Viene Bisbal

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Que viene, que viene Bisbal. Qué maravilla, qué maravilla, qué maravilla, gritaba una chavala saliendo de una tienda y con el móvil pegadito a la oreja. Así me enteré de la presencia de David en el Slow Music de Pozoblanco. Dicen que el almeriense es un artista total pues canta, recita, baila y actúa. Otra es como haga cada cosa. No se puede negar que es un torbellino de energía, nos guste más o menos. Yo soy de los de la segunda opción, pero comprendo de su tirón.

Pozoblanco es dehesa, gastronomía, feria taurina, y ahora también, tierra de festivales. La otra marca es la del Slow Music. ¿Mejorará este festival nuestro posicionamiento turístico? ¿Será un turismo potencial para el futuro? Es cierto que se viaja, cada vez más, por motivos musicales. Vendrá gente de muchos lugares y vivirá un concierto en un lugar maravilloso, nuestra dehesa. También es justo admitir que sin hierba y de noche. Todo hay que decirlo, pero el objetivo es disfrutar de la música en un entorno diferente y abierto. El año pasado nos hacíamos muchas preguntas. Una de ellas el tema de los autocares si iba a ser caótico. Hubo colas, pero no como se esperaba. El segundo la respuesta del público. Mucha gente aunque, siendo sinceros, no tanta como se soñaba. Buena respuesta, sí.

Otra cosa es el impacto. Aquí se inflan las cifras. En Pozoblanco se organiza un evento deportivo, cultural o artístico y se dice que han dejado en la hostelería de la localidad (veinte veces más de lo que ha costado). Luego compruebas que la gente que ha venido de fuera lo que ha dejado son los papeles que envolvían los bocadillos que traían y las latas desparramadas por el pueblo. Está claro que un festival deja los hoteles llenos y mucha actividad en los bares. Cuesta mucho dinero. Es caro. ¿El posicionamiento y el evento lo merecen? Esa es la pregunta y la respuesta que dar.

Son otros tiempos. La gente busca y compra experiencias, momentos. Es lo que más valor tiene hoy en día. Los pueblos tienen que hacer algo que los saque de la monotonía, aunque, puede ser que el precio que se pague sea demasiado alto (también se paga mucho por otras cosas que no tienen la repercusión que este festival). Bisbal será uno del cartel pues todavía quedan por concretar dos cantantes más como mínimo. El año pasado estuvieron Manuel Carrasco y Miguel Bosé. En esta edición se volverá a contentar a todos los públicos. Unos para la gente más juvenil y otros para los más carrozas. Está claro que el tirón lo tienen los de la primera corriente aunque la calidad musical no sea la misma.

Volviendo a Bisbal. Tenemos que decir que hay gente preguntando ya por las entradas. El concierto servirá para que el cantante repase con la energía y efusividad que le caracterizan una trayectoria musical con éxitos como «Ave María» o «Bulería» o «Quién me iba a decir», así como para presentar en directo los temas de su disco «Hijos del Mar». Han pasado casi 17 años de su participación en Operación Triunfo y sigue en el candelero. Sabe sacar tajada a las canciones que lo subieron a la fama.

El Slow Music ya está aquí. No vendrán ni Sting, ni Van Morrison, Ni Lenny Kravitz, ni Sabina. De momento, Bisbal. La música no es de los entendidos. Pertenece a los sentimientos y hay mucha gente contenta con el concierto de Bisbal.


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