Gracias a ti, José Ángel

JUAN PEDRO DUEÑAS SANTOFIMIA


Mientras tu agradecimiento en la última frase del valiente y acertado articulo sobre los Gatazos de Estremera, cuando en realidad es a ti a quien debemos agradecer que hables en nombre de muchos silenciosos que compartimos tu opinión pero la ley mordaza nos limita la valentía que tu muestras diciendo lo que muchos no saben, y otros que sí, no se atreven a contar.

Hoy no hace falta ser funcionario en activo para correr el riesgo de incrementar el numero de internos de esa prisión que nos espera con los brazos abiertos, a la que seremos lanzados por 500 euros mensuales que a tí te niegan y a buen seguro que no aceptarias con agrado por ser el precio que has puesto al alma del ministro de Interior Juan Ignacio Zoido. ( Yo crero que eres demasiado generoso).

“Nada me hizo sospechar que iba a ser usado para resolver de forma ignominiosa un problema que es político”.

Un poco inocente sí creo que has sido. Con tu edad y dada tu condición de periodista y escritor deberías haber sabido donde te metias, o al menos deberías haberlo imaginado, pues una cosa es la historia y otra como te la cuentan. Yo de cuentacuentos se bastante aunque al principio tambien fuí algo incauto. Un día soñé que la justicia era la garantía de la paz ciudadana del equilibro entre el poderoso y el desvalido, de la verdadera conciencia del ser humano y de la voluntad perpetua de dar a cada cual lo que se merece, pero el sueño me duró poco, y fué la causa de tantos problemas vividos por haberme dedicado tambien a meter personas en la cárcel, o al menos ser usado para no resolver un problema irresoluto. “La rehabilitación y reinserción de los condenados a prisión”, esos que a tí te hacen ver el mundo cavernario con la ventaja de que te has liberado y conoces la realidad que nó es la verdad que nos cuentan.

Hay tantas medias verdades en la política penitenciaria como mentiras absolutas en la administración de justicia . Durante casi cincuenta años de ejercicio me resuenan aún, tras cuatro años de jubilado, los lloros cual plañideras de los jueces y magistrados con sus eternas y medrentosas quejas de falta de personal, exceso de trabajo, resultado de las estadíticas y similares mezquindades. Nunca a juez alguno le oí decir frases humanitarias como “ odia el crimen y compadece al delincuente” y cuando algún incauto como nosotros ha osado opinar distinto lo han echado fuera de la carrera judicial. Ahí solo caben cobardes e inmorales que en la oscuridad de sus despachos, se devanan la mente buscando frases retóricas que justifiquen lo suficiente la no revocación de las resoluciones que dictan mas atentos a la retórica y lenguística que del sujeto al que están privando de su libertad o de su patrimonio.

Como un dia ya lejado dijo Manuela Carmena: “las sentencias son trajes muy bonitos pero sin mangas”.

“500 pavos limpios al mes, es el precio que el Ministro del Interior le ha puesto a su alma”.

Creo que eres muy generoso, pero aún así aunque sea un precio demasiado elevado, se la ha vendido al diablo y sabemos que tarde o temprado se la reclamará.

No estás ni te sientas solo, hay muchas personas que desde el silencio y la reflexión están convencidos de que el Estado se está convirtiendo en una institución al servicio de cuatro sicarios que como el Ministro de Interior se venden por un plato de lentejas en la torpe creencia de que el poder les durará eternamente ignorantes de que están sacando héroes como tú, y tanto otros, debajo de las piedras, y luego se preguntará el porqué del nacionalismos catalán o la creciente voluntad separatista.

Ya no cabe ni tan siquiera argumentar para decidir, ya es tal la irracionalidad de los acontecimientos que solo cabe maldecir a estos carceleros de la libertad y aplicarles sus propias medicinas para que sepan lo amargo de su diagnóstico.

“Cárcel, cárcel, cárcel para el que piensa torcido”.

Absolutamente de acuerdo. No es que no se hayan enterado. Entre los miembros del gobierno hay algún que otro licenciado en derecho y como tal deberían de saber que el pensamiento no delinque, al menos que yo me haya quedado anclado en la época anterior al Marqués de Beccaria (1738/1794). Ocurre, como tú y otros muchos sabemos, que con la actual Ley de Seguridad Ciudadana “Ley Mordaza”, otrhora ley de la Patada en la puerta, ( tanto mota, monta tanto ) los políticos han usurpado al poder judicial sus atribuciones de juzgar y ejecutar lo juzgado, sacando de las leyes penales conductas que hoy engrosan una ley para cuya ejecución no necesitan la colaboración judicial. Para entendemiento de los menos puestos en la materia, como Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como,” y a todo ésto el denostado “Poder” judicial a verlas venir en lugar de posicionarse como institución pública con poder reconocido en la Constitución para reclamar sus competencias y no hacer dejación de sus responsabilidades declinándolas en cuatro políticos ineptos, vengativos, corruptos y carceleros.

“Es la vergüenza democrática de tener que sufrir el espectáculo de cinco hombres atrapados en prisión por “crímenes” políticos.”

Querido José Angel debes entenderlo haz un esfuerzo, tú puedes. ¿Crees que hay democracia en un pais donde la única razón es el uso de la fuerza contra supuestos delincuentes a quienes se les priva de libertad sin fundamentos jurídicos y clara presunción de culpabilidad?. Puedes entonces ya lo tienes, no puede hablarse de vergüenza democrática cuando no existe lo uno ni lo otro. Se están utilizando procedimientos torticeros bajo apariencia de legalidad para privar impunemente de derecos fundamentales violentándose principios legales tales como la presunción de inocencia, de seguridad jurídica, articulando argumentos sobre hecho que aún no se han producido para vetar el libre ejercicio de derechos fundamentaes. A eso en estricto derecho, se le llama prevaricar.

En fin, estimado héroe, no tengo claro si te procesarán y pasarás al otro lado de la reja de la prisión dónde dignamente ejerces tu trabajo a pesar de las circunstancias adversas que sufres cada día, de lo que sí estoy muy negro es que no conseguirán cortarte la lengua, aunque seguirán persiguiendo los pensamientos de los hombres libres que cómo tú, nos atrevemos a pensar en alta voz, con claridad y no ajenos a ciertos riesgos, pero peor aún sería vernos privados de la libertad de opinión, máxime cuando ésta es acertada y se ajusta mucho mas a la verdad, que la que estos carceleros nos quieren vender. Afortunadamente, cada día hay menos compradores, ¿o no?


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