Adiós al Centro Deportivo La Dehesa

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


En este artículo que empiezo le vendría como anillo al dedo el estribillo de las famosas sevillanas de inicios de los setenta, “Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma….”. Estas contadas, pero sentimentales palabras, definen perfectamente lo que unas decenas de personas sentimos con lo que son los últimos días del único centro deportivo privado de Los Pedroches, que ha estado funcionando durante ocho años y medio, y que echará el cerrojo el próximo día 31 de julio.

Por diversos motivos, que no vienen al caso, se pone el punto y final a una instalación de alta calidad, que cuajaron los cuatro socios, Paco Vargas, Javier Sánchez, Miguel Valero y Eduardo Lucena, este último lleva más de 3 años desvinculado de la sociedad.

Hace ocho años y medio se inauguró, en plena efervescencia del deporte de moda: el pádel. En una nave de 1800 m² existen cuatro pistas de pádel de primera calidad, varias salas con multitud de aparatos de gimnasia y diferentes modalidades de ejercicios, vestuarios, aseos, duchas y hasta bar.

Ha sido la primera instalación cubierta de nuestra zona, con lo cual nadie se ha perdido ningún partido por las inclemencias del tiempo. Teniendo en cuenta que el pádel requiere de cuatro personas para que se pueda disputar un partido, con lo cual no es fácil el ponerlas de acuerdo para que a esas cuatro personas les venga bien la misma hora, si además las pistas donde se pretende jugar están a cielo descubierto, en los meses de otoño, invierno e incluso primavera, muchos partidos no se pueden jugar por el obstáculo que suponen para el juego las inclemencias meteorológicas.

Pozoblanco, en el momento que se abrió este centro, igual que hoy, cuenta con cuatro pistas en el recinto ferial, pero las mismas son de categoría regional, ya que están al aire libre, mal orientadas (pues están este-oeste, cuando deberían de estar norte-sur) además de estar construidas de cemento. En definitiva, las peores pistas de la comarca. Aquí, los profesionales del Ayuntamiento y el concejal de Deportes del momento, se coronaron de gloria haciendo esta chapuza en el pueblo de más habitantes de Los Pedroches.

Quizás el cierre de “La Dehesa” sirva en parte para que el actual equipo de gobierno se pueda beneficiar adquiriendo dichas pistas a precio de oferta.

En estos cerca de dos lustros, son varios cientos de deportistas los que han pasado por dicha instalación, usándolas también ciudadanos de distintos pueblos de nuestra zona. Como todo en la vida, los primeros años fueron de una efervescencia tremenda, con multitud de torneos y clases particulares de todo tipo. Pero el paso del tiempo, el asentamiento del primer “boom” y la falta de habitantes, han restado presencia en los dos últimos años, comparados con los primeros.

Mi primer contacto con esta instalación fue hace unos seis años, pues hasta entonces yo practicaba como prioritario el tenis, con lo cual mi presencia era muy intermitente. Desde hace más de 3 años tuve que dejar la práctica del tenis por diversos motivos, después de haberlo practicado de forma continua durante más de seis lustros.

A partir de aquí empecé a jugar con una poca más continuidad al pádel, pero sobre todo se ha intensificado en el último año, donde normalmente acudía a jugar dos partidos por semana.

Aquí he podido ver a cerca de medio centenar de personas, parte de ellas, aunque fueran minoritaria, mujeres, residentes de Prode, etc.

Practicar deporte en esta instalación, para algunos y para mí, tenía dos partes, la primera el partido, que disfrutábamos con las máximas ganas de vencer, y la segunda, la aparcería que echábamos en el bar, comentando las claves de la victoria y generando conversaciones de actualidad e incluso personales, lo que nos ha permitido el conocernos mejor como personas.

Yo he sido de los dos o tres más veteranos que en este último año hemos practicado allí este deporte, con lo cual me he beneficiado y pasado buenos ratos departiendo con personas mucho más jóvenes que yo.

Es de justicia mencionar a personas como Fernando Roa, pareja incondicional, que me ha inculcado conceptos básicos de este deporte, aunque unas veces le hacía caso y otras no. El jarote y buen amigo José Antonio Carbonero, Paco Vargas, Juan José García, mi hijo Miguel, José Antonio “Cachucha”, Félix “Apervalle”, José María Martín, Rafael del Moral, Kiko, Javier, Jorge Amade, Paco Mesa y alguno más que se me queda en el olvido, han sido compañeros en la pista y en la barra del bar, donde hemos potenciado una relación de cierta amistad, y cuando nos marchábamos nos íbamos con las endorfinas a tope.

Gracias sinceras a los que preñasteis y disteis a luz a esta novedosa y de máxima calidad instalación deportiva privada, pionera en las instalaciones deportivas de nuestra comarca, porque además de haber podido practicar un deporte tan bonito y dinámico como el pádel, todos sus usuarios hemos ampliado el círculo de relaciones humanas.


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