Las historias de mi padre (XII)

ANTONIO ARROYO CALERO


Una Ley municipal de 1877 aprobada a propuesta de D. Antonio Cánovas del Castillo, varias veces primer ministro en el periodo de la restauración borbónica, establecía el nombramiento de concejales por el sistema de votación popular si bien existían restricciones significativas para poder ejercer el voto. No todos los varones podía votar sino solo aquellos con un determinado nivel de renta.

A las mujeres les estaba negado el derecho al sufragio.

Tendría que llegar la II Republica para que la mujer pudiera votar.Ello ocurrió el 1 de Octubre de 1931, día en que las Cortes, por ajustada votación, aprobaron este derecho. Las tres únicas mujeres diputadas intervenián en el debate. Defendía el voto femenino Clara Campoamor ( Partido Radical) y se oponían Victoria Kent y Margarita Nelken pertenecientes a partidos de izquierdas.

Hemos de aclarar que si bien las mujeres no podían votar si podían ser elegidas.

Parece chocante que representantes de partidos de izquierdas fueran contrarias al voto femenino. Pensaban que el voto de la mujer estaría dirigido desde el confesionario. Desconocemos si estaban acertadas o no pero si sabemos que en las primeras votaciones en las que pudieron ejercer este derecho, las celebradas el 19 de Noviembre de 1933, ganaron los partidos de centro-derecha.

En poblaciones superiores a 6.000 habitantes la figura del Alcalde era considerada como Delegado del Gobierno y por tanto era el Gobierno Central quien lo nombraba de entre los concejales electos.

Esta Ley sufrió ligeras modificaciones. A primeros del siglo XX el nombramiento de Alcalde seguía siendo potestad del Gobierno Central. La inestabilidad era un signo de los tiempos. En los primeros veinte años del siglo, Pozoblanco tuvo trece Alcaldes y solo en el año 1900, fueron cuatro los alcaldes de la localidad nombrados por el gobierno Central.

La figura de Secretario de Ayuntamiento hunde sus raíces en los antiguos “Escribanos de Concejo”. Fue establecida en la Constitución de 1912. Uno de sus artículos dice: “ Habrá un secretario en todo Ayuntamiento elegido por éste a pluralidad absoluta de votos y dotados de fondos del común”.

En el periodo en el que D. Francisco Dueñas Rojas fue Alcalde de Pozoblanco ( 11/1/18 al 4/4/20), se incorporo al Ayuntamiento de la localidad un nuevo secretario procedente de Benamejí.

Debió de ser este funcionario hombre “espabilado” y muy pronto adquirió un protagonismo social y político que motivó las críticas, envidias y comentarios negativos entre la población.

No suelen suscitar muchas simpatías aquellos que se encumbran de forma rápida y ostentosa.

Fueron siempre las fiestas de carnaval ocasión para hacer crítica popular.

Contaba mi padre que en el carnaval de uno de aquellos años se cantaba la siguiente coplilla referida al personaje que nos ocupa:

“Se ha traído Don Francisco un pollo
criado en Benamejí
no tenía más que miseria
cuando el pollo llegó aquí
me lo “atrencogio” un barbero
y le esquiló la cabeza
las barbas se las dejó
le fue creciendo la cresta
y apenas había terminado
de perder la miseria el infeliz
cuando ya mandaba más
que el pollo Don Agustín (*)

(*) Seguramente se refería a D. Agustín Caballero Fernández ( Alcalde de Pozoblanco 20/11/09 al 1/1/14)

Este personaje llegaría luego a ser Alcalde de Pozoblanco.

Y esta era de las muchas historias que contaba mi padre.


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