Educación: lo cuantitativo frente a lo cualitativo

SEBASTIÁN MURIEL GOMAR


La convocatoria de elecciones en Andalucía me lleva a esta reflexión que considero de interés. Tengo claro que la Educación debería ser el centro de la política en Andalucía porque la educación iguala, equilibra, transforma, facilita, madura, abre puertas y ventanas, ayuda a argumentar, encauza, soluciona, abre caminos….potencia y estimula las potencialidades de las personas, nos hace más libres, enseña tolerancia y respeto, integra las diferencias…es por eso que detesto los sistemas educativos que no facilitan la libertad de pensamiento, manipulan la historia y los valores, cierran oportunidades y enseñan la posesión de la verdad – su verdad – como objetivo supremo a conseguir. La educación no está pensada para castrar personas, aunque algunos populismos de derechas y de izquierdas lo intentan, sino para facilitar que todos lleguemos a dónde queremos llegar.

Los gobiernos de Andalucía, a mi modo de ver, han estado y están tintados de cierto populismo - paternalismo que nada favorece. Quizás por eso se observa una fuerte tendencia, peligrosa tendencia, en los responsables autonómicos de Educación a dar grandes cifras: Cuantifican todo con gran alegría identificando cantidades con logros, y eso es falso. Cuantificar es necesario pero resulta absolutamente insuficiente porque se precisan evaluaciones cualitativas para interpretar los números. Se responde a la pregunta ¿Cuántos? pero nada se responde a la pregunta ¿Cómo? y esto es esencial. Lo cualitativo es todo lo que rodea a los meros números para entenderlos mejor. Merecemos una explicación, una aclaración de esas cifras porque lo que no se evalúa, se devalúa.

Hay escolarizados no sé cuantos cientos de miles de alumnos en Andalucía, pero ¿se habla de las condiciones de esa escolarización? ¿Hace frío, hace calor en la escuela? ¿El horario y calendario escolar están pensados para los alumnos o para la sociedad? ¿Realmente se atienden bien las necesidades de todos los alumnos? ¿Cómo funcionan las bibliotecas y los laboratorios escolares? ¿Quedan barracones en algún lugar?

Naturalmente estos alumnos están escolarizados en no sé cuántos miles de centros y atendidos por decenas de miles de profesores pero: nada se dice de la formación de los profesores, de sus necesidades, de sus problemas, de sus reclamaciones y por supuesto, nada o poco de los centros. Se limitan a decir generalidades, que es lo que se dice cuando no se tiene otra cosa que decir o no nos hemos preocupado de profundizar en el asunto.

Todo es similar al transporte escolar (92.000 km / día en toda Andalucía en el 16 / 17) o al número de estudiantes que reciben los libros de texto gratuitamente. Nada sobre las condiciones de ese transporte: ¿Es bueno, malo, regular? ¿Qué quejas se reciben de los usuarios? ¿Llegan a tiempo a las escuelas? ¿Van seguros? ¿Han tenido accidentes? ¿Por qué? Sobre los libros de texto ocurre algo parecido: ¿Están bien redactados? ¿Contienen errores? ¿Se adaptan a los cuestionarios oficiales? ¿Promueven la igualdad entre hombres y mujeres? ¿Inculcan valores como la solidaridad, la ética, la responsabilidad y el respeto? También, desde otra perspectiva, se debería de aclarar a los padres que ni la educación, ni el transporte escolar ni los libros de texto son gratuitos porque los pagamos el conjunto de todos los andaluces. La Junta sólo es la Gran Administradora.

En el 2016/17 hubo comedor en 1916 centros y 180.000 niños comieron diariamente. Pero ¿Comieron bien? ¿Los menús ayudan a equilibrar su dieta? ¿Qué tipo de comida se desperdicia más? ¿La higiene del comedor y de la comida es adecuada? Las grandes cifras lo tapan todo y no dejan ver la realidad, lo que realmente nos interesa.

Mucho más importante que el número de centros bilingües, mucho más importante que el número de aulas informatizadas es responder a: ¿Realmente los niños aprenden inglés o francés en los centros así denominados? ¿Se podría mejorar? ¿Cómo es el nivel de inglés / francés del profesorado que imparte clase ahí? ¿Está actualizado el software de los ordenadores? ¿Son fluidas las conexiones a Internet? ¿Ha disminuido el fracaso escolar con el uso de las nuevas tecnologías en los centros?

Qué duda cabe que el número de docentes es fundamental para afrontar una ratio adecuada pero me preocupa mucho el asunto de la formación, ilusión y actitud ante el trabajo de maestros y profesores. ¿Qué se hace desde la Junta para estimular a estos profesionales? Seguramente me dirán que miles de cursos y vuelvo a preguntar: ¿Los cursos están bien pensados? ¿Conectan con la realidad de las aulas? ¿El personal que lo imparte tiene una buena formación? ¿Se imparten en el tiempo libre/familiar del docente? ¿Quién decide el tipo de formación y en función de qué? Lo dicho: Si se quiere progresar /avanzar en educación no hay más remedio que valorar cualitativamente y corregir lo que no funcione. Y ojo con camuflar la realidad porque eso también nos aleja del progreso y de los valores democráticos.


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