hablar en los bares, de echar cuentas, de programar viajes para ver al equipo. Una ilusión.
El día de la confirmación en Segunda con el Sporting de Gijón fue apoteósico. El Arcángel enloqueció, se partió en mil pedazos de alegría. Todo el mundo estaba feliz. La única tristeza es que se acababa una historia preciosa. Ojalá la liga no hubiera terminado. Pero acabó. Y empezaron los problemas. De todos los colores. Sandoval salió del club. Hubo muchas historias contadas. No es cuestión de entrar en ellas. Vino Francisco y vio pesimismo donde antes solo había optimismo. Se fue con una plantilla de 13 jugadores y los del filial. Y se recurrió a José Ramón, de nuevo. La alegría volvió con el optimismo que él siempre trae. No tenía ya ni a Guardiola, ni a Reyes, Ni a Edu Ramos ni a Pawel. Y encima el calendario de inicio no era el mejor. Aún así en el Arcángel el equipo dio la cara. De menos a más. Sumó tres partidos sin conocer la derrota y la victoria ante el Elche en Copa. Pero llegó el partido de Mallorca y se rompió todo. Ahí fue su adiós. Su ultimátum, la presión y la mala suerte ante el Cádiz lo han sacado de “su Córdoba”. Para él, siempre será “su Córdoba”. Se sentía muy querido en la calle, en el súper cuando iba a comprar y en el campo los días de partido.
La gente no olvida que Sandoval es el gran culpable de que el Córdoba esté jugando actualmente en Segunda División. La gente no olvida las tardes que se vivieron en el Arcángel con ese frenesí y esa locura. La gente sabe que cuando llegó este año la cosa pintaba peor que ahora. José Ramón piensa que un día volverá y la vida será como antes. Le está costando hacer la maleta. Se va de un lugar encantado para él que forma parte de su recuerdo más bonito. Y lo mejor de eso es que ese recuerdo lo compartió con todos los cordobesistas. Como dijo en cierta ocasión “al Córdoba le di mi sangre”. Un día Sabina le regaló una canción a Ana Belén que tituló “Peces de Ciudad”. En ella decía “que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Sandoval dice lo contrario en su cuenta de twitter pues siempre busca los lugares donde encontró la felicidad absoluta. Uno de ellos, Córdoba. Lo atrapó la ciudad entera con su encanto.
LOS PEDROCHES
Sandoval ya no está en el Córdoba C.F. aunque nunca se irá del todo. Tocó el alma blanquiverde y las cosas que llegan ahí (a esa zona tan delicada) nunca se olvidan. Dejó huella. Me lo decía un viejo aficionado blanquiverde el domingo antes de que todo se fuera al traste “lo que se vivió el año pasado fue un milagro que no se dará nunca, ese hombre hizo magia”. Tenía razón. Fue una cosa muy grande. Tenía a 13 puntos la salvación y ya habían pasado tres entrenadores.
El de Humanes se marchó afligido. Para él, el Córdoba ha sido una historia maravillosa en un momento muy importante de su vida. Es un sentimental que sabe muy bien que si lo hubieran dejado acabaría triunfando (otra vez). No hubo ni un silbido en su despedida. Todo lo contrario. La gente sufrió por él. Y mucho. Ha sido un tipo que ha caído bien y esto no es fácil en Córdoba. Encontró el año pasado un club hundido, descendido y con la ilusión de los aficionados ya perdida. En poco tiempo el campo estaba lleno de pasión, de gente, de cánticos y el equipo con la moral por las nubes. Era otro Córdoba. Lo transformó. Y en cierto modo, transformó a la ciudad. La gente no paraba de hablar en los bares, de echar cuentas, de programar viajes para ver al equipo. Una ilusión.
El día de la confirmación en Segunda con el Sporting de Gijón fue apoteósico. El Arcángel enloqueció, se partió en mil pedazos de alegría. Todo el mundo estaba feliz. La única tristeza es que se acababa una historia preciosa. Ojalá la liga no hubiera terminado. Pero acabó. Y empezaron los problemas. De todos los colores. Sandoval salió del club. Hubo muchas historias contadas. No es cuestión de entrar en ellas. Vino Francisco y vio pesimismo donde antes solo había optimismo. Se fue con una plantilla de 13 jugadores y los del filial. Y se recurrió a José Ramón, de nuevo. La alegría volvió con el optimismo que él siempre trae. No tenía ya ni a Guardiola, ni a Reyes, Ni a Edu Ramos ni a Pawel. Y encima el calendario de inicio no era el mejor. Aún así en el Arcángel el equipo dio la cara. De menos a más. Sumó tres partidos sin conocer la derrota y la victoria ante el Elche en Copa. Pero llegó el partido de Mallorca y se rompió todo. Ahí fue su adiós. Su ultimátum, la presión y la mala suerte ante el Cádiz lo han sacado de “su Córdoba”. Para él, siempre será “su Córdoba”. Se sentía muy querido en la calle, en el súper cuando iba a comprar y en el campo los días de partido.
La gente no olvida que Sandoval es el gran culpable de que el Córdoba esté jugando actualmente en Segunda División. La gente no olvida las tardes que se vivieron en el Arcángel con ese frenesí y esa locura. La gente sabe que cuando llegó este año la cosa pintaba peor que ahora. José Ramón piensa que un día volverá y la vida será como antes. Le está costando hacer la maleta. Se va de un lugar encantado para él que forma parte de su recuerdo más bonito. Y lo mejor de eso es que ese recuerdo lo compartió con todos los cordobesistas. Como dijo en cierta ocasión “al Córdoba le di mi sangre”. Un día Sabina le regaló una canción a Ana Belén que tituló “Peces de Ciudad”. En ella decía “que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Sandoval dice lo contrario en su cuenta de twitter pues siempre busca los lugares donde encontró la felicidad absoluta. Uno de ellos, Córdoba. Lo atrapó la ciudad entera con su encanto.
sábado, 3 de noviembre de 2018 | 8:47
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Las cartas de Manolo ‘El Santomé’
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno tiene un grupo de lectura con el nombre de Manolo ‘El Santomé. La semana pasada llegaba a la radio una nota de esta Hermandad para anunciar el cuarto aniversario de la muerte de Manolo Ranchal Arévalo.
