La UCO investiga a miembros de la Federación Andaluza de Fútbol

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


Está más que demostrado que la prolongación excesiva en el tiempo ocupando cargos públicos acaba habitualmente por generar casos de corrupción y múltiples irregularidades en la gestión. Porque al final, los que habitan desde tiempos inmemoriales en el poder, y la corte nombrada a dedo por los mismos, se creen que están por encima del bien y del mal, habitando en la mayoría de ellos la prepotencia y la desproporción en el gasto.

Según informa el diario nacional Libertad Digital, el pozoalbense Pablo Lozano es uno de los investigados por la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil), como directivo de la Real Federación Andaluza de Fútbol, junto al presidente, Eduardo Herrera (que lleva, agárrense, la friolera de ¡32 años en el cargo!) y junto a otros compañeros como Pedro Borrás, Antonio Mendoza, Juan Francisco Escobar y Francisco López Servio.

Toda esta investigación se lleva a cabo bajo la denominada “Operación Viagra”, ya que en el presunto derroche o irregularidad en el gasto había facturas de compra de este producto que sirve para estimular la apetencia y el vigor sexual. Además se les investiga por un presunto uso indebido de tarjetas VISA, contratos adjudicados sin concurso y la relación presunta de su cúpula con la red de clínicas del deporte, de las cuales, supuestamente, se llevaban un porcentaje de dinero.

Todas estas personas, y algunas otras más que están colocadas en la Federación, tienen un denominador común, el haber tenido con anterioridad algún tipo de cargo, función o conexión directa con el PSOE.

Ya hemos conocido por diversos casos que hay bastante gente que ha aprovechado las siglas de un partido de centro izquierda, que debe de abanderar las aspiraciones de los trabajadores, para hacer de su capa un sayo, sabiendo y aprovechando la fuerza de este partido que lleva gobernando ininterrumpidamente en Andalucía más de 36 años, esto es, desde que se instauró la democracia en nuestro país.

Y esto concreto de la RFAF parece que no viene del último mes, sino que lleva presuntamente produciéndose durante años, como demuestra el hecho de que en el 2013 un grupo de directivos de la andaluza dimitieron porque ellos mismos veían irregularidades que no consideraban éticas ni morales, y donde además las actas de la junta directiva no existían o desaparecían sin explicación.

También existe conexión entre el ex-consejero e imputado en los ERE Gaspar Zarrías, que es el asesor del presidente Herrera, o ex-cargos socialistas, que están ahora en la cúpula de la Federación, como José Miguel Salinas, Jaime Montaner, Alfonso Garrido o José Gallardo.

El caso de Pablo Lozano, que procede de una familia acomodada, es similar a otros muchos de nuestra comunidad, pues si al principio siendo un adolescente pudiera parecer que podía asociarse más a la ideología del Partido Popular, él apostó a caballo ganador afiliándose al PSOE y buscar los apoyos del tronco para escalar en sus miras profesionales.

Primero fue nombrado Secretario de las Juventudes Socialistas de Pozoblanco, después ascendió en este mismo cargo pero en la provincia, luego estuvo de concejal liberado en el Ayuntamiento pozoalbense, y seguidamente diputado de deportes.

Para ello contó con un buen asidero en el partido, Antonio Fernández Ramírez, con el que por aquellos años tenía una relación de índole familiar, y este último “fulminó” a quién se puso por delante o quiso competir con Lozano, como pasó con el cargo de Secretario Provincial de las Juventudes Socialistas en Córdoba, cuando además de la candidatura del pozoalbense existía otra del representante de Baena, a la cual “neutralizaron” sin darle opción a presentarse.

Igualmente pasó con el cargo de diputado, cuando el propio Antonio Fernández Ramírez le había dado la palabra a su compañero Serafín Pedraza Pascual de que repetiría como diputado en Cultura, por el buen trabajo que había hecho en la legislatura anterior. Dos días después cogió al señor Lozano, se fueron ambos a la dirección provincial socialista y dijo que el diputado de Los Pedroches por el Partido Socialista iba a ser Pablo Lozano y no el que todos creían, Serafín Pedraza.

Es presidente en funciones de la Comisión Andaluza de Fútbol Sala, presidente de la Subcomisión Nacional de Fútbol Sala Femenino, vicepresidente adjunto de la RFAF, delegado provincial de esta última y presidente en funciones del organismo federativo como miembro de la comisión gestora en el proceso electoral. Además lidera el fútbol sala femenino a nivel nacional. Como verán está superando las expectativas que él mismo se marcó cuando se afilió siendo adolescente al Partido Socialista de Pozoblanco.

Con la presunción de inocencia que todos ellos tienen, hasta que un juez no diga lo contrario, yo me limito a dar la información, y ante todo quiero dejar claro que no han sido condenados, simplemente investigados, porque según la UCO podría haber esas irregularidades antes mencionadas.

Y en cualquier caso, como yo deseo lo mejor para todos los pedrocheños, me gustaría que en este asunto presuntamente turbio quedara acreditado finalmente y esperemos que Pablo Lozano no tenga ninguna responsabilidad.

No obstante, conociendo la condición humana, y para reducir las tentaciones que provocan tantos años viviendo instalados en el poder, que hace que algunos terminen confundiendo habitualmente lo público con lo privado, creo que sería muy positivo que todos los grupos políticos se plantearan de una vez por todas la necesidad de poner fecha de caducidad a los cargos.

A esto hay que añadir lo poco edificante que resulta comprobar la cantidad de gente muy bien colocada a través de lo que se ha venido en llamar como puertas giratorias. Pues hay gente que ha pretendido o pretende, como vemos a menudo en cualquier ámbito (alguno actualmente muy notorio y cercano), hacer de la política activa su modus vivendi definitivo, y si por cualquier circunstancia ajena a su voluntad sale de ella, se aprovechará de su paso por la misma para, sin otro mérito añadido, agarrar un muy buen puesto.

Para mi gusto, y como yo creo que piensan muchas personas, nadie debería ser satisfecho en la clara aspiración vital de algunos de vivir ya para siempre de la política, por lo que nadie debería estar en un cargo público cobrando como profesional más de 12 años, porque de lo contrario la corrupción seguirá anidando con la misma fuerza que hemos podido ver todos los ciudadanos de a pie en la mayoría de comunidades autónomas producidas por el partido que lleva muchos años gobernando.


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