Sara Cerezo

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La pozoalbense Sara Cerezo llega a España tras quedar atrapada en San Martín por el huracán

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


Sara Cerezo, la joven natural de Pozoblanco que residía en San Martín, la isla caribeña afectada por el huracán Irma, llegó el pasado jueves a Madrid, donde le recibían sus padres Rafael y Lola, tras haber sido repatriada junto al resto de españoles afectados y que fueron evacuados de la devastada isla en un avión del Ejército del Aire fletado por el Ministerio de Exteriores.

Esta joven de 27 años residía y trabajaba en San Martín como odontóloga desde hacía dos años, pero había perdido su casa por la acción del huracán y, tras la catástrofe, reclamó su repatriación, pues la devastación sufrida en la isla es tal que hay tiroteos por conseguir comida y agua, según había relatado la propia joven a través de un vídeo enviado.

El Airbus A310 en el que fue evacuada, junto al resto de españoles residentes en San Martín y afectados por el paso del huracán Irma, partió el martes a mediodía de la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), rumbo a República Dominicana, y el miércoles llegó a la isla de San Martín.
La aeronave abandonó la isla rumbo a España, con una escala programada en República Dominicana, con una treintena de españoles a bordo, además de un grupo de nacionales comunitarios, que llegaron el jueves a Madrid.

Procedente de Santo Domingo, donde hizo escala tras despegar de la isla de San Martín, el Airbus aterrizó en la base aérea de Torrejón de Ardoz hacia las 7.55 horas del jueves.

El huracán Irma ha dejado una situación difícil en San Martín en la que se están produciendo saqueos y brotes de violencia por la escasez de alimentos.


Sara con sus padres Rafael y Lola el jueves en el aeropuerto de Torrejón de Ardoz. 



LLAMADA DE SOCORRO

Sara logró sobrevivir al paso del huracán y pudo comunicárselo a su familia el miércoles 6 de septiembre. El domingo 10 enviada un vídeo en el que señalaba que estaba en su casa cuando pasó el huracán y decía que “estamos vivos”, pero añadía que “si no nos sacan de aquí, no sabemos lo que podremos aguantar”.

Relataba que “la gente está desesperada, no hay agua, ni comida, ni gasolina y sólo les queda matarse entre ellos para intentar salir de esta”, y contaba que “la calle es la guerra, se matan a tiros, a cuchillazos, por una botella de agua, por un trozo de pan”.

La joven pedía auxilio y decía que “necesitamos que nos saquen, que nos escuchen, que no se les olvide que estamos aquí, que no tenemos nada”. Con angustia decía que “no hay diez muertos, que hay muchos más y están flotando los cadáveres en las calles, en el mar, en todos sitios”. Y añadía que “no podemos estar más tiempo aquí, tienen que venir a por nosotros, tienen que venir a sacarnos”. Entre lágrimas comentaba que “la información que estáis recibiendo no es verdad, los muertos no son verdad, la protección no es verdad”. En el vídeo terminaba diciendo que “no tenemos nada, por favor que vengan a ayudarnos”.


Junto a los restos de viviendas tras el terrible huracán. 


El alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, se reunió el domingo 10 con el padre de Sara y mantuvo gestiones con el secretario de estado de Seguridad, el cordobés José Antonio Nieto y con el Ministerio del Interior y de Asuntos Exteriores, hasta que el martes anunciaba que el Ministerio iba a enviar el avión y que en la lista de personas que iban a viajar se encontraba la joven pozoalbense, con la que tuvo ocasión de conversar en varias ocasiones telefónicamente.


Santiago Cabello mostró su satisfacción por el desenlace feliz de esta situación, que tuvo en vilo a muchos pozoalbenses. 


El regreso de Sara

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Un video con un mensaje de socorro. Una isla devastada por el huracán Irma. Imágenes de una casa arrasada. Una inquietud conmovedora por todo lo que estaba pasando la isla de San Martín, en las Antillas Menores, frente a Puerto Rico y bajo gestión de Holanda y Francia. Allí una pozoalbense había quedado atrapada.

La pozoalbense, Sara Cerezo Miranda, mostraba en su video lo poco que quedaba de su casa y lo mucho que estaba sufriendo. Hablaba de los tiroteos y las peleas que había en la calle por la falta de agua y comida. Quizás dando unas cifras que no se correspondían pero todo fruto de una desesperación comprensible. Lo estaba pasando muy mal. Pedía ayuda desesperada para ser repatriada. Su familia se movió rápidamente. Sus padres conseguían que el alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, hiciera numerosas gestiones para que Sara regresara. El alcalde trasladó la situación a responsables de los ministerios del Interior y de Asuntos Exteriores, que a su vez han contactado con autoridades francesas y embajadas responsables de la zona afectada. Está claro que las cosas se resuelven con empeño. En este caso se le puso y Sara ya está en España.

El mismo José Antonio Nieto, secretario de Estado de Seguridad publicaba en su muro de facebook ; “Bienvenida Sara, te hemos tenido en nuestros pensamientos desde que el pasado domingo Santiago Cabello, alcalde de Pozoblanco, me transmitió la intranquilidad de tus padres ante la situación que se había vivido en la isla de San Martín, donde tú residías. Tuve la oportunidad de hablar con tu padre y noté el desgarro que se siente cuando una hija está en riesgo. Vimos las imágenes que mandaste, oímos tu voz alterada describiéndonos la terrible situación en la que quedasteis quienes vivisteis, literalmente, en el “ojo del huracán”.

¿Por qué se movió todo en un primer momento desde Pozoblanco? Primero porque Sara Cerezo fue valiente y mandó un video que llegara a los suyos. Y segundo porque la gente en los pueblos es más solidaria y se mueve más con el corazón. Es en los pueblos donde está la relación más natural entre humanos. Un alcalde de Sevilla, de Córdoba o de Madrid no se relaciona tan directamente como un alcalde de Pozoblanco o de Montoro, donde todos somos vecinos. En la ciudad la muerte es silenciada y la vida de cada uno no interesa ni al vecino que vive al lado. En los pueblos persiste ese espíritu de ayuda que es tan necesario para la vida en muchos casos.

Sara Cerezo tiene 27 años. Residía y trabajaba en San Martín como odontóloga desde hacía dos años. Sus padres le decían que se viniera un poquito más cerca. Ella siempre decía que no, pues las condiciones económicas que tenía allí eran inigualables. Cada vez más jóvenes están lejos de su tierra, incluso fuera de su país. Es por ello que los padres andan siempre con el corazón en vilo. Felizmente Rafael Cerezo y Lola Miranda tienen a su hija con ellos después del huracán. Ellos como muchos padres representan el sentimiento encontrado de querer lo mejor para sus hijos y, a la vez, desear que estén siempre cerca de ellos.

Los tiempos que corren son de muchas marchas de jóvenes, muchos de ellos al extranjero. Unos porque estudiaron para salir. Otros porque no encontraron nada aquí o porque quieren darse una aventura en su vida. En todos los casos, sería bueno recordar que la vida en los pueblos también merece la pena y lo más importante, que desde los pueblos se pueden hacer grandes cosas aprovechando nuestra cercanía, algo de lo que carecen las grandes ciudades donde hay más soledad y mucha pobreza silenciada. Y lo peor, donde nadie resuelve los problemas de nadie. 


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