Quién no recuerda a una persona como él, con el que crecimos tantas generaciones de niños. Crecimos y él seguía juntando las mismas palabras cuando soltaba alguna frase de las suyas. Y su tono. Le decía bueno al bueno y malo al malo. Hablaba con monosílabos y preguntaba por tu familia siempre que te veía, ¿padre, cómo? ¿madre, cómo? ¿niños, cómo?
Manolo escribía todos los días una carta imaginaria a su novia. La dejaba en correos. Sin sellos. En realidad era una carta con garabatos que sólo él entendía. ¿Dónde irán las cartas que no se mandan y que se escriben todos los días? Sus cartas no llegaron jamás. O sí. Santomé era un Quijote que buscó toda su vida a su Dulcinea del Toboso. Solo él sabía cómo era su amor.
La calle es un catecismo escrito por la gente que habita en ella. Por ahí pasaba Manolo con sus andares, (caminaba con un pie delante del otro) en esos pasos cansados tan característicos de él, que son los que dio en su vida. Estaba en todas las procesiones, junto al Cristo y a los músicos como si fuera un penitente más. También iba a los entierros. No lloraba pero miraba las caras y en silencio se consolaba de las personas que estaban en pleno dolor aunque no le dijera nada ni le diera el pésame. Pero estaba ahí. De la misma manera que iba quitando los papeles de la calle que estaban junto a las aceras. Los tiraba a la papelera con sus pantalones, subidos hasta la cintura y esas chaquetas grandes donde le sobraba ‘pana’ por todos lados. Él era así. No le gustaba que le apretaran por ningún lado. Un ser libre que, a veces, no decía nada y otras no paraba. A su aire siempre. Vivía en una soledad sabia. Vivía en la primera casa de la calle Cristo Medinaceli, luego se iría a la Residencia donde estuvo muchísimos años.
Cartas, paseos y afectos. Lo quería todo el mundo. A él lo escuchaban todos aunque fuera para pasar un rato divertido. Te sacaba una sonrisa. Era único, que no es lo mismo que diferente. Único. Lo recuerdo en la Residencia con su hilo todo el rato. Vuelta y vuelta al hilo. Lo hilaba todo. Manejaba el hilo de su vida. Conocía a todo el pueblo aunque nosotros no lo supiéramos. Mientras hilaba, miraba y te asociaba.
No habrá otro igual que Manolo. También los niños lo llamábamos ‘Potitopan’. Iba muchas veces con un trocito de pan y una naranja en el bolsillo. Lo recordamos porque estaba siempre en los sitios donde sabíamos que lo íbamos encontrar. En una procesión, haciendo el Camino a la Virgen de Luna o en las corridas de toros. Le regalaban las entradas y cuando se las daban, era el niño más feliz del mundo. Aunque no fuera niño, lo parecía. Lo recuerdo en la plaza de toros vieja, allí lo vi un día esperando al último toro y él queriendo abrir la puerta con un pequeño palo. Se moría por entrar en la plaza. Se hizo justicia cuando años después tuvieron el detalle de regalarle las entradas.
Las personas más mayores contaban, que lo de 'Santomé' fue a raíz de morirse su padre. Él iba casa por casa diciendo “misa papá mío Santomé” ( quería decir que la misa de su padre era en San Bartolomé).
Los niños con pantalones largos no se olvidan jamás. Él lo era. Ya no va nadie a pintar con boli BIC a la Caja Rural (antes iba también al Banco Hispano), ni nadie echa cartas a novias imaginarias en Correos, ni va nadie lleva cestas de comida a los presos. En la residencia no lo esperan. Él siempre llegaba después de sus largas caminatas que daba en soledad por el pueblo. En realidad nunca estuvo solo. Era uno de los más conocidos y queridos por el pueblo. No podemos olvidar su “tonto, no… fino” ni su sonrisa pícara.
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno creó hace varios años un grupo de lectura con su nombre. Él nunca supo leer aunque sus garabatos y palabras las reconociera todo el mundo.
POZOBLANCO
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno tiene un grupo de lectura con el nombre de Manolo ‘El Santomé. La semana pasada llegaba a la radio una nota de esta Hermandad para anunciar el cuarto aniversario de la muerte de Manolo Ranchal Arévalo.
Quién no recuerda a una persona como él, con el que crecimos tantas generaciones de niños. Crecimos y él seguía juntando las mismas palabras cuando soltaba alguna frase de las suyas. Y su tono. Le decía bueno al bueno y malo al malo. Hablaba con monosílabos y preguntaba por tu familia siempre que te veía, ¿padre, cómo? ¿madre, cómo? ¿niños, cómo?
Manolo escribía todos los días una carta imaginaria a su novia. La dejaba en correos. Sin sellos. En realidad era una carta con garabatos que sólo él entendía. ¿Dónde irán las cartas que no se mandan y que se escriben todos los días? Sus cartas no llegaron jamás. O sí. Santomé era un Quijote que buscó toda su vida a su Dulcinea del Toboso. Solo él sabía cómo era su amor.
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Manolo Ranchal Arévalo, ‘Santomé’, acompañando a la Virgen de Luna desde el Santuario hasta Pozoblanco. /SÁNCHEZ RUIZ
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La calle es un catecismo escrito por la gente que habita en ella. Por ahí pasaba Manolo con sus andares, (caminaba con un pie delante del otro) en esos pasos cansados tan característicos de él, que son los que dio en su vida. Estaba en todas las procesiones, junto al Cristo y a los músicos como si fuera un penitente más. También iba a los entierros. No lloraba pero miraba las caras y en silencio se consolaba de las personas que estaban en pleno dolor aunque no le dijera nada ni le diera el pésame. Pero estaba ahí. De la misma manera que iba quitando los papeles de la calle que estaban junto a las aceras. Los tiraba a la papelera con sus pantalones, subidos hasta la cintura y esas chaquetas grandes donde le sobraba ‘pana’ por todos lados. Él era así. No le gustaba que le apretaran por ningún lado. Un ser libre que, a veces, no decía nada y otras no paraba. A su aire siempre. Vivía en una soledad sabia. Vivía en la primera casa de la calle Cristo Medinaceli, luego se iría a la Residencia donde estuvo muchísimos años.
