Muere Leonard Cohen, el trovador de las noches musicales de radio

Recuerdo el día en el que descubrí a Leonard Cohen. Lo hice en Granada en mi época de estudiante. Estaba tendiendo la ropa en la terraza, cuando en la radio de mi vecino sonaba un tema de Leonard Cohen. El locutor lo presentó como Hallelujah. Desde entonces he borrado de mi memoria el nombre de este cantautor, que poco a poco fui descifrando escuchándolo en sus canciones. Alguna vez lo puse en la discoteca cuando trabajé poniendo música. Demasiado lento. Demasiado triste. Demasiado bueno para ponerlo en una noche de sábado. No era una música para bailar sino para escuchar sumergiéndote en su melodía. No obstante, en la discoteca Sonia había varios discos suyos. Todos de portada negra y muy brillantes de haberse puesto muy poco.

Esta semana nos dejaba Cohen a los 82 años. Nos quedamos sin uno de los mejores artistas musicales de la historia. Nos deja, eso sí, sus canciones, su obra y su poesía. Los buenos nunca mueren del todo, pues siempre serán escuchados por mucho que el tiempo pase. Durante miles de años lo seguirán escuchándolo. Lo harán despacio. Su música es para escucharla sin prisa y mejor en soledad. Dicen que era el poeta de tardes lluviosas donde la melancolía entraba por la ventana. Aseguraba que la poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. El amor no tiene cura pero,a la vez, es la única cura para todos los males decía Cohen verso tras verso en esa mezcla tan pasional que hacía de canción-poesía.

Él nos enseñó que para cantar bien no hay que alzar la voz, solo desparramarla por ahí con letras maravillosas. “Actúa de la manera en la que te gustaría ser y pronto serás de la manera en la que actúas” afirmaba una y otra vez encima de las tablas donde se transformaba en fantasía sin perder la elegancia. Con la primera luz de la mañana y con música de Ray Charles de fondo, Cohen se motivaba para ponerse a escribir en su terraza. Habrá muerto también con la música sonando de fondo mientras que los ángeles entraban por la ventana para llevárselo entre melodías y letras de amor. Escuchar a Leonard Cohen con la luz apagada, de noche y en la radio no tiene precio.
no tiene precio.

Página 2 del Semanario La Comarca nº 89 (sábado 12 de noviembre de 2016).

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