Leer y escribir " La lectura es el taller de la escritura"

SEBASTIÁN MURIEL




La historia de la Humanidad cuenta que la escritura provenía de los dioses: Los griegos concebían que Prometeo se la había dado al hombre como un regalo. Los egipcios, que era un magnífico don de Tot, dios del Conocimiento y para los sumerios, la diosa Inanna se la había robado a Enki, el dios de la Sabiduría. Con el paso del tiempo, las investigaciones dejaron de apoyar la intervención divina asumiendo que ni Prometeo ni Tot nos regalaron nada: escribir fue una herramienta que el hombre desarrolló para supervisar la Economía.
Nacida la escritura es lícito pensar que la lectura fue un hecho simultáneo: resultaría un absurdo diseñar unos símbolos que no signifiquen nada. Así que escritura y lectura fueron procesos simultáneos y podemos afirmar que ambos pueden tener la misma edad.
De niños aprendimos a escribir y a leer con la “t” de tomate, la “l” del león y con la “u” de uña. La “muestra” de cada día, que para acabar antes la hacíamos por columnas, moduló nuestra letra. ¡Qué tiempos tan lejanos! Recuerdo la mesa del maestro con libros apilados y todos los alumnos leyendo alrededor. Todos los días un dictado o alguna redacción. Todos los días lectura en alta voz. Quizás los métodos no eran muy ortodoxos comparados con hoy pero la mayoría de aquellos enseñantes lo hicieron bien. Desde mi particular visión, lo hicieron lo mejor que pudieron y supieron y les estoy sumamente agradecido por ello.
Tanto leer como escribir son caminos de comunicación: uno te lleva directamente a los demás y al mundo que te rodea, y el otro conduce siempre a ti, a lo que te preocupa, a lo que sabes o a lo que sientes. Preocupaciones, conocimientos y sentimientos que a su vez pueden ser leídos, compartidos con otros. Es por eso que lectura y escritura subliman al ser humano, lo elevan a cotas no imaginadas, lo enriquecen y al mismo tiempo le hacen pensar en su infinita pequeñez al verse navegar en el universo de los otros, los demás. Lectura y escritura igualan porque todos podemos hacerlo. Leer y escribir son derechos inalienables de las personas comparables con su libertad. Es por eso que el hombre y la mujer no pueden quedarse en el mínimo grado del saber que es estar enterado. Estar enterado encierra pasividad que es lo que pretenden algunos políticos pseudodemocráticos. Es necesario estar bien informado y para eso es necesario leer, leer con espíritu crítico para intentar acercarnos mejor a la realidad. Leer y escribir son procesos activos que te permiten tomar posiciones desde tu interior, desde tus propias convicciones.
Escribir puede tener diversos manantiales pero su principal fuente es leer. Se puede escribir con palabras pero también podemos hacerlo con imágenes que es lo que hace la pintura, el cine y la fotografía. Podemos “escribir” – comunicarnos - por medio de una escultura o de un objeto porque la comunicación es un arte y puede utilizar instrumentos distintos: una tela, una fotografía, un pedazo de mármol o de metal o la palabra. Hay gente que utiliza las blancas y corcheas, fusas y semifusas, escritura que cambia dibujos en sonidos estableciendo un bello código universal, un singular esperanto repleto de armonía. Es la capacidad del hombre para abstraer la que pone en movimiento este otro gran universo. Los idiomas, de hecho, todos los idiomas son excelsos prodigios de la abstracción humana.
Reivindico la escritura como un espacio de libertad: por eso ni me gusta ni me parece bien que algunas ideologías nos machaquen a diario con un lenguaje políticamente correcto, porque el lenguaje tiene gran importancia en la construcción del pensamiento y si modificamos el lenguaje, acabaremos modificando ideas y conductas, pero claro sólo las que ellos nos digan. Así que zapatero a tus zapatos, los lingüistas al lenguaje y los políticos a la política…aunque ya tienen politizados hasta los cimientos del Palacio de la Zarzuela.
Leer es un placer del alma, una conexión cósmica e inalámbrica con miles, millones de cerebros. Leer es una acción que sobrepasa a la escuela y a la familia, aunque ambas son factores decisivos en promover sus ventajas. Leer es herramienta vital de aprendizaje, conlleva comprender que es cima de la razón, es un viajar inédito, es contrastar ideas, es ampliar horizontes…Entiendo que leer nos hace más y mejores personas, más cultos y más demócratas, más tolerantes, más comprensivos. Leer va ligado a interpretar, ya sea una partitura, un plano o una novela. ¡Hasta los cronistas deportivos opinan diciendo que fulanito leyó bien el partido!
Leer, en fin, es fuente inagotable de preguntas y respuestas. Leer y escribir son las dos caras de la misma moneda, la aguja y el hilo con las que coser la cultura y hacer un bonito bordado de un futuro más noble y mejor. Invertir en lectoescritura en niños y jóvenes es sembrar madurez y respeto. ¡Leamos todos pues y, si puede ser, escribamos también!
Nota: sirvan estas líneas de reconocimiento al concurso infantil “La voz de la lectura” Luciana López Aparicio.

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