Cartas, paseos y afectos. Lo quería todo el mundo. A él lo escuchaban todos aunque fuera para pasar un rato divertido. Te sacaba una sonrisa. Era único, que no es lo mismo que diferente. Único. Lo recuerdo en la Residencia con su hilo todo el rato. Vuelta y vuelta al hilo. Lo hilaba todo. Manejaba el hilo de su vida. Conocía a todo el pueblo aunque nosotros no lo supiéramos. Mientras hilaba, miraba y te asociaba.
No habrá otro igual que Manolo. También los niños lo llamábamos ‘Potitopan’. Iba muchas veces con un trocito de pan y una naranja en el bolsillo. Lo recordamos porque estaba siempre en los sitios donde sabíamos que lo íbamos encontrar. En una procesión, haciendo el Camino a la Virgen de Luna o en las corridas de toros. Le regalaban las entradas y cuando se las daban, era el niño más feliz del mundo. Aunque no fuera niño, lo parecía. Lo recuerdo en la plaza de toros vieja, allí lo vi un día esperando al último toro y él queriendo abrir la puerta con un pequeño palo. Se moría por entrar en la plaza. Se hizo justicia cuando años después tuvieron el detalle de regalarle las entradas.
Las personas más mayores contaban, que lo de 'Santomé' fue a raíz de morirse su padre. Él iba casa por casa diciendo “misa papá mío Santomé” ( quería decir que la misa de su padre era en San Bartolomé).
Los niños con pantalones largos no se olvidan jamás. Él lo era. Ya no va nadie a pintar con boli BIC a la Caja Rural (antes iba también al Banco Hispano), ni nadie echa cartas a novias imaginarias en Correos, ni va nadie lleva cestas de comida a los presos. En la residencia no lo esperan. Él siempre llegaba después de sus largas caminatas que daba en soledad por el pueblo. En realidad nunca estuvo solo. Era uno de los más conocidos y queridos por el pueblo. No podemos olvidar su “tonto, no… fino” ni su sonrisa pícara.
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno creó hace varios años un grupo de lectura con su nombre. Él nunca supo leer aunque sus garabatos y palabras las reconociera todo el mundo.
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Fotos para el recuerdo
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Pozoblanco
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Reportaje
sábado, 27 de octubre de 2018 | 8:45
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Juanfra y la trama de los afectos
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Voy a explicar que el teatro sirve para vivir y ser de otra forma. Juanfra Leal es uno en la vida y otro en el escenario. Este chaval (ya grande) es alegre pero tímido y nunca había destacado por ser un buen comunicador. O eso creíamos. En sus conversaciones diarias dice palabras que no tienen mucho sentido. Saltándose verbos y entonaciones. Mi hermano lo llevaba a las retransmisiones de fútbol y era Juanfra ‘El breve’ pues decía lo justo. Quería terminar su intervención rápido pues como él decía “ya no sabía lo que estaba diciendo”.
Hace un tiempo lo vi en “La Taberna Fantástica” y me fascinó la interpretación de su papel. Una obra que al final nos dejó ‘mariposas en el estómago’. También lo vi en una obra reciente “Este Papá Noel es un pegote”. Mi conclusión después de verlo es que no es ese Juanfra de la vida real, donde, a veces, no acierta con el saludo, se le escapan cosas que no quiere decir y tiene un tono tan de calle que a veces ni se le entiende. Pero es subir a las tablas y es otro. Se mete en otro papel y le da vida. Sabe hacer reír apoyándose en su aspecto divertido, nos hace sentir (sacándonos nuestro drama interno) y nos deja cosas. Un crack que sale a desgarrarse,a romperse, a arrebatarnos.
Como dice un amigo mío, estás esperando a que salga, sale y ya te ríes nada más que verlo. Y esperas. Porque sabes que traerá cosas. Desde que rompe a hablar Juanfra ya no es él, aunque en ningún momento deje de serlo. No sólo es un cómico. Es que también sabe interpretar lo dramático de la vida. Es un artista que sabe parar los tiempos del espectador. Como si no corriera el reloj.
Decía Vila-Matas “Algunos entran muy tarde en el teatro de la vida”. Posiblemente si él hubiera conocido su talento antes, estaría en los grandes teatros de Madrid. Cuesta trabajo ver como Juanfra, el hombre risueño, bonachón y al que le gustan los ‘gusanitos’, sea un artista de primera. Mi hermano decía “no me explico como éste come ‘gusanitos’ para hablar por la radio”. Se los devoraba. Como ahora devora sonrisas cuando actúa.
Cuando se corren las cortinas del teatro, sale su fantasía. Una de las mejores formas de desafiar al miedo es haber vivido con él. Él lo hizo en cada párrafo de su vida. En su día a día. Hablaba con miedo a decir cosas que nos se correspondían. Por eso acierta en el teatro. Porque es otro mundo. Otro personaje y otro encanto el que tiene. Ahí es superior a todo. En las tablas no le falta inteligencia, emoción, pellizco, talento y palabras. Todo ello unido a lo que es: buena gente. Capaz de formar un desastre que llegue al espectador al que puede tener a carcajada limpia durante toda la representación. Y es capaz de enternecer. Su caos es espectacular y artístico. Su gran secreto es que sale al escenario con la mirada de un niño.
Los instantes de Juanfra en el teatro son únicos. Donde se desdobla, es feliz, sueña, interpreta personajes, sombras, soledades, diálogos, amores, historias. Es como si perdiera la cabeza en el escenario para ser real.
POZOBLANCO
Voy a explicar que el teatro sirve para vivir y ser de otra forma. Juanfra Leal es uno en la vida y otro en el escenario. Este chaval (ya grande) es alegre pero tímido y nunca había destacado por ser un buen comunicador. O eso creíamos. En sus conversaciones diarias dice palabras que no tienen mucho sentido. Saltándose verbos y entonaciones. Mi hermano lo llevaba a las retransmisiones de fútbol y era Juanfra ‘El breve’ pues decía lo justo. Quería terminar su intervención rápido pues como él decía “ya no sabía lo que estaba diciendo”.
