No es abuso, es violación

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Así que los jueces no han condenado a los acusados por violación sino por abuso sexual continuado que no requiere uso de violencia ni intimidación. Y ni siquiera le han puesto la pena máxima prevista para este delito, que sería de diez años en vez de los 9 que le han caído a cada uno.

¿Dónde están las leyes que nos protegen? ¿Dónde está la justicia? ¿Quién cuida de nuestros derechos? ¿Por qué al final las leyes maltratan a las buenas personas y dejan sin sanciones acordes a los que atentan contra los demás? ¿En qué país vivimos?

La justicia vive, a veces, a la retranca. No va al compás de la sociedad actual. Lejos de ponerle freno, han entrado en consentir una perversión que socialmente resulta vomitiva y mucho más sancionable. No hay argumento posible para razonar lo que sucedió en Pamplona. Pero es la España en la que vivimos, la que gira al revés. Se ve hasta normal vivir con la casa boca abajo. Convendría volver a la sencillez, a la honradez y al sentido común. Hay que encontrar un país justo. Solo así se puede pensar que hay futuro.

Este país vivió su destrucción económica por consentir tanto de tantos. No solo la destrucción fue económica, también fue una destrucción social. Hemos amparado a los malvados con una ideología perversa e inhumana.

La justicia es algo más que un derecho reglado administrativamente. ¿Dónde está la sensibilidad? Nosotros necesitamos de los jueces. Este mundo no es justo y por eso precisa de los jueces. Es un mundo lleno de engaños, perversión, robos, violaciones..Y luego están las ideologías. 9 años es muy poco para la barbarie de esta manada de sinvergüenzas. Es muy poco. Pero, muchos de los que ahora piden una pena ejemplar (más fuerte) son los que piden que se rebajen las penas a asesinos de ETA y callan como mudos consentidores por otras injusticias grandes.

Menos mal que está el ciudadano libre, ese que solo sabe de verdades puras (sin contaminar). La justicia es una cosa y los jueces, otra bien distinta. La verdad es una cosa y el oportunismo, otra. La barbarie es barbarie esté en este lado o esté en el otro. Hay un cansancio generalizado por los argumentos interesados, manipulados y politizados. La sentencia de ayer es una vergüenza se mire desde donde se mire. Solo hay que ponerse en el lugar de la víctima. El problema es que no somos lo que pensamos. Somos lo que hacemos y no hacemos nada porque esto cambie.

Injusticia. No debería ser así. Pero lo es. Y el resultado es que con decisiones así hemos creado un país lleno de ladrones, golpistas, violadores, ocultadores, mafiosos, delincuentes y corruptos. Seguirá siéndolo. No le quede duda. La justicia tiene que ser mucho más sensata, más rápida, más efectiva. Y eso no se cambia de la noche a la mañana. A algunos no les interesa ni que cambie eso. Hay muchos que viven en El País de Nunca Jamás. Me refiero a nuestro país, donde nunca pasa nada. Y si pasa, es muy poco. Ese país donde las malas acciones se pagan de pasada. Decadencia es el resultado de toda esa impunidad. El futuro no es para el honrado, el futuro es del que sortea las leyes. Ya no se aprenden las leyes para llevarlas a cabo, se aprenden para sortearlas. Y así nos va. Nos dejan darnos puñaladas entre nosotros.

No es abuso, es violación. Como diría Sabina en esa canción que le regaló un día a Ana Belén, “Mentiras que ganan juicios, tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad, que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar”. Yo soy de la manada que defiende a la chica. No de esa manada que se va a quedar sin el castigo que merecían sus vergonzosas acciones.



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