Aquella foto de los Reyes en Pozoblanco y la de ahora en las redes

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Hay un vídeo que circula por las redes, el del recibimiento que se les hizo en Pozoblanco a los reyes de España en 1976. Por entonces, la reina Sofía tenía 38 años y estaba recién casada con Juan Carlos I. Era otra España, muy diferente a la de ahora. La transición estaba a punto de producirse. Se estaba fraguando una nueva España que terminaría, en parte, con los tiempos oscuros del pasado. Se veía la televisión con las luces apagadas porque eran teles muy pequeñas que emitían en blanco y negro. Se salía mucho a la calle donde existían muchas historias que la gente se contaba para entretenerse en las largas noches de verano. No había maquinitas inteligentes, ni móviles ni artilugios táctiles. Te costaba aprender a programar el video. Los héroes estaban en los cómic y en los cuentos llenos de posadas mágicas y de casitas de chocolate. Nos quedan muy lejos esos tiempos. 



Viendo las imágenes de hace 42 años, se ve un Pozoblanco diferente con edificios por construir, adoquines diluidos, corralones y talleres en medio de la localidad, casas viejas y fábricas perdidas. Cosas que no existen ya en los mismos lugares cambiados por el paso del tiempo. Los pueblos son una colección de vidas y edificios. Las personas tienen su espacio y su momento. Ellos fueron el centro en otro tiempo ya pasado. Los reyes, por entonces, eran jóvenes. Luego el mundo se arruga como un papel aunque en ese tiempo han cambiado muchas cosas. Los partidos políticos, que en aquella transición cambiaron España, se han convertido en franquicias que se compran y venden al mejor postor. Solo le interesa el poder. Están más preocupados por el interés partidista que por el interés general. Pero hubo un tiempo, a finales de los años 70 y principios de los 80, en el que el mundo era lo que veías pero también lo que no existía. De tanto soñarlo se creó el mundo que queríamos. Se tenía una vida por delante. Época de descubrimientos y de avances. Todo apoyado en la libertad, la lealtad y la pelea de los ciudadanos. Luego vino otra época en la que hemos caído. Nos acostumbramos a lo fácil, a la mansedumbre, a no trabajar en equipo y perdimos los valores. Conseguimos coches más lujosos, casas y pisos más amueblados con ascensor y calefacción. Se perdió ese espíritu de de convivencia y reconciliación. 



Esta semana hemos visto en todos los periódicos todo lo que sucedía en esa foto que la reina Sofía no pudo hacerse con sus nietas. Se puso delante Leticia y aparecieron millones de interpretaciones. La foto nada tiene que ver con aquella de hace más de cuarenta años donde los reyes eran unos jóvenes que recorrían el mundo. Ella era un personaje público que llenaba pueblos y ciudades a su paso. Pero lo que sí se parecen las fotos (de antes y de ahora) es que los reyes y los príncipes viven en el mismo mundo de los demás teniendo tantos o más problemas. La sociedad es el reflejo del sentimiento de pueblos y ciudades. Y el espíritu de ahora no es el mismo que hace cuatro décadas. Los logros conseguidos fueron de la pelea de aquellas generaciones. Peleas constructivas y no destructivas. Ahora el futuro es incierto. La foto de 1976 está tomada un año antes de la formación del primer gobierno constituyente de la Transición democrática de 1977. Ha habido tiempo para todo en estos años. Para creer y dejar de creer. Para soñar y despertar. Para dudas y certezas. El problema es que los años pasaron, se llevaron muros, monumentos, casas viejas, corralones caídos. Construimos cosas que ahora no nos ilusionan. Ya no nos quedan cosas con las que soñar. En eso somos más pobres que nuestros antepasados. 


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