Pongamos que hablo de vivir (LII)

JOSÉ ANTONIO CARBONERO FERNÁNDEZ
(Técnico de la Cooperativa Olivarera Ntra. Sra. de Luna de Vva. de Córdoba)


“En abril, pocas lluvias y nubes mil”, ciertamente, abril es un mes que no deja indiferente a nadie del sector ganadero y olivarero. Como bien dice Lorenzo García de Pedraza, meteorólogo especializado en agricultura, es un mes siempre revoltoso, que en el campo tiene fama de ser muy complicado, informal y traicionero, caracterizado por sus bruscos cambios. Los días de auténtica primavera se mezclan con otros de carácter invernal; días despejados y soleados alternan con otros de chubascos y tormentas y marcados retrocesos al frío con noches de helada.

A lo largo del mes, la luz solar aumenta una hora y cuarto. Con tiempo despejado apacible y soleado, suben las temperaturas y van apareciendo las primeras aves emigrantes, florecen los campos, vuelan los insectos y surgen los reptiles; es así como la subida térmica desencadena un ritmo ascendente de la savia. No en balde dice el proverbio que “luz y calor son el tesoro del labrador”.

Las lluvias de Semana Santa han llegado justo a tiempo para algunos cultivos de la península pero desafortunadamente demasiado tarde para otros. Este 2019 ha arrancado especialmente seco en España. Pero durante este mes y sobre todo, la Semana Santa, han llegado las demandadas precipitaciones, de forma más o menos generalizada, afectando por cierto duramente a la zona litoral a través de la gota fría, pero en definitiva, suponiendo un respiro para muchos cultivos, pero realmente, ¿Cómo ha afectado este hecho?, pues depende.

Está claro que las precipitaciones de abril afectan de manera directa y muy diferentemente a los cultivos, por ejemplo, para las viñas o los olivos ha supuesto un importantísimo alivio, pero en otros casos, como la fresa, peligran por la intensa humedad y las enfermedades que esto acarrea. Esto lógicamente afectará en última instancia al consumidor final, como siempre, que un cultivo funcione mejor o peor acabará teniendo su efecto en el precio final a la hora de ir a comprarlo al supermercado. Si hay escasez habrá que importar y se encarecerá, y si todo funciona como debería, los productos serán más baratos.

Rememorando, las precipitaciones medias desde enero hasta marzo han sido paupérrimas, lo cual estaba provocando que los cultivos empezaran a pasarlo realmente mal. En nuestra Comarca de los Pedroches, el olivar, la dehesa, las siembras, etc., mostraban un estado lamentable que solamente la lluvia era capaz de solucionar convenientemente, por tanto que caiga y bien, porque como dice Pedro Guerra: “La lluvia nunca vuelve hacia arriba”.

En estas últimas semanas, ha llovido más que durante los tres primeros meses del año, lo cual resulta muy positivo para el cultivo del olivo, que agradece profundamente estas precipitaciones ya que inciden de manera efectiva y directa sobre la prefloración del mismo, incidiendo de forma sustancial, en la formación de flores o lo que conoce como “trama”, y en el posterior cuaje de flores y formación de frutos.

Por tanto la lluvia ha llegado, no en demasiada cantidad y quizás un poco tarde, pero ha llegado y eso es lo importante, porque llega en un momento en el que todo el sector agrícola y ganadero estaba desesperado porque lo hiciera. La típica tendencia mediterránea a la sequia que padecemos, desgraciadamente siempre amenazante en nuestras latitudes, junto con la cercanía de los procesos básicos del cultivo del olivo como son floración y cuaje, hacía imperiosa la necesidad de pluviometría.

Por tanto, queda claro que el mes de abril es dirimente en este ámbito. De él depende el éxito o fracaso de una campaña, miles de personas sujetas a un solo deseo: ¡Que llueva¡ y mucho si me apuran. La agricultura y ganadería extensiva de secano tiene cierto tono agridulce, pues siempre estamos mirando al cielo, preocupados por la falta de lluvias, sin embargo, en el momento que comienza a llover, una inconfundible sensación placentera se apodera de nosotros, no es baladí, pues de ello depende una Comarca entera.


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