Carta al Sr. Puigdemont

JUAN PEDRO DUEÑAS SANTOFIMIA


Yo soy uno de esos tantos otros andaluces que desde la incomprensión del actuar de los poderes públicos está indignado por el devenir de los acontecimientos, en la seguridad absoluta de que el sacrificio personal con amenazas constantes de la Fiscalía del Estado con la colaboración del Poder Judicial al servicio de un gobierno corrupto nos están llevando a una indignidad insoportable.

Políticos que desde la opresión de una aparente legalidad están sufriendo las consecuencias y se ven obligados a recurrir a todos los procedimientos necesarios para mantener viva la idea política desde la libertad y que al final redundará en beneficio de toda España, aún a pesar de esos españoles que amparándose en el tricolor de nuetra bandera no ven mas allá de donde les alcanza su nariz.

Se están alzando voces de individuos responsables que como José Angel Hidalgo ( funcionario de prisiones) ponen en riesgo su seguridad profesional y su situación personal denunciando el agravio que sufre haciendo de “carcelero” de la libertad. Como ese rapero que defendiendo la libertad ( en este caso de expresión ) es condenado a privación de la suya por denunciar algo que hipócritamente es aceptado por una sociedad acomodada que no se atreve a decir que la monarquía tambien corrompe y está corrompida por la propia esencia de su inexplicable existencia. Algunas otras voces autorizadas que desde la opresión de su propia conciencia, se atreven a decir públicamente, como el Presidente del Tribunal Supremo , que la Ley está hecha para los robagallinas.

Cuando la situación te acosa al extremo de privarte de la seguridad y de los recursos necesarios para la defensa de los valores, no queda mas que recurrir a procedimientos, que aunque desde el status quo resulten aparentemente alegales, el fín sí jutificaría los medios, al extremo que de resultar victoriosos se convertirían en vigente legalidad.

Sr. Puigdemont, desde el reconocimiento público que me atrevo a hacer en su defensa y de la que como vd. están sufriedo situaciones injustas, tambien debo hacerle un reproche por su excesiva soberbia al pretender, desde la euforia a que les llevó la situación, se atrevieran a traspasar los límites de lo democráticamente posible ( sin obviar la inexistencia de una real democracia) al no predecir que las ideas han de defenderse dentro de unos límites que, como en el caso, fueron traspasados, por lo que deben aceptar la responsabilidad derivada de las actuaciones de carácter material como puede haber sido el uso de dinero público para fines políticos, ya que además de constituir delito, pertenece a todos los españoles tanto a los defensores de la ibertad como al resto de ciudadanos que apoyan, unos con su silencio otros desde su colaboracionismo, una situación social inadmisible.

Con todo mi respeto y desde la responsabilidad de la delicada situación me permito insinuarle que debería vd. considerar la posibilidad de aceptar públicamente sus errores en el ámbito de los supuestos delitos de caráter patrimonial y documental que haya podido cometer. Eso sí, añado a mi insinuación que siga actuando con la cautela que viene mostrando de no echarse en manos de una justicia que, como la nuestra, no ofrece todas las garantías de independencia. Garantías que por otra parte podria vd.asegurarse proponiendo un pacto a la Fiscalia española de entrega previo acuerdo de conformidad repecto de los supuestos delitos de malversación y retirada de los dudosos delitos de sedicción y/ o rebelión, sobre los cuales ya hay criterio internacional de no adecuación a la legislación europea.

Reconocer los errores nos hace mas sabios y aceptar su resultado nos hace mas dignos y valientes y desde mi humilde opinión vd, ha mostrado tanto su conocimiento como su valor, pues como ya he dicho públicamente en otra ocasión, vd. no es un prófugo de la justicia, vd. es un rebelde ante la justicia que no es lo mismo, aunque evidentemente implica un riesgo que como el que corremos algunos, yo critico implacablemente a una justicia que no justifica su forma de actuar sin conciencia de la situación, no teniendo mas argumentos que la cárcel, aunque sea preventiva que es aún peor porque presume la convicción de una condena futura echando por tierra el sagrado principio constitucional de la presunción de inocencia, elevando a la categoría de habitual lo que debería ser excepcional.

La lección está dada para aquellos que quieran o puedan aprenderla, ahora solo le resta dar la lección magistral poniendo su seguridad personal al servicio de la libertad aceptando, como hicieron los verdaderos héroes de la historia, su responsabilidad que, desde mi punto de vista la tiene no desde luego con el alcance que pretenden exigírsela, por ello le reitero : actúe con prudencia, acuerdo de conformidad previo, aceptación de responsabilidad y cumplimiento de la pena que le corresponda. No le quepa duda que con ello hará un incalculable favor a este su país, traerá un poco de tranquilidad a las familias permitiendo una convivencia menos convulsa y pasará vd. a la historia como un verdadero héroe que, hoy, solo lo es en ciernes.

Supongo que a pesar de su situación personal estará vd, al corriente de que en este nuestro pais dia sí y día tambien se están produciendo acontecimientos mucho mas deleznables del que se le atribuye a vd.que, quizás con exceso de soberbia, lucha por la libertad y por un independentismo que le hace egoista y poco solidario con nuestro pais en el que, como yo hay muchos otros ciudadanos no catalanes que a pesar de todo lo comprendemos pero no compartimos.

Para su conocimiento le hago saber que hoy se hace público la comisión de un delito de falsificación de documento oficial en el ámbito de la universidad pública para favorecer a una persona de relevancia política con utilización de procedimientos coactivos, colaboracionistas y miserables. Esa persona en cuestión estaba llamada a ser la sucesora de Sr. Rajoy, ¿ qué le parece ?

Saludos, con la esperanza de que mi deseo se cumple y al final impere la justicia, a la que después, deberemos de regenerar también.


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