Pongamos que hablo de vivir ( LXII)

JOSÉ ANTONIO CARBONERO FERNÁNDEZ


Si el campo se ahoga, la Comarca de los Pedroches también se ahogará con él. Parece que nos somos conscientes de esta dura realidad que se nos podría avecinar si todo sigue así, pero sin ser pesimista, es una verdad inmutable. Si miramos a nuestro alrededor, comprobamos fehacientemente que toda nuestra economía se basa mayoritariamente en la ganadería y la agricultura, la mayoría de nuestros recursos provienen estos sectores, y son ellos y no otros, los que nos dan, de una parte, de comer a nosotros y de otra, se encargan de alimentar a los demás.

            Miles de agricultores y ganaderos se manifiestan por toda España reclamando una solución lógica y digna para intentar resolver un problema bien complicado. Problema que desgraciadamente que lleva azotando al sector durante décadas, con el paso del tiempo vemos que si no ponemos remedio, de tanto exprimir a la gallina de los huevos de oro, vamos a conseguir que nos deje sin ellos.

            Es inconcebible lo que está pasando, los atropellos de las grandes distribuidoras para con todos los productos agrarios y ganaderos, la falta de ética y moral, que a base de reincidentes tropelías ha motivado que un sector, harto de esta harto, salga a la calle reivindicando lo justo por derecho. Y es que ya no se aguanta más, los precios son los mismos de hace 30 años, sin embargo los costes se han multiplicado, es imposible hacer viable una explotación en esas condiciones.

            Encima, ya en el caso del AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra), chirría de verás, de modo que se mete en el mismo “saco”, a la hora de trabajar con los precios de los aceites producidos, al obtenido en una finca intensiva o super-intensiva con riegos y abonados constantes, y al AOVE obtenido en una finca de  secano en plena sierra de los Pedroches, por favor, es una falacia inaceptable, a todos los niveles (costes, producción sostenible, contaminación, fijación de la población, etc.).

            Evidentemente no son comparables los gastos de producción de un olivar de sierra con los gastos generados en una finca super-intensiva, eso es obvio, pero tampoco es igual el aceite producido, ni de lejos, y justamente eso es lo que se reivindica, y el consumidor debe saberlo y defenderlo también ¡Qué diantres¡, pues si no somos nosotros mismos los que defendemos nuestro olivar, nuestro producto, nuestra comarca y nuestro futuro y el de nuestros hijos, tengan por seguro que nadie de fuera de nuestro entorno vendrá a hacerlo.               

Los agricultores sólo piden “precios justos y razonables”. Como bien decía un artículo de la revista Olimerca, justos objetivamente para el productor, y razonables para el consumidor, porque que si los PVP de los aceites de oliva calidad “standard”, que representan más del 80% del consumo mundial, se disparan, el consumo se hunde, y aumentan sin control en cualquier país las marcas de distribución, y reaparece el aún más peligroso fantasma de las grasas sustitutivas (palma, coco, colza, etc.).
        
         Esperen que aún hay más, como les decía, no solo el olivar se ve afectado, el principal problema, es que afecta de forma estratégica y bien dirigida, a todo el sector, por ejemplo según el portal www.hortoinfo.es, el producto hortofrutícola que ha sufrido un mayor incremento margen comercial en enero desde el productor al consumidor ha sido la patata con un (635%), seguida por la cebolla con un (620 %), el repollo (558%), el ajo aumentó su precio un (554%) y la mandarina un (509%). Tomates, pimientos, pepinos, calabacines y berenjenas han tenido márgenes más moderados, pero también importantes, ustedes creen que así es viable seguir produciendo.

             Llevar las patatas desde el productor hasta el consumidor en el mes de enero incrementó su precio medio en 7’35 veces, según el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) de los alimentos que elabora cada mes la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). El IPOD de enero aplica un precio medio pagado al agricultor por cada kilo de patata de 0’17 euros, cifra que se incrementa en un 635 por ciento al llegar al consumidor, que pagó en enero un precio de 1’25 euros por cada kilo. También ha sido alto el margen comercial que se ha aplicado a la cebolla, un 620 por ciento, ya que se pagó al agricultor a 0’20 €/kg, subiendo su precio al llegar al consumidor hasta 1’44 €/kg., 7’20 veces más, en fin, esta es la situación.

            En fin, hay una frase en la película de Espartaco muy interesante: "La muerte es la única liberación para el esclavo, por eso no la teme..., por eso venceremos", del mismo modo ojalá que este no sea el fin último que nos depara esta situación, espero y deseo que el sector político, las administraciones, grandes distribuidoras, etc., se hagan cargo de la importancia de lo que está sucediendo, que regulen adecuadamente y valoricen como debe a nuestro sector, como les decía al principio, es el motor de este país, puesto que hablamos sin ningún género de duda, de quién se encarga de alimentarlo a diario.

 



 



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