Hace un tiempo lo vi en “La Taberna Fantástica” y me fascinó la interpretación de su papel. Una obra que al final nos dejó ‘mariposas en el estómago’. También lo vi en una obra reciente “Este Papá Noel es un pegote”. Mi conclusión después de verlo es que no es ese Juanfra de la vida real, donde, a veces, no acierta con el saludo, se le escapan cosas que no quiere decir y tiene un tono tan de calle que a veces ni se le entiende. Pero es subir a las tablas y es otro. Se mete en otro papel y le da vida. Sabe hacer reír apoyándose en su aspecto divertido, nos hace sentir (sacándonos nuestro drama interno) y nos deja cosas. Un crack que sale a desgarrarse,a romperse, a arrebatarnos.
Como dice un amigo mío, estás esperando a que salga, sale y ya te ríes nada más que verlo. Y esperas. Porque sabes que traerá cosas. Desde que rompe a hablar Juanfra ya no es él, aunque en ningún momento deje de serlo. No sólo es un cómico. Es que también sabe interpretar lo dramático de la vida. Es un artista que sabe parar los tiempos del espectador. Como si no corriera el reloj.
Decía Vila-Matas “Algunos entran muy tarde en el teatro de la vida”. Posiblemente si él hubiera conocido su talento antes, estaría en los grandes teatros de Madrid. Cuesta trabajo ver como Juanfra, el hombre risueño, bonachón y al que le gustan los ‘gusanitos’, sea un artista de primera. Mi hermano decía “no me explico como éste come ‘gusanitos’ para hablar por la radio”. Se los devoraba. Como ahora devora sonrisas cuando actúa.
Cuando se corren las cortinas del teatro, sale su fantasía. Una de las mejores formas de desafiar al miedo es haber vivido con él. Él lo hizo en cada párrafo de su vida. En su día a día. Hablaba con miedo a decir cosas que nos se correspondían. Por eso acierta en el teatro. Porque es otro mundo. Otro personaje y otro encanto el que tiene. Ahí es superior a todo. En las tablas no le falta inteligencia, emoción, pellizco, talento y palabras. Todo ello unido a lo que es: buena gente. Capaz de formar un desastre que llegue al espectador al que puede tener a carcajada limpia durante toda la representación. Y es capaz de enternecer. Su caos es espectacular y artístico. Su gran secreto es que sale al escenario con la mirada de un niño.
Los instantes de Juanfra en el teatro son únicos. Donde se desdobla, es feliz, sueña, interpreta personajes, sombras, soledades, diálogos, amores, historias. Es como si perdiera la cabeza en el escenario para ser real.
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sábado, 22 de septiembre de 2018 | 8:00
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Aquellas ferias
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
El martes arranca la feria de Pozoblanco. Atrás quedaron aquellos años donde los feriantes aparecían por el pueblo una, dos y hasta tres semanas antes. Era emocionante aquél trajín que había por El Pilar de Los Llanos con el tablao de caballos y mulas.
Salías de la escuela y subías para ver cómo se iban instalando los cacharritos. ¿Han venido las voladoras? ¿Y el carrusel? ¿Ha venido el Carrusel? Nos preguntábamos unos a otros. Dicen que este año no viene la Noria porque le han pedido mucho dinero para instalarse. ¡Verás tú si nos fastidian la feria entre unos y otros! Eran las conversaciones de los chiquillos de aquella época que iban sobre todo a los coches de choque que estaban donde se han construido las viviendas nuevas de Los Llanos del Plan 54. Y es que la Feria de antes, estaba fuera del Recinto Ferial. Acababa donde empieza la de ahora.
Los más pequeños buscaban el camión de bomberos, el coche policía, el patito, la pantera rosa entre luces, bocinas y vueltas en unos caballitos donde los niños iban felices saludando a sus papás. Hasta que sonaba con fuerza la bocina que los sacaba de su viaje y el sofocón era de aúpa. Dependiendo de lo cabezón que fuera el nene se montaba más o menos. Eso sí, cuántos nenes salían a rastras, de las orejas o con una ‘guantá’ en el culo. Cabreo que acababan con un juguete de consuelo; un ruedecita o un bastón de caramelos. Cuántos padres han comprado un bastón de caramelos a esos nenes cabezones que no se querían bajar de los caballitos.
Luego estaba la feria juvenil con casetas como La Cervecería, El Parque, El Huerto o El Gallinero. Una pasada. Bailando hasta el amanecer. Subir a la feria también tenía su encanto. Paseo arriba a la feria con casetas de turrón a los dos lados. La calle la feria a rebosar cuando se subía andando y no en coche.
Las atracciones de feria con el circo que venía situándose en el aserradero del Agudo. Venían grandes circos como el Mundial, el Universal, el Brasil, el circo de Ángel Cristo. No se olvidan esas carpas estrelladas del circo, esos trajes brillantes de esa gente que hacía esas piruetas tan arriesgadas y espectaculares. Y luego estaba el Teatro pícaro de Manolita Chen o el Teatro Eslava. La tómbola no podía faltar aunque fuera la última en llegar. De ella no nos íbamos hasta que nos saliera la papeleta premiada con la Muñeca Chochona o el Perrito Piloto. Y después, los algodones de dulce, las manzanas de caramelo, las garrapiñadas... Por aquel tiempo no había esas colchonetas ‘saltarinas’ de ahora ni esos castillos hinchables, ni ese torito mecánico de ahora donde te vas para los lados y acabas en el suelo antes o después.
La aparecería en la feria, las sevillanas en las casetas y las tardes de toros. Muchas cosas se han mantenido de la Feria. Otras se perdieron. La principal es que uno, repasando sus ferias, se da cuenta de que perdió la feria infantil y la juvenil. Solo la tiene en el recuerdo.
La feria de Pozoblanco tiene su aire propio, ese que sopla a finales de septiembre, en esas noches donde ya refresca. A nadie se le olvida echar la chaquetita de lino, el jersey o la rebeca que tenemos guardada en el armario para estas noches de feria.
Todavía queda unos días para que el cielo se ilumine anunciando nuestra feria, acordándonos de nuestros familiares que ya no están, Cuando el cielo se ilumine y se vista de color, con la lluvia de fuegos artificiales tan propios de nuestra feria, se asomarán ellos desde allí arriba para ver lo bonita que ha quedado. Con los fuegos sabrán que también es feria, su feria y la de los suyos aunque ya no estén y recordarán cuando estuvieron en ella, se subieron en las atracciones, fueron a los toros y bailaron en las casetas. La magia de la feria es algo que nos envuelve. Es magia que empieza con fuegos al cielo y termina de la misma manera. Justo como la vida.
