Fe de errores o cuando la pasión fervorosa nos hace perder la Guía

ARTURO LUNA BRICEÑO


Un vecino de página me acusa de cometer muchos errores en el artículo publicado el pasado día 28 de julio de 2018. El primer error que me achaca es de acuerdo a esto: “Lo que si se debe a la Orden de Calatrava es la recuperación de los lugares sagrados y de culto, que fueron fundados por las primitivas familias romanas que adoptaron el cristianismo en estas tierras. Templos y eremitorios que continuaron venerando y manteniendo los mozárabes y que los monjes guerreros de Calatrava recuperaron tras un siglo de olvido. Las leyendas de las apariciones de las vírgenes, que hoy veneramos en estos santuarios, algunas imágenes originales recuperadas, como la Virgen de Guía, y reliquias tan importantes como el baptisterio de inmersión que la Ermita de la Virgen de las Cruces del Guijo tiene en su sacristía, son retazos de una tradición que nos viene desde el paleocristiano a nuestros días, después de haber superado tiempos de persecuciones, de destierro y guerras”.

Tengo por costumbre enviar varias fotos adecuadas al texto para que la dirección del periódico elija la que mejor le parezca. Pero tengo otras, y entre ellas está una publicada en la década de los años 20 a los 30 del siglo pasado. Es una foto de las excavaciones que las Universidades Católicas Alemanas hicieron en el Monasterio Mozárabe del Germo, que se encuentra a orillas del Guadalbarbo y al pie de la Chimorra. Pero junto a ellas hay otra foto de imágenes de piedra y lapidas que ellos dicen que pertenecen a unas catas hechas en la Virgen de Guía en Villanueva del Duque. Son imágenes de santos que se veneraban en los Monasterios paleocristianos de Los Pedroches. Monasterios y Basílicas que daban culto a imágenes de sus mártires y rara vez a la Virgen, tal como hoy la conocemos. La advocación mariana y dedicar las ermitas a la Virgen María es obra de los templarios, de los que sabemos por un Beneficio Curato que se conservaba en Almodóvar del Campo, que en 1595 declaraban que pertenecía al Convento Fortaleza Templario de Santa María de Mochuelos, que ya había desaparecido. Estos templarios vinieron a Los Pedroches con su principal obligación: cuidar y defender los caminos que los cristianos hacían en sus peregrinaciones. Caminos y santuarios de los que ya hemos hablado. 

Posada de la Carretera, 1901.


La Virgen de Guía de plata policromada, difícilmente podía proceder de una montura templaria. Las vírgenes negras templarias, las que ellos llevaban en el pomo de su montura, eran de ébano. Así que la que se perdió en Hinojosa del Duque debía de ser de esa materia. Aunque tal vez fuera una imagen de piedra de las veneradas en los Monasterios Mozárabes. La respuesta la tenemos que buscar en los Archivos de la Orden de Calatrava que son los que rescataron estas tradiciones religiosas y esos lugares sagrados.

Pero donde éste devoto de la Virgen de Guía arremete sin piedad; es contra la foto de esa imagen y su pie. Siguiendo la costumbre de no publicar nada sin documento que lo avale, le informo al piadoso vecino que tal desaguisado lo hizo: Don Francisco Carreras y Candi. Uno de los etnógrafos más reputados de España. Lo hizo cuando dirigió la enciclopedia: “Folklore y costumbres de España”. Editorial Alberto Martín. Barcelona 1931. 

Folklore y costumbres de España.


Consta de tres tomos ricamente encuadernados. En el tomo tercero, en el último apartado titulado: “Costumbres Religiosas”. Trabajo firmado por otro gran etnógrafo: “Valeriano Serra Boldú”.

Carreras y Candi, era miembro de la Academia de las Buenas Letras y Artes de Cataluña y Correspondiente de la de Bellas Artes y Letras de San Fernando de Sevilla. Y la enciclopedia que dirigió se escribió para dotar de literatura y descripción al “El Pueblo Español de Barcelona”, ese museo etnográfico en el que se copiaron, al centímetro, monumentos y edificios significativos de quince regiones de España. Mi teoría es que la información y la foto de la Virgen de Guía se la aportaron desde Sevilla, y debió de llamarle la atención que la apariencia de una virgen de vestir barroca andaluza tuviera la cara, ornada con una cofia, cuando en realidad, la faz de la virgen, era una imagen sedente con el niño en brazos de pequeño tamaño. 

Estatua de Francesc Carreras y Candi.


En la página web de Villanueva del Duque se dice que es Patrona de ese pueblo y de Alcaracejos y que se venera, desde tiempo inmemorial, en Hinojosa del Duque, Torremilano y Fuente la Lancha. Lo mismo asegura la página Vaticana y esas mismas noticias se dan en el interrogatorio para la creación de la Audiencia de Extremadura, que se hizo en 1794.

En cuanto lo de patrona del Cuerpo de correos, he de decir que mi abuela materna: Valeria Molero López era de Alcaracejos y su padre, mi bisabuelo procedía de Azuaga y se estableció en Alcaracejos como “correero”. Correero era también Ginés Sánchez, padre de Juan Ginés de Sepúlveda. Vivía en Pozoblanco, donde fue alcalde y residía, con mucha frecuencia, en Córdoba. Se encargaba de traer y llevar el correo. Parte de él lo dejaba, en la Venta de Egas, muy cerca de Espiel, y que era una posta. Allí otros correeros lo recogían y distribuían. Labor que realizaron, hasta los años de 1.960, otros correeros a los que conocimos como “cosarios” y que el último de ellos era de Villanueva del Duque y recorría diariamente el camino desde este pueblo a Pozoblanco, hasta que fue asesinado y enterrado en un pozo de una de las casetas de peones de las vías del ferrocarril, cerca de Alcaracejos. Fue descubierto este crimen porque un sobrino suyo lo sustituyó, y cuando pasaba por el lugar, el mulo que tiraba del carro se paraba y relinchaba. 

El Quitab.


Este gremio tenía por patrona a la Virgen de Guía. Y la Guía que seguían en el camino largo mozárabe a Toledo, bifurcaba en el lugar que ocupa hoy el Santuario. A poniente iba el camino a Extremadura y a levante, por las veredas de la Mesta, a Torremilano y de allí al vado del Guadalmez en el Santuario de Veredas. Camino que salía de San Zoilo del Armillat (Guadalmellato), subía el río hasta el Santuario de la Estrella y por el Puerto Calatraveño al Santuario de Guía y por los cordeles a las veredas siguiendo la Guía (La Cañada Real Soriana). Estos nuevos nombres se los dieron los templarios, que se orientaban en los caminos por los astros y las estrellas. La Orden de Calatrava fue la que bautizó a las Vírgenes de acuerdo a esa orientación. Estrella, (Espiel) Sol (Adamúz) Luna (Pozoblanco y Villanueva de Córdoba) Veredas (Torrecampo) Cruces (de caminos y veredas en El Guijo y antes Santa Eufemia).

Y por último en la Respuestas al Interrogatorio del Catastro de Ensenada, el Concejo de Alcaracejos, declara bajo juramento, que es una de las Siete Villas de los Pedroches y la sitúan en el sexto lugar. Lo que viene a decir que fue la penúltima que se fundó.

Siento mucho que los pueblos que comparten acogimiento y fiesta de la Virgen de Guía no lo hagan con el mismo fervor que lo hace su pueblo. Yo no puedo hacer nada, pero si me sumo, en memoria de mi abuela a ese “¡¡Viva la Virgen de Guía!!”… y su Niño. 


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