Entrevista a Antonio Serrano Pérez, violonchelista pozoalbense

“El del violonchelo es un sonido noble, sensible y parecido en sus tesituras a la voz humana” 


ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO



Antonio Serrano actúa como solista en el Concierto de Navidad
de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno


Antonio Serrano Pérez, nacido en Pozoblanco en 1992, se ha convertido pese a su juventud en un talentoso intérprete del violonchelo. Su formación en Suiza le ha permitido trabajar con grandes maestros, además de ofrecer recitales en distintos países, obtener premios internacionales y colaborar con diferentes orquestas. Después de 6 años fuera de España, hoy sábado, a las 20.00 horas, va a ejercer como el solista de violonchelo en el Concierto de Navidad de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno, en el Teatro El Silo de Pozoblanco.



Antonio Serrano con el violonchelo del que es un gran maestro e intérprete.


– ¿Cómo fueron sus comienzos en la formación musical?
– Como los de cualquier niño, visitando junto al resto de compañeros de mi generación el conservatorio para descubrir los instrumentos. En mi caso, yo me vi profundamente atraído por el violonchelo, aunque no comencé a aprender hasta dos años más tardes, eso sí, con una motivación fuera de lo común.

– ¿Qué recuerda de aquellos primeros profesores?
– Su paciencia, y en algunos casos su disciplina. Esa mentalidad rusa de trabajo que al principio para un niño es difícil de entender, pero que una vez entras en ella, sientes la progresión de tal forma que ya no eres capaz de “funcionar” en otra dinámica.



Durante un concierto con su profesor de Ginebra, Denis Severin, en Alemania. 


– Antes de marcharse de España, ¿cómo continuó formándose?
– Primeramente con el que fue mi primer profesor importante, Serguey Mesropian, y posteriormente con Alvaro Campos, en Córdoba, alguien de un talento incomparable.

– ¿Cómo surgió la posibilidad de trasladarse a Suiza?
– Justo después de un concierto en el que toqué como solista junto a la orquesta de los Jóvenes Virtuosos de Moscú. El que ha sido mi profesor hasta hace tan solo unos meses, se encontraba en ese momento en el concierto, y después de esto, vino a verme. Nos conocimos dando unas clases, y me habló de todo lo que Suiza podía ofrecerme, tanto a nivel cultural, como en oportunidades. A pesar de tratarse de un gran profesor y una excelente oportunidad, yo no estaba muy convencido, tenía 17 años, y me encantaba Córdoba, fueron mis padres lo que me empujaron a dar el salto, a salir de la zona de comodidad. Menos mal que les escuché.

– ¿Qué tal fue la adaptación a un país tan diferente a España?
– El primer año fue complicado. Estaba todavía demasiado arraigado a mi tierra, y no quería saber ni me sentía interesado por conocer esa nueva forma de vida de la gente de allí. Pasaba los días estudiando y tachando números en el calendario con la fecha marcada para volver a casa, aunque solo fuese un fin de semana. A partir del segundo año todo fue mucho mejor, también empecé a interesarme por el francés y a manejarme con el, por lo que mis relaciones sociales mejoraron considerablemente.

– ¿En qué lugar concreto ha residido?
– Desde que llegué a Suiza siempre he pertenecido a la Haute École de Musique de Genève(Ginebra), pero he vivido en Neuchâtel, por la simple razón de que la gran mayoría de las clases las daba allí. Este Conservatorio divide a sus estudiantes según instrumentos y profesores entre las ciudades de Neuchâtel, Fribourg, y la misma Ginebra.



Antonio Serrano, con apenas 10 años, ya sorprendía por su habilidad.


– Desde el 2011 hasta la actualidad, ¿en qué ha consistido su formación?
– Empecé con un Bachelor, a pesar de casi haberlo terminado ya en Córdoba, pero por mi edad era lo más lógico. Posteriormente hice un Máster en Pedagogía, durante dos años, se trata de un Máster bastante complejo, con muchas horas de clase, tanto prácticas como teóricas, pero todas las clases de instrumento siguen siendo las mismas, por lo que fue fácil para mí decidirme por este Máster. Al fin y al cabo no es un Máster lo que te permite dar conciertos.

– ¿Cuáles han sido algunos de sus maestros internacionales?
– El Conservatorio de Ginebra me ha permitido el contacto con muchos de los grandes maestros, y no solo del violonchelo, también de música de cámara, directores de orquesta, etc. Algunos de ellos son por ejemplo Gary Hoffman, Raphael Pidoux como chelista, pero también en masterclases con su trío el muy renombrado Trio Wanderer, Gustav Rivinius, ganador del Concurso Tchaikovsky, directores como López Cobos y Gabor Tackacs, y un largo etc.

