Cáritas realizó en 2017 miles de intervenciones en Pozoblanco por casos de primera necesidad

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


Cáritas celebra esta semana el Día de la Caridad con ocasión del Corpus Christi apuntado como siempre a su modelo de acción social en el que se pone a la persona como el centro de toda acción, intervención y ayuda. Tal y como explica el presidente de Cáritas Interparroquial de Pozoblanco, Isaías Plazuelo, “ayudas a las personas siempre defendiendo que poseen la máxima dignidad posible”.

En Pozoblanco “estamos viviendo una ligera mejoría en cuanto indicies de pobreza se entiende”. El desarrollo empresarial y trabajos temporales ha hecho de este año 2017 un año de mejoría. Pero, aunque ya se ha pasado el maremoto de la crisis según los expertos, “nos damos cuenta de que este a su paso ha dejado personas bajo la arena de la pobreza y necesidad. Y en esos casos seguimos siendo la Iglesia, las ONG y las instituciones oficiales, los que debemos buscar supervivientes para conseguir su rescate de tal hecatombe de miseria”.

En ese sentido, desde Cáritas no dejan de insistir en la importancia de la colaboración ciudadana y sobre todo de los grupos parroquiales, los cuales son nexo de unión con aquellas familias que debido a la vergüenza que les puede ocasionar su situación no son capaces de pedir ayuda. Además, agradecen la labor de las asociaciones que colaboran “y queremos dar un reconocimiento a su tarea, sobre todo a aquellas que son serias y realmente comprometidas con el bienestar de las personas”.

La transparencia en esta institución “es uno de los factores más importantes para los voluntarios que formamos esta gran familia” y de ahí que esta semana haya visto la luz la memoria anual correspondiente a 2017, en la que también se destaca la labor de los grupos de la Iglesia. En total los donativos recibidos alcanzaron los 41.600 euros. 

Isaías Plazuelo, que destacó la vital labor que realizan los voluntarios de la entidad, ha puesto de relieve que en Cáritas Pozoblanco atiende a 170 familias de forma regular, más otras muchas que también acuden a la sede de la entidad. En el servicio de reparto de alimentos se atienden a 423 personas cada quincena, de las que el 60 por ciento son de nacionalidad española, con una media de 25 kilos de alimentos de media al mes, lo que representa el total anual de 127.000 kilos. El servicio de reparto de ropa y enseres cuenta con unas 95 familias beneficiarias al mes. Además, se encuentra el servicio de ducha, reparto de juguetes y material escolar, ayudas puntuales de mensualidades de hipotecas, alquileres, recibos de agua y luz o farmacia, realización de cursos de desarrollo personal y curricular, como las prácticas en cocina mediterránea; ayuda a redactar curriculums y para encontrar trabajo, programas de refuerzo escolar individualizado o cursos de aprendizaje del idioma con más de 20 mujeres de origen marroquí participantes en 2017.

No falta la Operación Kilo, ludoteca solidaria, crismas solidarios, visita de los Reyes Magos por los que pasaron un centenar de niños, las charlas en los institutos, apoyo personal o psicológico o fomento de la interculturalidad. 

José María González e Isaías Plazuelo junto a uno de los nuevos contenedores.



NUEVOS CONTENEDORES

Cáritas Pozoblanco ha empezado a instalar unos contenedores de color rojo para facilitar la donación de prendas de ropa. Los primeros han sido ubicados junto a la sede de la entidad, en la avenida Madre Carmen Sallés, en la estación de autobuses, en San Gregorio y junto al paseo Marcos Redondo. En breve se instalarán otros cuatro en otros lugares de la ciudad.

La ropa depositada en ellos será recepcionada en el ropero de Cáritas Pozoblanco para personas que la necesiten y la que no se pueda aprovechar será reciclada, tarea realizada por la empresa Solemccor creada por Cáritas Diocesana para crear empleos entre personas en riesgo de exclusión social.

Al acto de colocación de los nuevos contenedores, que ha contado con la colaboración del Ayuntamiento, asistieron el presidente de Cáritas Pozoblanco, Isaías Plazuelo, y el párroco de Santa Catalina, José María González, junto con operarios de Solemccor. 


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