José Luis Calero pregona la Semana Santa con Pozoblanco como un inmenso paso con el Señor como capataz supremo

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


José Luis Calero pregonó la Semana Santa el 18 de marzo evocando recuerdos, vivencias personales y familiares y ensalzando los distintos momentos que se viven en la ciudad durante la Cuaresma y desde el Domingo de Ramos al de Resurrección.

Tras la presentación de la secretaria de la Agrupación, Inmaculada Castilla, y las palabras de bienvenida del presidente de la Agrupación, Juan Fernández, fue Patricio Rodríguez, hermano mayor de La Soledad quien habló de su biografía, destacando su pertenencia a la Hermandad de la Soledad y a la Caridad, su trabajo en la Oficina de Empleo o su labor desde los inicios en el ámbito costalero de la Señora Soledana, además de su carácter comprensivo, dialogante y cordial.

Con el acompañamiento de la Agrupación Musical de la Soledad, que interpretó tres marchas clásicas durante su intervención y después apoyado por imágenes proyectadas, José Luis Calero, recordó en El Silo como “calenté la cabeza a mi madre para salir en una procesión”, y especialmente en la de su parroquia, la de La Soledad. También evocó la época en la que era un “recadero” cuando se montaba la procesión en la parroquia y mostró “la satisfacción de estar al lado de aquellas personas de las que tanto aprendí”, por eso dijo que hay que valorar lo que recibimos en herencia de aquellos pioneros de las Cofradías, “referentes de la Semana Santa de mi juventud”.

Igualmente, tuvo un recuerdo “emocionado” para Don Juan, el capellán y párroco “que nunca puso objeción a lo que desde la Hermandad le pedíamos, además de las palabras de aliento a los costaleros y a los cofrades, siendo un ejemplo a seguir”. 


José Luis Calero en El Silo durante su pregón. /SÁNCHEZ RUIZ


JUVENTUD

José Luis Calero señaló que la juventud “es el motor, la fuerza y la esperanza en la continuidad” por eso defendió que a los jóvenes se les forme, se les de confianza y puedan tomar parte activa en las Cofradías, sin perder de vista que los adultos tienen que dar ejemplo “porque no pretendamos que hagan lo que nosotros no hacemos”. En este punto manifestó que “aprendamos lo bueno que vemos fuera, pero no perdamos nuestras señas de identidad”.

Por otra parte no faltaron palabras de cariño a su mujer, Esperanza, y a sus hijos David e Ignacio. Además, narró cómo llegó a su vida el impulso costalero cuando en 1991 un grupo de personas montaron una caseta para cambiar el chasis del paso de La Soledad para pasar a ser portado por costaleros, los 22 ensayos que realizaron “y aquel inolvidable Viernes Santo”, además de que en 1998 asumió la responsabilidad de capataz. 


La Cruz y el martillo llamador estuvieron muy cerca de él. /SÁNCHEZ RUIZ



COSTALEROS

Sobre los costaleros dijo que “se crean unos fuertes lazos de amistad” y que todas las labores son importantes”, sentenciando que “es el oficio más bonito que conozco”. Eso sí, ser costalero “no es un deporte ni una afición, no podemos dejar a Dios a un lado porque la fe es fundamental como la labor de evangelización que realizamos”. También recordó aquel año que por la lluvia se tuvo que quedar el paso en Santa Catalina.


CADA UNA DESDE SU BARRIO PERO TODAS BAJO EL MISMO PALIO

En la segunda parte, José Luis Calero igualó a todas las Cofradías para esbozar las distintas sensaciones de una semana única. Al final de hablar de cada Hermandad decía “cada una desde su barrio pero todas bajo el mismo palio.

Del Domingo de Ramos y de la Borriquita recordó el protagonismo de los niños “en este día de gloria”.

Sobre la Cofradía del Perdón dejaba claro que el Evangelio lo enseña “porque en el corazón del cristiano no caben odios ni resentimientos”. En relación con la Cofradía del Silencio destacaba las similitudes entre los romanos que flagelaron a Jesús y los actuales maltratadores, o los que buscan el poder en su propio beneficio.

En cuanto al Cristo de Medinaceli decía que “sólo Tú conoces nuestras historias y sabes realmente quiénes somos”. Del Cristo de la Caridad decía el pregonero que hay que practicar la solidaridad de manera diaria y que las Hermandades deben estar al servicio de la Iglesia y los cofrades son los “obreros” de estas.

Se refirió también a la Virgen de los Dolores e hizo referencia al dolor de las madres; “pidamos el consuelo y la protección para todas ellas”. De Jesús Nazareno aseguró que “no hay vida humana sin cruz, sin padecimiento” y añadió que lo que nos salva no es la Cruz, sino el amor con el que la aceptamos”. Acerca del Prendimiento puso de relieve que nos molestan los valores que Jesús predicó y todas las vicisitudes que tuvo que padecer para salvarnos.

Sobre el Santo Entierro manifestó que “debemos tomar ejemplo de quienes acompañaron a Jesús, incluso ya muerto” y abogó por sacar propósitos de conversión y apostolado. De la Soledad hizo hincapié en que la Cruz vacía no significa que el enemigo puede derrotarte, pero al final Dios te entrega la página en blanco y hay Resurrección. Y de Jesús Resucitado, recordó el 25 aniversario de la fundación de la Hermandad y señaló que la Pascua gozosa de Resurrección “debe ser humilde y compasiva”.

Al final proclamó “¡convirtamos a Pozoblanco en un inmenso paso, en el que sus calles sean las trabajaderas, nosotros los costaleros, la Virgen quien calme nuestra sed y el Señor nuestro norte, guía y capataz supremo!”. 


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