POZOBLANCO
El martes arranca la feria de Pozoblanco. Atrás quedaron aquellos años donde los feriantes aparecían por el pueblo una, dos y hasta tres semanas antes. Era emocionante aquél trajín que había por El Pilar de Los Llanos con el tablao de caballos y mulas.
Salías de la escuela y subías para ver cómo se iban instalando los cacharritos. ¿Han venido las voladoras? ¿Y el carrusel? ¿Ha venido el Carrusel? Nos preguntábamos unos a otros. Dicen que este año no viene la Noria porque le han pedido mucho dinero para instalarse. ¡Verás tú si nos fastidian la feria entre unos y otros! Eran las conversaciones de los chiquillos de aquella época que iban sobre todo a los coches de choque que estaban donde se han construido las viviendas nuevas de Los Llanos del Plan 54. Y es que la Feria de antes, estaba fuera del Recinto Ferial. Acababa donde empieza la de ahora.
Los más pequeños buscaban el camión de bomberos, el coche policía, el patito, la pantera rosa entre luces, bocinas y vueltas en unos caballitos donde los niños iban felices saludando a sus papás. Hasta que sonaba con fuerza la bocina que los sacaba de su viaje y el sofocón era de aúpa. Dependiendo de lo cabezón que fuera el nene se montaba más o menos. Eso sí, cuántos nenes salían a rastras, de las orejas o con una ‘guantá’ en el culo. Cabreo que acababan con un juguete de consuelo; un ruedecita o un bastón de caramelos. Cuántos padres han comprado un bastón de caramelos a esos nenes cabezones que no se querían bajar de los caballitos.
Luego estaba la feria juvenil con casetas como La Cervecería, El Parque, El Huerto o El Gallinero. Una pasada. Bailando hasta el amanecer. Subir a la feria también tenía su encanto. Paseo arriba a la feria con casetas de turrón a los dos lados. La calle la feria a rebosar cuando se subía andando y no en coche.
Las atracciones de feria con el circo que venía situándose en el aserradero del Agudo. Venían grandes circos como el Mundial, el Universal, el Brasil, el circo de Ángel Cristo. No se olvidan esas carpas estrelladas del circo, esos trajes brillantes de esa gente que hacía esas piruetas tan arriesgadas y espectaculares. Y luego estaba el Teatro pícaro de Manolita Chen o el Teatro Eslava. La tómbola no podía faltar aunque fuera la última en llegar. De ella no nos íbamos hasta que nos saliera la papeleta premiada con la Muñeca Chochona o el Perrito Piloto. Y después, los algodones de dulce, las manzanas de caramelo, las garrapiñadas... Por aquel tiempo no había esas colchonetas ‘saltarinas’ de ahora ni esos castillos hinchables, ni ese torito mecánico de ahora donde te vas para los lados y acabas en el suelo antes o después.
La aparecería en la feria, las sevillanas en las casetas y las tardes de toros. Muchas cosas se han mantenido de la Feria. Otras se perdieron. La principal es que uno, repasando sus ferias, se da cuenta de que perdió la feria infantil y la juvenil. Solo la tiene en el recuerdo.
La feria de Pozoblanco tiene su aire propio, ese que sopla a finales de septiembre, en esas noches donde ya refresca. A nadie se le olvida echar la chaquetita de lino, el jersey o la rebeca que tenemos guardada en el armario para estas noches de feria.
Todavía queda unos días para que el cielo se ilumine anunciando nuestra feria, acordándonos de nuestros familiares que ya no están, Cuando el cielo se ilumine y se vista de color, con la lluvia de fuegos artificiales tan propios de nuestra feria, se asomarán ellos desde allí arriba para ver lo bonita que ha quedado. Con los fuegos sabrán que también es feria, su feria y la de los suyos aunque ya no estén y recordarán cuando estuvieron en ella, se subieron en las atracciones, fueron a los toros y bailaron en las casetas. La magia de la feria es algo que nos envuelve. Es magia que empieza con fuegos al cielo y termina de la misma manera. Justo como la vida.
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sábado, 15 de septiembre de 2018 | 9:04
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El centro del pueblo y los ‘descampaos’ en los que jugábamos
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Antes íbamos al colegio por las tardes. Los viernes, al salir de clase salíamos a jugar a algunos descampados del pueblo. Había muchos. Los barrios eran lugares inacabados. No había tanta construcción y siempre encontrabas sitios sin habitar llenos de misterio y soledad. Ideal para el juego.
Todo ocurrió antes de que la gente se fuera a vivir a las afueras. En Pozoblanco hemos abandonado el centro del pueblo y nos hemos ido a vivir a sitios que antes eran descampados. Justamente esos lugares donde pasábamos tantas tardes en nuestra infancia. Cada vez quedan menos sitios por descubrir. La gente quiere estrenar casa o apartamento. Vivir donde nadie vivió antes. Y las casas viejas se han quedado en el centro vacías (como aquellos solares que había en esos descampados de nuestra infancia).
Cada vez es más frecuente ver casas vacías con el tejado a medio caer, con desconchados en la fachada, el jardín desecho, las tejas rotas y las baldosas picadas. Casas en las que en otro tiempo hubo vida, gente, ilusión, llantos, risas, flores, macetas, nacimientos, muertes, bodas, cumpleaños. Donde hay ahora olvido antes había todas esas cosas. Cada casa que nos encontramos abandonada, tuvo su historia. Por eso cuando pasó por ellas me pregunto quién vivió allí, qué pasó y cuándo se quedó sola.
El encanto de aquellas tardes de viernes en aquellos descampados no existe. Pasó. Ahora hay edificaciones donde no había nada. Y donde había casas con vida, hay mucha llave echada, persianas rotas y luces sin encender. Hemos cambiado el sentido de las cosas o los duendes de sitio. Lo malo es que tenemos menos sitios para perdernos y además hemos quitado el gentío de nuestro casco antiguo que nos hacía tan felices. La foto es lo que había antes de la construcción del Hospital Comarcal. Han pasado 36 años de aquello. Y la vida no es como era antes. Tampoco el pueblo. ¡Cambió tanto!
POZOBLANCO
Antes íbamos al colegio por las tardes. Los viernes, al salir de clase salíamos a jugar a algunos descampados del pueblo. Había muchos. Los barrios eran lugares inacabados. No había tanta construcción y siempre encontrabas sitios sin habitar llenos de misterio y soledad. Ideal para el juego.
