España llena de goles el Juan Sepúlveda

EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO

España goleó a Hungría por 6-0. Un auténtico festín el que se dio. Muy superior a su rival abatido ante el juego deslumbrante que realizó. Mucha diferencia. Fue el combinado nacional un equipo animoso, movido por Miguelín y con las alas muy abiertas. Jugaba de memoria. Muy rápido. Le faltó la puntería al principio. La pelota era de España encerrando con llave a los húngaros que bastante tenían con aguantar las acometidas. Eran muchas las que se producían. Por todos lados. Sin respiro hasta que en el doce llegaron los goles. Dos seguidos.



Carlos Ortiz y posteriormente Sergio Lozano batieron al meta húngaro en cincuenta segundos. Visto y no visto. Partido decidido. La pelota siempre fue de España encerrando con llave a su rival que bastante tenía con aguantar las acometidas. Los de Fede Vidal desbordaron constantemente a un rival desesperadamente estático. Miguelín era el artista que viajaba con el balón por todo el pabellón. Lo escondía, lo sacaba, lo acariciaba, lo golpeaba. Un mago con botas. Bailando y repartiendo. Tiene un pie que parece una cuchara. Al descanso, España se fue con un 3-0. Pudieron ser más.



Hungría fue una selección débil y casi nunca entró en el partido, si acaso los primeros minutos, hasta el gol de Carlos Ortiz , luego todo fue un desmayo, donde le faltó hasta tensión.

En el segundo acto más de lo mismo. Eric Martel y Carlos Ortiz fueron los primeros en llegar con peligro pero fue Rafa Usín quien sacó nuevamente partido a la estrategia. Luego marcaría Fernan que apenas tuvo minutos. La cuenta se cerró con el gol de Miguelín. Se lo merecía por el recital que había dado. 



Quizás el final no fue el esperado. La selección española tocando sin buscar portería. Y a falta de 5 minutos eso ofende más que la goleada porque, aunque sea por comodidad, deja una imagen de perdonavidas. Era un cachearse sin encontrar nada. España no quería abrir más la herida de Hungría. En definitiva, gran partido de España pero sin ensañamientos, porque de habérselo propuesto le podía haber metido un saco a Hungría. Le metió seis que no son pocos. El público respondió a las mil maravillas y vibró con la selección española de fútbol sala. 



FOTOS: SÁNCHEZ RUIZ

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