+ Guardia Civil

MIGUEL BARBERO GÓMEZ


El presidente de la Mancomunidad, don Juan Díaz, comunicaba estos días pasados del envío de un escrito que ha remitido al subdelegado del Gobierno, don Juan José Primo Jurado, expresándole la preocupación que existe en la comarca por la disminución de efectivos de la Guardia Civil en la mayoría de los municipios de Los Pedroches. Así mismo le ha manifestado la inquietud por el deterioro de los acuartelamientos, algunos abandonados, de los pueblos de nuestra comarca.

Buena parte de estos edificios, algunos de cierta belleza arquitectónica, fueron construidos por la empresa creada a la finalización de la guerra civil y denominada Regiones Devastadas. Dicha empresa construyó otras edificaciones derruidas por la contienda, sobre todo edificios públicos como ayuntamientos, colegios y viviendas destinadas a funcionarios públicos.

Es muy loable que el presidente de la Mancomunidad exprese de forma tan directa y oficial una preocupación ciudadana que lleva siendo patente hace ya varias décadas. Mucho hemos tardado en reaccionar ante la falta de efectivos del Benemérito Instituto. No me consta que las autoridades civiles en esos años dirigieran solicitudes a fin de completar las plantillas de cada Puesto de la Guardia Civil de nuestros pueblos.

Puedo asegurar que la falta de personal del Cuerpo ya se hacía notar en los años 80. Por aquellas fechas, recién destinado al colegio de Villanueva del Duque, fue destinado a la Compañía de la Guardia Civil de Pozoblanco, el capitán Muñoz Rubio, amigo entrañable desde nuestros años jóvenes en la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba donde estaban destinados nuestros padres respectivos. Nada más tomar posesión de su destino manifestó en varias ocasiones la necesidad de cubrir las vacantes producidas en Los Pedroches, altamente preocupado por cumplir los servicios que el territorio de nuestra comarca requerían y por el aumento de la carga de vigilancia y protección a costa de una mayor entrega de los guardias civiles a sus órdenes.

Conozco perfectamente el espíritu y la disciplina de los miembros de la Guardia Civil y se de su capacidad de sacrificio y abnegación. En aquellos años era frecuente encadenar un tiempo de servicio con otro sin descanso alguno. Quizás debido a ello, la seguridad y la tranquilidad ciudadana no se vio gravemente alterada.

Pero estamos en otra época y se hacen necesarias otras formas de actuación y hay creadas otras necesidades que es necesario cubrir. De ahí que me parezca totalmente acertada la petición del presidente de la Mancomunidad.

Y no estaría mal, que la petición fuera acompañada de las firmas de la ciudadanía de nuestra comarca.

Yo, lo hago ahora mismo. 


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