Todo ocurrió antes de que la gente se fuera a vivir a las afueras. En Pozoblanco hemos abandonado el centro del pueblo y nos hemos ido a vivir a sitios que antes eran descampados. Justamente esos lugares donde pasábamos tantas tardes en nuestra infancia. Cada vez quedan menos sitios por descubrir. La gente quiere estrenar casa o apartamento. Vivir donde nadie vivió antes. Y las casas viejas se han quedado en el centro vacías (como aquellos solares que había en esos descampados de nuestra infancia).
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1982. Terrenos del Hospital Comarcal antes de ser construido. /FOTO: POZOBLANCO MI PUEBLO
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Cada vez es más frecuente ver casas vacías con el tejado a medio caer, con desconchados en la fachada, el jardín desecho, las tejas rotas y las baldosas picadas. Casas en las que en otro tiempo hubo vida, gente, ilusión, llantos, risas, flores, macetas, nacimientos, muertes, bodas, cumpleaños. Donde hay ahora olvido antes había todas esas cosas. Cada casa que nos encontramos abandonada, tuvo su historia. Por eso cuando pasó por ellas me pregunto quién vivió allí, qué pasó y cuándo se quedó sola.
El encanto de aquellas tardes de viernes en aquellos descampados no existe. Pasó. Ahora hay edificaciones donde no había nada. Y donde había casas con vida, hay mucha llave echada, persianas rotas y luces sin encender. Hemos cambiado el sentido de las cosas o los duendes de sitio. Lo malo es que tenemos menos sitios para perdernos y además hemos quitado el gentío de nuestro casco antiguo que nos hacía tan felices. La foto es lo que había antes de la construcción del Hospital Comarcal. Han pasado 36 años de aquello. Y la vida no es como era antes. Tampoco el pueblo. ¡Cambió tanto!
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sábado, 1 de septiembre de 2018 | 9:17
0
De la calle ‘El Toro’ a la calle Mayor
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Nada es igual. Hablo de la calle Mayor (antes calle ‘El Toro’) en la que han cambiado aceras, coches, casas, adoquines, comercios, farolas, balcones y hasta personas. Es lo que tiene el tiempo, que puede con todo. Lo arrasa. Por aquí han pasado escritores, fotógrafos, joyeros, afiladores, taxistas, tenderos, maestros, barberos, confiteros, traperos, zapateros.
No sé si la diferencia está en la mirada o en la forma de vida. Si imaginásemos el alma como un paisaje podríamos decir que hemos cambiado. No obstante, el maquillaje no esconde lo que fue la calle. No pierde ni su esencia ni su forma. Es la de los grandes paseos. De enamorados que van cogidos de la mano, de los bebés que están dando sus primeros pasos, de los que terminan de hacer la compra de sus sueños y van felices con la bolsa para arriba, de las parejas de adolescentes que van fundidas en un beso o de los que caminan hacia ninguna parte. Ha sido y es una calle de paseo, música, procesiones y comercio. Tiene historias escondidas que quién sabe si un día serán descubiertas.
Mi abuelo, al que no le gustaban los cambios, decía que por más que quieran cambiar el pueblo siempre será el mismo. Él utilizaba los nombres que tenían las calles en su infancia y caminaba casi siempre por la misma acera. Dicen que la calle Mayor ha sido el sitio donde más se ha hablado con los demás. Se prestaba a la conversación, a la relajación y al paseo. Tiene ese duende callejero dulce que queda en el recuerdo. Hablo de ese aroma de perfumes, de ese silencio de las miradas contemplando un escaparate o de esas charlas perdidas que se las llevó el viento.
POZOBLANCO
Nada es igual. Hablo de la calle Mayor (antes calle ‘El Toro’) en la que han cambiado aceras, coches, casas, adoquines, comercios, farolas, balcones y hasta personas. Es lo que tiene el tiempo, que puede con todo. Lo arrasa. Por aquí han pasado escritores, fotógrafos, joyeros, afiladores, taxistas, tenderos, maestros, barberos, confiteros, traperos, zapateros.
No sé si la diferencia está en la mirada o en la forma de vida. Si imaginásemos el alma como un paisaje podríamos decir que hemos cambiado. No obstante, el maquillaje no esconde lo que fue la calle. No pierde ni su esencia ni su forma. Es la de los grandes paseos. De enamorados que van cogidos de la mano, de los bebés que están dando sus primeros pasos, de los que terminan de hacer la compra de sus sueños y van felices con la bolsa para arriba, de las parejas de adolescentes que van fundidas en un beso o de los que caminan hacia ninguna parte. Ha sido y es una calle de paseo, música, procesiones y comercio. Tiene historias escondidas que quién sabe si un día serán descubiertas.
Mi abuelo, al que no le gustaban los cambios, decía que por más que quieran cambiar el pueblo siempre será el mismo. Él utilizaba los nombres que tenían las calles en su infancia y caminaba casi siempre por la misma acera. Dicen que la calle Mayor ha sido el sitio donde más se ha hablado con los demás. Se prestaba a la conversación, a la relajación y al paseo. Tiene ese duende callejero dulce que queda en el recuerdo. Hablo de ese aroma de perfumes, de ese silencio de las miradas contemplando un escaparate o de esas charlas perdidas que se las llevó el viento.
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sábado, 10 de febrero de 2018 | 8:57
0
Isidro Olmo: 'En los últimos 40 años, la medicina ha avanzado enormemente'
EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO
Los avances de la Medicina. La semana pasada realizábamos una entrevista a Isidro Olmo por su jubilación como médico. Le pedimos que nos hiciera un reportaje sobre los avances de la Medicina en los últimos cuarenta años, y aquí está:
– Cuando yo estudiaba la carrera pensaba que vería la curación del cáncer. Aun no se ha conseguido. El problema es que las células tumorales tienen capacidad de extenderse locamente y también extenderse por vía linfática y por vía sanguínea produciendo las metástasis a distancia. La mayor parte de los tumores podemos curarlos en el sitio de su origen, o tumor primario. El problema son las metástasis, que además son múltiples produciendo una enfermedad generalizada imposible de erradicar.
