El Hospital de Jesús Nazareno en sus Estatutos, el Catastro de Ensenada y sus Rituales de Pasión

ARTURO LUNA BRICEÑO


En la página 26 de los Estatutos o Constituciones de los Hermanos de la Hospitalidad, bajo el título de Jesús Nazareno, hechos por el Padre Cristóbal de Santa Catalina, en el apartado 6 del Capítulo Primero leemos: “No pueda recibirse fundación alguna de la que resulte el más mínimo pleito activo, o que sea contra el instituto; pero en caso de que sea conforme a él, y concurra el consentimiento de los pueblos y señores Ordinarios, entonces se tratará de todo el asunto por medio de la consulta mayor; de forma, que reconocido sitio sano, cómodo y proporcionado para nuestro instituto, se expedirá la correspondiente licencia para su aceptación, y se nombraran los Hermanos que han de ir a esto, que estén asistidos de la más buena opinión, atención y benevolencia”.

El Hospital de Jesús Nazareno de Pozoblanco tuvo que ser autorizado por El Marquesado del Carpio. Era entonces Segundo Señor del Estado de los Pedroches, Don Gaspar de Haro y Guzmán, Virrey de Nápoles y que tenía prohibido su regreso a España, así que lo haría en su defecto su esposa Doña Teresa Enríquez de Cabrera. Y es de suponer que así fue, porque se hizo para dar servicio a las siete Villas de los Pedroches, que en las declaraciones de los Concejos dicen que tenían la obligación de dar dos limosnas comunales al año. A saber: 


Pedroche: Cien reales de Vellón por vía limosna para el aceite de la Lámpara de la Virgen de Luna y ciento setenta reales al Hospital de Jesús Nazareno de Pozoblanco.

Torremilano: Cien reales que se pagan por vía limosna a Nuestra señora de Luna para el aceite que se consume en la lámpara de su ermita en la dicha Dehesa y ciento setenta reales de Vellón al Hospital de Jesús Nazareno de la Villa de Pozoblanco. Torrecampo: Cien reales que por vía limosna se dan a Nuestra Señora de Luna para el gasto de la lámpara de su ermita sita en dicha Dehesa y Ciento setenta reales que por igual causa se dan al Hospital de Jesús Nazareno de la Villa de Pozoblanco

Pozoblanco: cien reales de vellón que por vía limosna se dan a Nuestra Señora de Luna para el gasto del aceite de la lámpara de su Ermita sita en dicha Dehesa y ciento setenta reales de vellón que por vía limosna se dan en cada un año al Hospital de Jesús Nazareno de la Villa de Pozoblanco. Villanueva de Córdoba: Paga vía limosna cien reales para el aceite que se consume en la lámpara de la Virgen de luna y Ciento setenta reales por igual causa se dan al Hospital de Jesús Nazareno de Pozoblanco. 

Añora: Cien reales de Vellón que por vía limosna se dan a Nuestra Señora de Luna para el gasto de aceite de la lámpara de su ermita sita en dicha Dehesa y ciento setenta reales de vellón que por vía limosna se dan cada un año a el Hospital de Jesús Nazareno de la Villa de Pozoblanco. 

Alcaracejos: Cien reales de vellón que se pagan vía limosna a Nuestra Señora de Luna para el aceite que se consume en la lámpara de su ermita en la dicha Dehesa y ciento setenta reales de vellón al Hospital de Jesús Nazareno de la Villa de Pozoblanco.




Y en 1754 declararon que percibía el Hospital, además de los 1.050 reales de la iguala de los Concejos de las Siete Villas, “350 de la Obra Pía de Marta Peralbo, 220 de la Cofradía de la Caridad y parte, que es la principal, de Limosna que dan los fieles de esta Villa, las circunvecinas y otras partes por cuya causa no pueden decir la renta que tienen todo lo que se consumen en la curación de los enfermos y en la manutención de estos cinco hermanos, siete hermanas y un criado que hay en dicho Hospital con el hábito de Terceros de la Orden de San Francisco con la divisa de el Nombre de Jesús en el pecho que su destino es para la asistencia de los enfermos.
En el término ochenta cabezas de ganado lanar entrefino. Dos de vacuno. Cuarenta de cerda. Una mula. Un caballo y dos Jumento y Jumenta. Y fuera de él ciento cincuenta colmenas. Todas las rentas de dicho Hospital con las limosnas que pagan los fieles se convierten en su manutención y curación de enfermos que acuden a él para cuyo efecto tiene diez camas”
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RITUAL DE PASIÓN

Los cinco Hermanos Hospitalarios, el Viernes Santo, una vez que Jesús Nazareno abandonaba el oratorio comenzaban su representación de la pasión, según se lee en el apartado 5 del Artículo IX: “Por último ejercicio espiritual los Viernes en la noche de adviento y cuaresma tengan los Hermanos una procesión en la Iglesia, todos descalzos, quitado el escapulario, llevando una Cruz cada uno sobre el hombro, una mordaza de hueso de difunto cada uno en la boca, u otra mortificación según su espíritu, y una corona de espinas en la cabeza; y concluirán con el salmo: De profundis, El verso: Christus facto est, y la oración: réspice quaesumus Domine…”. 



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