No soy de letras, pero...

DIEGO GÓMEZ PALACIOS


El título genérico de mis artículos para La Comarca es “Desde Córdoba” y habitualmente soy crítico, irónico, incluso caustico con las cosas que no me gustan de la capital, pero este trabajito podría escribirlo cualquiera desde cualquier punto de España.

No soy de letras muy a mí pesar, el explicarlo me ocuparía dos o tres folios, quizá lo haga en otro momento…, si me lo aguantan.

Pero entremos en materia, o sea dar leña, que me va mucho:

Trescientos años y pico desde que se creó la Real Academia de la Lengua Española con el lema “Limpia, Fija y da Esplendor”.

Decenas de ilustrísimos se ocupan de ello y para mí que se están dando algunos panzazos como los sapos. Esto, con otras expresiones más apropiadas y breves, lo anticipó el gran jarote D. Jesús Vigorra cuando conoció la vigésima tercera edición del diccionario, aún no disponible en librerías.

Lo compré en cuanto se puso a la venta. Se imprimió ¡Toma ya! en Italia ya que, como se sabe, en España no hay imprentas ni editoriales y además en Italia el idioma mayoritario es el español. Pero el meollo de la cuestión es lo de Limpiar, Fijar y dar Esplendor, lema de la RAE dese su creación:

Par empezar nos han limpiado los “huebos” en plural y con b; esta palabra tan hermosa se definía en la edición de 1970 como necesidad, hacer algo por necesidad. Debían haberla mantenido, aunque añadiesen “en desuso” o “antiguamente”. Antes no teníamos mas remedio que hacer casi todo por huebos; ahora habrá que seguirlas haciendo “por huevos”; que puede resultar malsonante aunque también la utilicen las mujeres. Aquí han limpiado innecesariamente.

“Pego” y sus derivadas pegolete y pegoso, conocidas por mí siendo un crio en Córdoba, habladas y escritas, eran aceptadas en primaria y en BUP por los profes de gramática y lengua. La palabra “pego” significa algo banal o innecesario, tontada, intrascendencia. Ahora los 84 responsables ignoran tal término con más de 70 años en uso; para ellos “pego” es solamente una fullería en el juego de naipes. Nuestro pego no se incorpora al léxico por no proporcionar Esplendor.

Eso sí, se incorporan palabrejas como “tetamen” y “culamen” que si tienen muchísimo Esplendor.

Me parece que, sin ser responsables directos de la XXIII edición, han incidido bastante en este Diccionario los 462 académicos de todos los países y paisitos americanos y los de Filipinas, porque se han colocado multitud de palabras autóctonas de esos lugares, que me complican la resolución de crucigramas.

No quiero olvidar el detalle anecdótico diciendo que en Los Pedroches y la Subbética cordobesa, pero también en Extremadura, La Mancha y otras zonas, existen muchísimas pécoras porque esta palabrota, además de nominar a una prostituta entre otras acepciones, en la 1ª se indica que se trata de una oveja. Esta definición ya figuraba en la edición de 1970; podrían haberla limpiado evitando posibles equívocos.

En definitiva, me considero en el derecho de hablar y escribir como me de la Real Gana, como se me ocurra, aunque se mosquee alguien de la RAE o de sus fans.


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