El segundo problema con el cáncer es que son células de nuestro propio organismo. Distintas, pero con los mismos componentes básicos, lo que hace que el sistema inmunológico no las deteste como anormales y no las destruya. Como los virus, en una persona vacunada, ya no padecerá la enfermedad puesto que en cuanto el virus penetra de nuevo en el organismo el sistema inmunológico lo detecta como extraño y lo destruye. Eso es estar inmunizado de esa enfermedad.
La curación del cáncer diseminado posiblemente se descubrirá a través de la Biología Molecular y la Inmunología. De alguna forma hay que conseguir que el Sistema Inmunológico detecte las células tumorales como anormales y el paciente será curado por sus propias defensas inmunológicas.
Mientras tanto se han conseguido en estos últimos años grandes avances, pero basados en los pilares básicos y clásicos: El diagnostico precoz. Hay las campañas para detectar precozmente el cáncer de mama, de colón y de próstata; que nos permite curar un gran porcentaje de estos tumores. Y en segundo lugar en la mayor eficacia de sus tres formas clásicas de tratamiento: la cirugía la quimioterapia y la radioterapia.
En España creo que tenemos el segundo índice de esperanza de vida más alto, después de Japón. En eso creo que hemos tenido mucho que ver los médicos, junto con la mejoría de la alimentación, la higiene y la atención sanitaria universal.
Voy a referir los principales hitos, a mi parecer, del avance de la medicina de estos años:
– Se han mejorado enormemente los diagnósticos de las enfermedades con el desarrollo y generalización de las técnicas de imagen, la Ecografía, el TAC (tomografía axial computarizada) y la RNM (resonancia nuclear magnética).
– Gracias a la combinación de la Cirugía, Quimioterapia, Radioterapia y sobre todo al trasplante de médula se ha conseguido curar tumores diseminados como la Leucemia, el Linfoma y el Cáncer de Testículo.
– Los Cateterismos Cardiacos, que también empezaron cuando yo estudiaba. Primero solo como diagnóstico de la Arterioesclerosis Coronaria y del Infarto Agudo de Miocardio. Para resorber el problema de una arteria coronaria obstruida había que practicar una operación a corazón abierto de muy alto riesgo (el Bypass Coronario). Ahora el cateterismo realizando colocación de Stent (los conocidos muelles) es resolutivo. Ha cambiado radicalmente el tratamiento y el pronóstico de esta temible enfermedad.
– Los trasplantes de riñón, corazón, hígado y médula. Desarrollados a partir del primero que fue el de riñón.
– En el campo de la cirugía, el nacimiento de la Cirugía Laparoscópica, también desarrollada por inspiración de técnicas Endoscópicas Urológicas. Los urólogos ya operaban endoscópicamente primero cálculos, después tumores vesicales y próstatas desde hace muchos años. Y en los años 80 empezamos a extraer cálculos renales por la Cirugía Percutánea. Esto ha permitido intervenciones quirúrgicas menos agresivas y con más rápida recuperación posoperatoria.
– En medicina interna se han descubierto múltiples fármacos eficaces para diferentes patologías. Pero sobre todo lo que más ha contribuido a mejorar la longevidad y calidad de vida ha sido descubrir los mecanismos de producción de la Arterioesclerosis y detectar, prevenir y tratar sus factores de riesgo (colesterol, tabaco, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, sedentarismo y estrés).
– En la Urología que es lo que mejor conozco y puedo hablar con más propiedad se han dado también múltiples avances:
– A partir de los años 80 se realizó un cambio espectacular, mágico, de ciencia ficción: el tratamiento de los cálculos renales por Litotricia Extracorpórea por Ondas de Choque (la antigua bañera).Si cuando yo hacía la especialidad me dices que se van ha encontrar unas ondas que pasan por el organismo, fragmentan la piedra y no le hacen nada a los órganos, te hubiera dicho ¡eso es Ciencia Ficción! Hasta entonces la intervención más frecuente que realizábamos los urólogos era para extirpar cálculos renales y ahora casi nunca hay que intervenir.
– Paralelamente se desarrolló la Cirugía Renal Percutánea (extracción de cálculos renales a través de un solo orificio realizado en la zona lumbar pasando un Nefroscopio directamente hasta las cavidades renales)
– La invención de los Catéteres de Pigtail(cola de cerdo en inglés). Que colocamos por en el Uréter a través de la vejiga endoscópicamente o directamente en el riñón por vía Percutánea. Han salvado muchos riñones y muchas vidas con una sencilla intervención quirúrgica aliviando la dilatación de un riñón obstruido.
– También la utilización de la Cirugía Laparoscopia Urológica para extirpar tumores de riñón y de próstata.
– El desarrollo del trasplante renal.
– Sobre todo, el descubrimiento de un simple análisis de sangre, el PSA (antígeno prostático específico) nos ha permitido diagnosticar precozmente el cáncer de próstata (hoy día el cáncer más frecuente en el varón) y conseguir altas tasas de curación y sino de supervivencia.
Los investigadores sobre Urología, han recibido tres premios nóveles:
El primero en 1912 lo recibió Carrell por sus estudios sobre la sutura vascular y el trasplante renal.
Forssmam fue un urólogo que en 1929 con un catéter que se utilizaba para vías urinarias, se lo introdujo por una vena del codo y llegó introduciéndoselo hasta la aurícula derecha fotografiando las cavidades cardiacas. Publicó un artículo que leído posteriormente por cardiólogos desarrollaron a partir de él la técnica de los cateterismos cardiacos. En reconocimiento Forssmam recibió el premio Nobel en 1956.
Charles Huggins de la universidad de Chicago especializado en cancel de próstata fue galardonado con el Nobel de medicina en 1966 por describir el primer cáncer hormono dependiente. El cáncer de próstata dependiente de la testosterona masculina se trata desde entonces con la anulación de esta hormona. Él lo hizo con la castración del varón o con su hormona antagonista, los estrógenos. Ahora se hace con medicaciones más inocuas que anulan la función de la testosterona.
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Los avances de la Medicina. La semana pasada realizábamos una entrevista a Isidro Olmo por su jubilación como médico. Le pedimos que nos hiciera un reportaje sobre los avances de la Medicina en los últimos cuarenta años, y aquí está:
– Cuando yo estudiaba la carrera pensaba que vería la curación del cáncer. Aun no se ha conseguido. El problema es que las células tumorales tienen capacidad de extenderse locamente y también extenderse por vía linfática y por vía sanguínea produciendo las metástasis a distancia. La mayor parte de los tumores podemos curarlos en el sitio de su origen, o tumor primario. El problema son las metástasis, que además son múltiples produciendo una enfermedad generalizada imposible de erradicar.