– ¿Cuéntenos algunos de los premios que ha obtenido?
– El que más recuerdo fue el primero, por la situación que se dio. Tenía 13 años, cuando mi profesor decidió enviarme a Barcelona para un concurso internacional, en el cual yo no tenía ninguna posibilidad, y así organizamos el viaje, una ida y vuelta rápida para tener una primera experiencia. Hasta el concurso yo nunca había tenido la posibilidad de ver y escuchar talentos como los que vi ese día, hoy día me sigo preguntando lo mismo, cómo es posible. Antes de mi turno, yo entré a la sala a escuchar a los demás competidores, y yo me sentía tan lejos de los demás, que cuando me tocó salir al escenario tenía tan claro que mis posibilidades eran nulas, que perdí toda la presión y pensé: “No voy a ganar pero lo voy a dar absolutamente todo”. En la entrega de premios, cuando para el primer premio mencionaron mi nombre había toda una sala mirándome y aplaudiéndome, mi madre me miraba diciéndome con una sorpresa inesperada: “¡Eres tú!¡Has ganado!¡Tienes que levantarte, te están aplaudiendo a tí!” Yo no podía creerlo, ¡tenía que haber algún error!



En una gira en Portugal con orquesta, en Lisboa.


– ¿Ha tenido ocasión de protagonizar diversos recitales en distintos países?
– Desde que me fui principalmente en Suiza, pero también en Francia, y Alemania, tocando como solista con orquestas y grupos, y por supuesto en España.

– ¿Cuál es su trabajo con la Orquesta Joven de Berna?
– Yo me encargo de que los chicos que conforman la sección de chelo estén preparados para los ensayos en un primer lugar, para que estos se desarrollen con normalidad, y posteriormente los conciertos. Después de haber trabajado con tantas orquestas puedo prevenirles y compartir mi experiencia con ellos. Cómo hacer para que todos toquen al mismo tiempo, y conseguir que suenen como un sólo instrumento es el objetivo último.

– ¿Cómo describiría el sonido del violonchelo?
– Como un sonido dulce, noble, natural y sensible. El violonchelo está considerado el instrumento romántico por excelencia, se parece tantísimo en sus tesituras a la voz humana...

– ¿Y cómo es de especial el violonchelo que utiliza para sus interpretaciones?
– Es un gran chelo, sólo llevo con él dos meses, por lo que todavía nos estamos conociendo prácticamente (mi antiguo violonchelo lo he tocado durante diez años, nos conocemos a la perfección). Un violonchelo de estas características es algo muy sorprendente, esto solo lo podría entender alguien que haya tenido algún contacto con un instrumento musical. En este caso, es el chelo quien me obliga a tocarlo de una forma concreta, por lo que no me sirve todo lo vivido anteriormente. A pesar de ser uno de los grandes instrumentos que se pueden encontrar, no es tarea fácil tocarlo, su sonido se puede romper fácilmente ante la más mínima tensión inadecuada, pero cuando todo funciona, su sonido es embriagador.



Durante un concierto ofrecido en Francia.


– ¿Ha tenido ocasión estos años fuera de España de hacer patria chica de su ciudad natal?
– Por supuesto, ya son varios los amigos que me han visitado y que se ha vuelto encantados, enamorados de la región. Ya llevo bastantes cajas de jamón, queso y carne enviadas a amigos en Francia y Suiza, ¡ahora ellos me necesitan para poder seguir haciéndose con productos tan buena calidad!.

– ¿Qué supone para usted actuar en el Concierto de Navidad de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno?
– Un honor y un privilegio, sobre todo después de tanto tiempo sin tocar por esta tierra, y nada más y nada menos que acompañado por la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, la verdad que mejor imposible, además del concierto en el Teatro de la Maestranza de Sevilla.

– ¿Había actuado antes en el Teatro El Silo?
– Sí, es más, la primera actuación que se hizo nada más terminar la construcción fue con una orquesta formada por alumnos del Conservatorio Marcos Redondo de Pozoblanco, dirigida por Luis Lepe, en la que yo actué también como solista en alguna pieza.

– ¿En qué va a consistir su actuación como solista?
– Voy a interpretar el Concierto en Si menor de Dvorak, uno de los conciertos mejor escritos por su orquestación, y sin ninguna duda uno de los más emblemáticos del repertorio de Violonchelo. Tan bello como difícil, lo que hace una mezcla explosiva ante el desafío.

– ¿Quién le gustaría que acudiera hoy sábado al Concierto?

– Todos. Mi familia que hace tanto que no me escucha, mis amigos, todos aquellos que desde que era pequeño venían a mis audiciones y conciertos y me animaban, mis antiguos profesores, y todos aquellos que desde que me fui, cada vez que vuelvo al pueblo no paran de decirme, a ver cuando haces algo por aquí. Todos. También todos aquellos reacios a escuchar lo que llamamos “música clásica”, estoy seguro de que se sorprenderían ante la energía y viveza de esta música.




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