La recesión que nos viene y saber cerrar los ciclos

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


La economía mundial y la que afecta a nuestro país, en los últimos 2 lustros, ha tenido pequeños repuntes de recuperación, pero sólo han sido eso, pequeños.

Y encima están nuestros problemas, que todos conocemos, y que no son pocos, como el problema separatista y la falta de gobierno, donde todo apunta a seguir perdiendo el tiempo y tener que llegar a unas nuevas elecciones. Ahora además se suma la guerra comercial entre las dos potencias mundiales como son China y Estados Unidos, que afecta de forma negativa a toda la economía mundial. Un resfriado en uno de estos países supone para España un ingreso en planta, y de ahí a la UVI sólo queda un paso.

De los consabidos decretazos de los viernes que hizo el gobierno de Pedro Sánchez, unos, los menos, han sido acertados, pero la mayoría han sido un derroche de dinero que fomentan el cobrar y trabajar en la denominada economía sumergida, además de suponer un gasto anual de más de 2.200 millones de euros al año.

Dentro de mis limitados conocimientos macroeconómicos, sí me dan para ver y comprender que se avecinan meses de estancamiento y recesión, porque aparte de lo que digo, hay dos termómetros que evalúan la misma.

Una es la valoración de la bolsa con el IBEX- 35 y otra el valor de la onza de oro. La primera ha perdido en las dos últimas semanas lo poco que había subido desde los primeros meses del año, estando entre un 30 y un 35% por debajo de lo que debería de estar.

Si hablamos del oro, que es un valor de refugio a nivel mundial, tiene un efecto inverso, o lo que es lo mismo, mientras peor está la economía mundial más sube de valor. En la actualidad, la onza (pesa 28,35 gramos), está por encima de los 1.500 dólares, lo que equivale a que 1kg de oro, vale la friolera de 47.000 €. Este precio está muy alto, precisamente porque la economía no remonta.

Si la economía estuviese no bien, sino simplemente normal, el precio del oro no sobrepasaría los 30.000 € /Kg.

Y muchos, cuando lean esto último, dirán: Bueno, ¿y a mí en qué me afecta esto, si yo no invierto en bolsa ni tampoco en oro? Pues les afecta más de lo que puedan pensar, ya que repercutirá en empleo, encarecimiento de productos básicos, etc.

En unos días de vacaciones he aprovechado para visitar varias ciudades de Aragón que no conocía, y en esas visitas he reforzado mi pensamiento de que los dos pilares más grandes de creación de puestos de trabajo están en los directos e indirectos que crea el turismo y el capítulo funcionarial.

La gran pregunta es si con esto dará para mantener unos mínimos de equilibrio y sostenimiento para no retroceder aún más.

Abróchense los cinturones, porque para una parte de trabajadores y empresarios privados se avecinan fuertes turbulencias.

En la segunda parte de este artículo, me voy a centrar en lo importante que es para cualquier actividad el saber decir hasta aquí he llegado, porque considero que este ciclo se ha terminado.

Yo, particularmente, soy de los que pienso que todo en la vida es cíclico y que es solo cuestión de tiempo. Pero no es fácil saber decir hasta aquí.

Si hablo por mí mismo, puedo poner varios ejemplos en los que cerré ciclos y la verdad es que me alegré bastante con el paso del tiempo. No fue fácil en su momento, pero el porcentaje de acierto aumenta con la reflexión y el tiempo mínimo que hay que tomarse para acertar.

También tengo que decir que en alguna que no supe cerrar, con el paso del tiempo, comprobé que me produjo el efecto negativo.

Como dice el gran escritor pozoalbense Juan Bosco Castilla Fernández, “El tiempo es una de las cosas más valiosas que tenemos y depende de cómo lo utilicemos será bien aprovechado o, por el contrario, no sacaremos el jugo al mismo”. Él hizo esta reflexión en una charla que dio en AFEMVAP pocos días después de haber recorrido parte del Camino de Santiago, afirmando que, con casi total seguridad, aunque la experiencia le había sido muy gratificante, no volvería a repetirla, porque en la vida hay muchas cosas nuevas por hacer y el tiempo que tenemos es limitado.

Hay una manida frase, que solemos escuchar con bastante asiduidad, que es: “Es que yo no sé hacer otra cosa. Y si no hago esto no sé vivir”.

Todos conocemos a personas que en el capítulo de la política no han sabido cerrar el ciclo y al final se han lamentado. Aunque aquí en la mayoría de las veces prima el capítulo económico, al final se quedan sin empleo y con enemistades, incluso con compañeros del mismo partido.

En mi caso, como ciclos terminados creo que acertadamente, puedo mencionar algunos como el cambiar de trabajo, dejar de ser entrenador de fútbol, cambiar la práctica de deportes que eran más desgastadores por otros

más suaves, dejar de leer periódicos deportivos, etc. También, como comentaba antes, de no saber cerrar algunas etapas a tiempo me arrepentí.

Como bien afirma la frase que encontró inscrita en un lugar Juan Bosco Castilla Fernández en su peregrinar por el Camino de Santiago, “La vida es corta pero ancha”. Ancha, porque si sabemos aprovecharla y experimentar con actividades nuevas, casi seguro que nos enriquecerá mucho más y como consecuencia estaremos más llenos.

Termino con la invitación a que cada uno, según sus propias circunstancias, reflexione sobre el tema. Y con ello no quiero decir que haya que cambiar necesariamente nuestro estilo de vida o gran parte de nuestros hábitos, pero creo con toda humildad que conforme vamos cumpliendo años se van quemando parte de nuestras etapas, de las que estoy convencido que hay que saber cerrar en su momento.


No hay comentarios :

Publicar un comentario