El segundo problema con el cáncer es que son células de nuestro propio organismo. Distintas, pero con los mismos componentes básicos, lo que hace que el sistema inmunológico no las deteste como anormales y no las destruya. Como los virus, en una persona vacunada, ya no padecerá la enfermedad puesto que en cuanto el virus penetra de nuevo en el organismo el sistema inmunológico lo detecta como extraño y lo destruye. Eso es estar inmunizado de esa enfermedad.
La curación del cáncer diseminado posiblemente se descubrirá a través de la Biología Molecular y la Inmunología. De alguna forma hay que conseguir que el Sistema Inmunológico detecte las células tumorales como anormales y el paciente será curado por sus propias defensas inmunológicas.
Mientras tanto se han conseguido en estos últimos años grandes avances, pero basados en los pilares básicos y clásicos: El diagnostico precoz. Hay las campañas para detectar precozmente el cáncer de mama, de colón y de próstata; que nos permite curar un gran porcentaje de estos tumores. Y en segundo lugar en la mayor eficacia de sus tres formas clásicas de tratamiento: la cirugía la quimioterapia y la radioterapia.
En España creo que tenemos el segundo índice de esperanza de vida más alto, después de Japón. En eso creo que hemos tenido mucho que ver los médicos, junto con la mejoría de la alimentación, la higiene y la atención sanitaria universal.
Voy a referir los principales hitos, a mi parecer, del avance de la medicina de estos años:
– Se han mejorado enormemente los diagnósticos de las enfermedades con el desarrollo y generalización de las técnicas de imagen, la Ecografía, el TAC (tomografía axial computarizada) y la RNM (resonancia nuclear magnética).
– Gracias a la combinación de la Cirugía, Quimioterapia, Radioterapia y sobre todo al trasplante de médula se ha conseguido curar tumores diseminados como la Leucemia, el Linfoma y el Cáncer de Testículo.
– Los Cateterismos Cardiacos, que también empezaron cuando yo estudiaba. Primero solo como diagnóstico de la Arterioesclerosis Coronaria y del Infarto Agudo de Miocardio. Para resorber el problema de una arteria coronaria obstruida había que practicar una operación a corazón abierto de muy alto riesgo (el Bypass Coronario). Ahora el cateterismo realizando colocación de Stent (los conocidos muelles) es resolutivo. Ha cambiado radicalmente el tratamiento y el pronóstico de esta temible enfermedad.
– Los trasplantes de riñón, corazón, hígado y médula. Desarrollados a partir del primero que fue el de riñón.
– En el campo de la cirugía, el nacimiento de la Cirugía Laparoscópica, también desarrollada por inspiración de técnicas Endoscópicas Urológicas. Los urólogos ya operaban endoscópicamente primero cálculos, después tumores vesicales y próstatas desde hace muchos años. Y en los años 80 empezamos a extraer cálculos renales por la Cirugía Percutánea. Esto ha permitido intervenciones quirúrgicas menos agresivas y con más rápida recuperación posoperatoria.
– En medicina interna se han descubierto múltiples fármacos eficaces para diferentes patologías. Pero sobre todo lo que más ha contribuido a mejorar la longevidad y calidad de vida ha sido descubrir los mecanismos de producción de la Arterioesclerosis y detectar, prevenir y tratar sus factores de riesgo (colesterol, tabaco, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, sedentarismo y estrés).
– En la Urología que es lo que mejor conozco y puedo hablar con más propiedad se han dado también múltiples avances:
– A partir de los años 80 se realizó un cambio espectacular, mágico, de ciencia ficción: el tratamiento de los cálculos renales por Litotricia Extracorpórea por Ondas de Choque (la antigua bañera).Si cuando yo hacía la especialidad me dices que se van ha encontrar unas ondas que pasan por el organismo, fragmentan la piedra y no le hacen nada a los órganos, te hubiera dicho ¡eso es Ciencia Ficción! Hasta entonces la intervención más frecuente que realizábamos los urólogos era para extirpar cálculos renales y ahora casi nunca hay que intervenir.
– Paralelamente se desarrolló la Cirugía Renal Percutánea (extracción de cálculos renales a través de un solo orificio realizado en la zona lumbar pasando un Nefroscopio directamente hasta las cavidades renales)
– La invención de los Catéteres de Pigtail(cola de cerdo en inglés). Que colocamos por en el Uréter a través de la vejiga endoscópicamente o directamente en el riñón por vía Percutánea. Han salvado muchos riñones y muchas vidas con una sencilla intervención quirúrgica aliviando la dilatación de un riñón obstruido.
– También la utilización de la Cirugía Laparoscopia Urológica para extirpar tumores de riñón y de próstata.
– El desarrollo del trasplante renal.
– Sobre todo, el descubrimiento de un simple análisis de sangre, el PSA (antígeno prostático específico) nos ha permitido diagnosticar precozmente el cáncer de próstata (hoy día el cáncer más frecuente en el varón) y conseguir altas tasas de curación y sino de supervivencia.
Los investigadores sobre Urología, han recibido tres premios nóveles:
El primero en 1912 lo recibió Carrell por sus estudios sobre la sutura vascular y el trasplante renal.
Forssmam fue un urólogo que en 1929 con un catéter que se utilizaba para vías urinarias, se lo introdujo por una vena del codo y llegó introduciéndoselo hasta la aurícula derecha fotografiando las cavidades cardiacas. Publicó un artículo que leído posteriormente por cardiólogos desarrollaron a partir de él la técnica de los cateterismos cardiacos. En reconocimiento Forssmam recibió el premio Nobel en 1956.
Charles Huggins de la universidad de Chicago especializado en cancel de próstata fue galardonado con el Nobel de medicina en 1966 por describir el primer cáncer hormono dependiente. El cáncer de próstata dependiente de la testosterona masculina se trata desde entonces con la anulación de esta hormona. Él lo hizo con la castración del varón o con su hormona antagonista, los estrógenos. Ahora se hace con medicaciones más inocuas que anulan la función de la testosterona.
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