El aire es nuestro

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Cómo me impactó la primera vez que fui a Córdoba. Decían que había nacido en ese lugar pero en realidad nunca había ido allí. Por la ventanilla del cristal del coche, veía (con mis ojos de niño) restaurantes, hospitales, pastelerías, grandes cines, vallas publicitarias anunciando las cajetillas de tabaco de Marlboro. Todo lleno de semáforos, de taxis, de gente que iban de un lado para otro. Un Galerias Preciados del que entraban y salían cientos de vidas.Pero veía que allí faltaba lo más esencial: el aire nuestro. Ese que se respira en nuestro campo, en nuestro olivar, en nuestra sierra.

Durante estos últimos 30 años hemos intentado parecernos a esos lugares llenos de gente. Una guerra perdida porque somos menos. Hemos intentado copiar la vida de las grandes capitales sin caer en la cuenta de que somos muy diferentes. Tenemos nuestra historia, nuestro paisaje, nuestra forma de ser. Y nuestra economía. Tendríamos que querer más a nuestro comercio comprando en él. Querernos más. Estar más juntos. Pedir más sin colores políticos. Si ahora se logra lo de la Residencia y las plazas concertadas celebrarlo todos sin mirar que ha sido gobernando este o gobernado el otro.

A mi me parece que aquel humo de coches que ya tragué hace años cuando fui por primera vez a la gran ciudad, aquel estrés de la gente y aquel continúo desasosiego que se percibía y casi se respiraba, era más nocivo que el aire limpio de nuestros campos y nuestros pueblos.

Hasta el aire nos quieren quitar. El aire nuestro. Y mientras tanto, seguimos sin decir nada.Las capitales atraen a clientes, a jóvenes, a personas que se van hacia allí. Y nuestro paraíso lo estamos dejando vacío.


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