El mito, el rito y la promesa del voto

ARTURO LUNA BRICEÑO


“Aquí comienza el Libro de los Tiempos (Kitab al Anwá). Él está destinado para recordar las estaciones del año; el regreso periódico de los tiempos. Las épocas de las plantaciones, los procedimientos agrícolas, las rectificaciones de las estaciones y la recogida de los frutos. Esta obra es de Arib ben Said, juntamente con Rabí ben Zayd, el obispo, y fue compuesta para el califa al Mustansir”.

El Libro de los Tiempos era un informe que los cristianos de Córdoba y de Toledo le hacían a Abderramán III, para que supiera como era su vida, sus celebraciones y trabajos en Al Andalus. Fue escrito en el año de 961. En realidad es un gran calendario y así se le conoce también: El Calendario cordobés.

En él se habla de las fiestas que los cristianos celebraban en sus basílicas y monasterios. En realidad se denominaba así a las comunidades mozárabes cristianas que vivían en los campos. Eran los herederos, en costumbres y religión, de los paleocristianos romanos que vivieron en sus villas y cortijadas.


Aspecto que presentaba el Santuario de la Virgen de Luna en el año 1962.

En el día 7 de enero leemos algo que creo que le afecta a Pozoblanco: “Día 7. Los cristianos celebran la fiesta de (san) Julián y de sus compañeros muertos y enterrados en Antioquía y declarados mártires. Y es en el monasterio de Fragellas, también llamado Album, (Blanco) en la montaña de Córdoba, adonde se congregan los fieles”.

Son muchas las romerías a los más de doce monasterios y basílicas citadas en la zona de los actuales Pedroches.

Ibn Jayyán, cronista de Abderramán III, indica el itinerario seguido por el Califa al volver de Toledo a Córdoba: “Y partió Al Nasir desde Malagón un sábado llegando al wadi Armis( Rio Guadalmez) y luego hacia Tyr ben Titat, de esta pasó Qalyana (algunos historiadores creen que este lugar es ahora donde está el Santuario de Luna) y después hacia el Armillat ( Monasterio de San Zoilo en el vado del Guadalmellato, hoy sumergido en el pantano) y por último a la parada de posta de la almunia de Nars, (Alcolea)”


Instantánea tomada en la Romería de la Virgen de Luna del año 1962.


Este trazado concuerda con uno de los tres caminos cortos entre Córdoba y Toledo; El camino orientado por donde sale la luna. Que era uno de los transitados por los mozárabes peregrinos cordobeses, cuando cumplían con su voto de ir a Toledo una vez al año. Los otros caminos eran los del Sol y el de la Estrella.

El pasado domingo los devotos de Pozoblanco, siguiendo la llamada del ritual cristiano, nos convocamos en romería para ir al Santuario de Luna a recoger a la Virgen para traerla con nosotros hasta Pentecostés. Y así se hizo.


Romería de la Virgen de Luna, año 1986.

Pero este ritual nunca fue así. Se estableció por las luchas y pleitos que los dos pueblos que comparten devoción a la Virgen de Luna: Pozoblanco y Villanueva de Córdoba tuvieron a lo largo de tres siglos. Hasta que se decidió que cada pueblo tendría a la imagen en su iglesia cuatro meses y los otros restantes los pasaría en su ermita. El pleito se litigó en el Arzobispado de Toledo, respetando que este santuario estuvo protegido por los Templarios en el siglo XII y por sus herederos, la Orden de Calatrava, en el siglo XIII. La ermita de la Virgen de Luna formaba parte de la Dehesa de la Jara, y esta fue entregada a los Calatravos por el Rey San Fernando, tras la batalla de las Navas de Tolosa. Por ello cada una de las siete Villas de los Pedroches tenía derecho a hacerle fiesta y obligación de mantener la lámpara de la ermita y el santuario. Por este origen fue desamortizado en el siglo XIX.
El mito dice que tres pueblos Pedroche, Villanueva de Córdoba y Pozoblanco eran los que tenían derecho a ella. Pero eso es un mito y no es cierto.


Romería en los años 80.



El voto o promesa más común es hacer andando los dos caminos o hacerlo en el de vuelta. Lejos quedan los exvotos de cera o corte de trenzas de pelo que se le hacían antaño. Hemos cambiado con los tiempos y cada día se da cita en la romería de la Virgen de Luna más gente. Pero eso tampoco fue así. La Romería ha ido creciendo con el progreso y la facilidad de acceder a la ermita. El rito, el mito y el voto han mutado en una cita en La Jara en la que las familias se congregan junto a le Virgen para verla salir y acompañarla a su otra casa: Pozoblanco.


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