Una magnífica feria, la de El Viso, vivida con una gran familia

ANTONIO MANUEL CABALLERO
EL VISO 


El pasado miércoles comenzaron los famosos encierros de reses bravas en El Viso y allí estuvimos un año más con una gran familia, la que formamos todas las personas que pasamos por la Casa de la Abuela Paca. Es una familia generosa que abre su casa para familiares, parientes, amigos y conocidos en un lugar estratégico para ver, casi tocar, porque pasan a escasos centímetros las vacas allí en la calle Ramón y Cajal. En la Casa de la Abuela Paca estos días son realmente especiales porque es una ocasión anual para reunirse todos, y hasta allí llegan desde Mérida, Cuenca, Córdoba, Barcelona.... Este año, sin embargo se echaban en falta a dos personas muy especiales, los padres de los cuatro hermanos que abren la casa para la ocasión. Nos lo contaba uno de ellos, Santiago, que decía que su padre falleció a finales de febrero y su madre en mayo. Ellos ya están seguro juntos, reunidos junto a la Abuela Santa Ana. Pero la vida sigue y la alegría ha sido ocasionada por el último en llegar, Alejandro, que apenas tiene un mes de vida pero que tampoco ha faltado a la cita.

Como siempre la amistad, el compartir, el reencuentro, los recuerdos, las anécdotas vividas -como cuando una vaca se coló dentro de la casa y llegó hasta el patio- y la emoción por las carreras de los encierros se viven de una manera única. Y es un orgullo formar parte de ese grupo que nos vemos cada año y además con el micrófono de Cope Pozoblanco. Y que sean muchos años más. 


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